Ziortza-Bolibar cuenta ahora con una parcela de 3 hectáreas restaurada para recuperar así la vegetación autóctona y fomentar la biodiversidad del entorno del río Markola.
Se trata de una actuación llevada a cabo en colaboración de la Agencia Vasca del Agua (URA) -adscrita al Departamento de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad del Gobierno Vasco- y el Ayuntamiento de Ziortza-Bolibar, y enmarcada en las líneas de actuación prioritarias de URA para mejorar el estado ecológico de las masas de agua, y potenciar la salud de los ecosistemas acuáticos (y terrestres asociados). Para ello se han plantado 931 plantas autóctonas y se ha acondicionado una nueva charca para anfibios.
Para llevar a cabo dicha restauración en algunas zonas se han desbrozado previamente zarzas para dar cabida a la vegetación autóctona. Posteriormente, se han plantado 931 plantas autóctonas como alisos, fresno, arce, sauce, roble, abedul, espino negro y blanco, etc. Con esta actuación se fomenta la recuperación de la aliseda cantábrica en torno al cauce y del bosque mixto cantábrico en una parcela anteriormente destinada a la explotación forestal de pino radiata. La plantación aportará estabilidad de ribera, sombra y mejora de la calidad del agua. Además, se ha creado una nueva charca para anfibios, con las que favorecer su protección y proliferación.
La vegetación de ribera aporta importantes beneficios
Los beneficios de este proyecto de plantación son varios, ya que, la vegetación de ribera actúa como corredor ecológico, aporta sombra y protección física al río, mejora la calidad del agua, y ofrece valores paisajísticos y recreativos. Asimismo, la iniciativa ha reforzado la participación de la comunidad y la sensibilización medioambiental.
Y es que la vegetación de ribera juega un papel fundamental en la salud de los ecosistemas fluviales y en el equilibrio ambiental, y su restauración es una prioridad en la gestión del agua, por los beneficios contrastados que genera, como la creación de un corredor ecológico, ya que, protege el hábitat animal y vegetal, preservando la biodiversidad y facilitando las conexiones y migraciones entre las poblaciones. También regula la sombra y la temperatura del agua, puesto que la vegetación proporciona sombra, manteniendo estable la temperatura del agua y garantizando el equilibrio del ecosistema.
Por otro lado, estabiliza las riberas al fijar las raíces el suelo evitando la erosión; mejora la calidad del agua, porque la vegetación depura las aguas reduciendo los sólidos y contaminantes que llegan al río; disminuye el riesgo de inundación al disminuir la velocidad del agua, reduciendo los daños que las inundaciones puedan ocasionar. Y además aporta valores paisajísticos, de ocio y culturales haciendo más agradable el entorno, ofreciendo más oportunidades de ocio y actividades culturales.