La segunda celebración pandémica del día de la Virgen Blanca llega envuelta en el resplandor que le concede el hecho de conmemorar el primer centenario desde su declaración canónica como patrona de Vitoria-Gasteiz.
La persistencia del coronavirus obliga a restar el brillo que debiera acompañar a una efeméride de este calibre y habrá que esperar a tiempos mejores en los que todos los gasteiztarras puedan honrar como se merece a la patrona.