Durante sus dos primeras novelas, su identidad era un auténtico misterio. Protegida por un seudónimo, era testigo de cómo sus libros empezaban a encontrar su sitio en una comunidad de lectores amantes de la novela negra. Ahora, al publicar su tercer libro, El asesino de invierno, Greta Alonso abandona el anonimato dejándose impregnar por los recuerdos del norte, la exploración de la maldad y la oscuridad que atraviesa tanto a sus personajes como a los paisajes en los que se inspira.
Escribió El cielo de tus días y La dama y la muerte cuando su identidad era un auténtico misterio. ¿Le han llegado a recomendar sus libros sin saber que era usted quien los había escrito?
-Me ha ocurrido. Siempre he tenido el mundo literario un poco idealizado. De pequeña leía muchísimo, padecía de los oídos y pasé mucho tiempo en casa leyendo. La escritura era para mí un mundo mitológico y los escritores seres de otra dimensión. Cuando escribo la primera novela y la envío, me ofrecen publicarla y yo siento un abismo. Me daba muchísimo vértigo. Decido utilizar el seudónimo a modo de barrera, como una especie de parapeto que utilizo para ocultarme y no exponerme, porque me aterroriza. ¿Qué ocurre? Con el primer libro funciona muy bien, yo me siento a salvo, pero cuando nosotros huimos de los miedos, los miedos se hacen más grandes. Con el segundo ya era un poco triste no poder interactuar con los lectores ni acudir a las entrevistas. Tenía la sensación casi de que la novela no era mía, era como si la hubiera escrito otra persona. Ahí tomo la decisión de salir a la luz. Además, se da la circunstancia de que una compañera de trabajo me recomienda mi propia novela. Ahí me siento una impostora. De hecho, la perseguí y luego le dije que era yo quien la había escrito. Hace unas semanas puse mi foto en Instagram, me temblaba el dedo al ir a pulsar la tecla. Ha sido liberador, porque cuando te expones a los miedos, te das cuenta de que son solo humo. Y he visto que el mundo literario es igual que cualquier otro.
Es curioso pero, ¿puede tener una autora anónima lectores cero?
-Lo sabían solo nueve personas, desde el principio. Y se ha mantenido ahí el secreto, les agradezco a estas personas -al final de la novela- que hayan sido tan discretas. Recibía ese feedback que me venía muy bien, pues los lectores cero captan matices en mis personajes de los que ni yo misma había sido consciente.
En El asesino de invierno (la última) utiliza la metaficción. ¿Este espejo narrativo es una forma de confesar verdades que no se atrevía a afrontar directamente?
-La historia de Palmira se desarrolla en el año 87. Sí que he introducido muchas memorias. Yo nací en los 80, pero sí que tengo recuerdos de esa época, de cuando era niña. Recuerdo la lucha obrera por el tema de la reconversión industrial que se dio en el norte, las manifestaciones de la industria, la sanidad, el tema del transporte... Sí que recuerdo que era salir a la calle y era continuamente como un jaleo diario. Y ese recuerdo lo he utilizado como recurso. Al igual que el tema de la droga, había mucha heroína en mi ciudad (Santander). Era una ciudad industrial, donde había mucho dinero y mucha marcha nocturna. Recuerdo ser niña y que nuestros padres nos dijeran: “No se os ocurra tocar las jeringuillas que hay por el suelo”. Eso ahora es impensable. Todo eso lo he introducido en la novela...
Se ha ambientado en Santander, en la costa cántabra, en Bilbao -donde estamos ahora-..., ¿qué tiene el norte que tan bien le encaja?
-Soy una autora del norte. El entorno es majestuoso. Tenemos los bosques oscuros, el mar feroz -que es muy cercano-... El punto de partida de la novela tiene mucho que ver con la oscuridad del norte. La historia comienza con la aparición de un cuerpo disfrazado con las Mascaradas de Invierno, que son rituales paganos muy antiguos. Hay quienes dicen que son celtas, otros que son sumerios..., no hay acuerdo entre los investigadores. Esta es la pista que van a seguir, pero hay un giro a mitad de la novela que va a derivar en un thriller que es muy poco habitual aquí, -e incluso yo creo que en otros países- que es el científico. Hay muchísima investigación y medicina forense... Soy ingeniero químico y ejerzo como tal, y sí que he utilizado parte de mi interés en el tema científico y lo he reflejado en la novela. En ese aspecto, creo que sí es una novela bastante novedosa.
Greta Alonso también ha escrito 'El cielo de tus días' y 'La dama y la muerte'.
Pese a que nunca ha ejercido de ello, también se ve reflejada su profesión de psicóloga, ya que explora traumas infantiles y el poso que estos dejan en la adultez... ¿Todo el mundo tiene un monstruo dentro que se aprovecha de las situaciones?
-Más que mi profesión, creo que lo que se percibe aquí es mi interés por estos temas. Exploro la maldad y llego a la conclusión de que hay dos tipos. Una es la maldad más instrumental; que todos podemos llegar a desarrollar en función del ambiente o de las circunstancias, por conseguir algo, resolver un problema, o porque nos están atacando... Esa es la maldad que todos podemos llegar a desarrollar en un ambiente precipitador. Pero hay otro tipo de maldad que es la que a mí más me aterroriza, y que también se puede percibir en esta novela, y es el mal por el mal. Ese mal cuya única causa por la que se está produciendo es que hay determinadas personas que disfrutan del mal ajeno, del dolor ajeno. Y eso a mí me llama muchísimo la atención y lo veo mucho en las noticias. Lo veo en mi día a día...
Como lo que ha sucedido con el caso Epstein...
-Por ejemplo. Es algo que a mí no me cabe en la cabeza, disfrutar de la agonía y del dolor ajeno. Sí que hay teorías. Yo estudio mucho este tema, porque me gusta, y hay teorías relacionadas con la personalidad psicopática. Hay quien piensa que es gente enferma, la psicopatía es un rasgo de personalidad. No se cura, no es una enfermedad. Hay un porcentaje de psicópatas entre nosotros y no lo sabemos, se camuflan de lujo. No todos matan, pero sí que causan mucho dolor en las personas de su entorno. Son manipuladores, auténticos parásitos sociales. Y muy peligrosos.
Considerando los territorios por los que se ha movido, ¿saldrá del norte para sus futuros proyectos?
-Yo voy a ser siempre una autora del norte, eso lo tengo claro -porque me inspira muchísimo-. En todas las ciudades del norte, es pisarlas y me llegan las ideas solas. Eso no me pasa cuando voy al sur, por ejemplo. Es increíble. Entonces, creo que siempre voy a ser una autora de novela negra y siempre voy a ser una autora del norte. No lo puedo evitar.