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Un tercio de los altos cargos en el ámbito empresarial está ocupado por mujeres

Nafarroa es una de las comunidades con más presencia femenina en puestos de dirección (39,7%), frente al 35,7% de la CAV
La representación femenina en los Consejos de Administración se ha duplicado en la última década. / Freepik

La incorporación de la mujer al mundo laboral es un hecho. Sin embargo, su presencia en puestos de responsabilidad sigue siendo un reto pendiente. La cifra de mujeres directivas se sitúa en el 38,4% en el conjunto del Estado, lo que supone un descenso de dos puntos respecto al año anterior, según el último informe Women in Business, de Grant Thornton, que data de 2025.

Por comunidades, Madrid y Catalunya superan el 42%, mientras que Nafarroa alcanza el 39,7% y la CAV se sitúa en el 35,7% de representación en la mediana empresa, lo que supone 2,7 puntos porcentuales por debajo de la media nacional. De este modo, Euskadi se sitúa por encima del porcentaje de mujeres directivas alcanzado en el conjunto de la Unión Europea y también a nivel global, con un 34,6% y un 34% respectivamente.

La representación femenina en los Consejos de Administración de las compañías que integran el Ibex-35 alcanza ya el 40,0%, lo que supone un incremento de ocho décimas respecto al año 2024, de acuerdo con las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE). La evolución en la última década refleja un avance significativo en este sentido: si en 2016 la proporción no llegaba al 20%, esa cifra se ha duplicado hasta situarse en el 40% el año pasado.

La distribución, no obstante, varía según el nivel de responsabilidad. Mientras las mujeres ocupan el 41,9% de los asientos en los consejos de las empresas del selectivo, su presencia desciende de forma significativa cuando se analiza la presidencia de esas mismas compañías, donde apenas representan el 15,2%.

En el caso de los autónomos, cerca del 37% son mujeres. Asturias y Nafarroa son las comunidades con la mayor proporción de autónomas. No obstante, existen grandes variaciones entre sectores: el sector sanitario cuenta con un 66% de mujeres mientras el de los transportes solo tiene un 11,52% de mujeres.

Confebask apuesta por el talento femenino

La presidenta de Confebask, Tamara Yagüe, primera mujer en ostentar este cargo, considera preocupantes estos datos y sostiene que el "techo de cristal" sigue existiendo en el ámbito empresarial: “La igualdad de género en posiciones de liderazgo todavía no es robusta. Las políticas de igualdad requieren no solo metas, sino cambios profundos en la cultura organizativa, las estructuras y las prácticas empresariales”.

Yagüe advierte de que no se puede desaprovechar el talento femenino en un escenario de envejecimiento y escasez de mano de obra: "Al contrario, necesita activarlo plenamente pero no sólo como parte de la estrategia demográfica sino también como motor clave para mejorar la competitividad empresarial".

Para ello, aboga por modernizar la cultura empresarial y que la igualdad deje de percibirse como una obligación y pase a asumirse como una estrategia empresarial inteligente y estructural. “La alta responsabilidad empresarial y la maternidad no deberían ser conceptos enfrentados. El problema no es la capacidad de las mujeres, que está sobradamente demostrada, sino las estructuras que siguen penalizando la maternidad en términos de promoción, disponibilidad o percepción de compromiso”, argumenta.

Tamara Yagüe es la primera mujer al frente de Confebask. Miguel Acera

Izaskun Ruiz, ejemplo de liderazgo

Izaskun Unzain, directora de la Escuela de Formación Integral en Coaching (EFIC) desde 2022, reconoce que no ha sentido ningún tipo de discriminación en su carrera profesional por el hecho de ser mujer "En mi caso, siempre me he sentido valorada y reconocida por mi trabajo", señala, aunque matiza que no todas las trayectorias son iguales y que es imprescindible seguir trabajando para que el talento y el esfuerzo sean los únicos criterios de acceso a la responsabilidad.

A su juicio, el respeto hacia las mujeres empresarias ha crecido de forma evidente en los últimos años. “Cada vez más natural ver a mujeres liderando empresas y participando en foros donde antes su presencia era excepcional o ninguna. Ese avance no solo refleja una evolución social, sino también el reconocimiento de su talento y capacidades ”, relata.

El modo en el que las mujeres ejercen el liderazgo también ha evolucionado de manera considerable en los últimos años. “Hemos aprendido a relativizar la autoexigencia y a liderar con mayor seguridad y naturalidad, sin sentir que debemos demostrar constantemente más que los demás. El verdadero reto ahora es que ese liderazgo deje de percibirse como algo excepcional y pase a asumirse con absoluta normalidad. Ese es el verdadero indicador de una igualdad consolidada”, explica.

Unzain considera fundamental “garantizar igualdad de oportunidades en el acceso a un puesto de trabajo y la promoción, revisar cómo se evalúa el talento dentro de las empresas y, sobre todo, trabajar la cultura organizativa para que la igualdad no sea solo un discurso, sino una práctica real y cotidiana”.

La directora de EFIC anima a las mujeres que lo deseen a liderar proyectos empresariales. “Les diría que se preparen, que confíen en su talento y que no se desanimen ante las dificultades. Liderar no es un camino fácil, exige responsabilidad, constancia y capacidad de adaptación si bien también es una oportunidad única de aprendizaje y de crecimiento personal y profesional”.

Izaskun Unzain lleva al frente de EFIC desde 2022 EFIC

Ámbito de la cultura

La cultura es otro ámbito donde la desigualdad entre hombres y mujeres es evidente. La presencia de mujeres sigue siendo muy inferior a la de los hombres en el proceso creativo de las Artes Escénicas en el Estado. Así lo atestigua el estudio ¿Dónde están las mujeres en las Artes Escénicas? Temporada 2023-2024, coeditado por la Fundación SGAE y la Asociación Clásicas y Modernas. De los 645 montajes examinados, únicamente el 25% contaba con autoría femenina. El porcentaje dista aún de una situación equilibrada, pero refleja una progresión lenta y sostenida respecto a ejercicios anteriores. En 2019 las creadoras firmaban el 22% de los textos programados y en 2016 apenas alcanzaban el 18%.

Por otro lado, la presencia de mujeres en el sector cinematográfico ha crecido en la última década hasta el 38%. Sin embargo, ese porcentaje no alcanza el 30% en los puestos de poder —directoras, productoras y guionistas— el porcentaje no llega al 30%, e incluso ha caído ligeramente en el último año, según la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA).

El informe señala además que las directoras sacan adelante sus largometrajes con un 24% menos de presupuesto que sus compañeros. Esto supone contar con medio millón de euros menos por película de media.

A nivel europeo, la paridad en el cine sigue estando lejos, pero hay avances, según el décimo estudio impulsado por Le Lab. Aunque las mujeres representan la mitad del alumnado en las escuelas de cine, solo una de cada cuatro películas europeas (25%) cuenta con una directora. La presencia femenina detrás de la cámara avanza, pero lo hace con una lentitud irregular. A este ritmo, la igualdad en la dirección no se alcanzaría hasta el año 2066.

Beatriz Velilla, presidenta de la Liga de las Mujeres Profesionales del Teatro, reconoce avances, pero advierte de que la igualdad real sigue lejos: "Hay una desigualdad estructural, no solo en este sector sino en todos, pero en la cultura se evidencia mucho más, tanto desde la creación como la dirección o la programación. Además, hay redes tradicionalmente muy masculinizadas y desde las instituciones, los teatros y las producciones audiovisuales se suele apostar más por gente conocida, que tradicionalmente son hombres".

Desde pequeños, con los cuentos y películas, inculcamos cosas terribles. Hay que reforzar cualidades más allá del físico, no quedarnos en el ‘qué guapa’, sino también en la valentía, la inteligencia y la capacidad mujeres

Beatriz Velilla - Presidenta de la Liga de las Mujeres Profesionales del Teatro

Para Velilla, las cifras son claramente insuficientes y pide que se adopten medidas para dar mayor visibilidad a las mujeres: “Los teatros públicos tienen una responsabilidad en exigir cuotas mínimas de dramaturgia femenina, generar programas de mentoría, ayudas o residencias focalizadas en mujeres, dar incentivos a compañías que cumplan la Ley de Igualdad e incluir referentes femeninos en los currículos educativos. Hay medidas que se están tomando, pero todavía hay mucho por hacer".

La desigualdad en el mundo de la cultura, subraya, va más allá del salario: "No es solo la brecha salarial, que seguro que existe como en todos los sectores, sino facilitar que las mujeres estemos en puestos de responsabilidad".

También alerta sobre inercias culturales que condicionan el relato y las oportunidades. "Hay una narrativa muy sesgada por la visión masculina y las mujeres tenemos mucho que contar. El test de Bechdel demuestra que muy pocas producciones lo pasan. Para superarlo deben aparecer al menos dos mujeres con papel relevante que hablen entre ellas y que su conflicto no sea un hombre o su relación amorosa con un hombre. Y lo pasan muy pocas producciones".

A ello se suma el edadismo con sesgo de género. Con el paso de los años, los papeles centrales se masculinizan: las mujeres concentran el protagonismo entre los 26 y los 45 años, mientras que a partir de los 46 la centralidad recae en hombres (70,27% entre 46 y 50 años y 61,29% entre 51 y 55).

Betariz Velilla reclama más visibilidad para las mujeres en la cultura. Borja Guerrero

Además, la edad real de intérpretes y personajes solo coincide en el 42% de los casos. Cuando no coincide, predomina el rejuvenecimiento (18%) frente al envejecimiento (4%), lo que refuerza una imagen de juventud permanente en la pantalla. "El valor femenino muchas veces se atribuye a la juventud y a la belleza. Al hombre, conforme cumple años, se le atribuye más experiencia y sabiduría", relata Velilla.

Medidas para acabar con la desigualdad

Desde las instituciones europeas, se han llevado a cabo diversas medidas para acabar con las diferencias entre hombres y mujeres. Las políticas públicas destinadas a prevenir la violencia de género en la industria han aumentado un 400% desde el año 2020. Además, se han implementado políticas de paridad hacia marcos de diversidad, y se han establecido ayudas para apoyar la maternidad y la conciliación, y reducir de la brecha salarial de género.

Por otro lado, Beatriz Vilella, madre además de un hijo y una hija, critica la diferencia de trato que reciben niños y niñas. “Las mujeres sentimos discriminación desde que somos niñas. Es terrible. En la cultura lo notamos más y conforme mayores nos hacemos más todavía”.

Además, señala lo que, a su modo de ver, es un problema cultural: “Desde pequeños, con los cuentos y películas, inculcamos cosas terribles. Hay que reforzar cualidades más allá del físico, no quedarnos en el ‘qué guapa’, sino también en la valentía, la inteligencia y la capacidad mujeres”.

En este sentido, manifiesta que es tarea de toda la sociedad hacer frente a esta realidad: “Padres, madres, familia y centros educativos tenemos una responsabilidad muy grande”.

08/03/2026