El Juzgado Mercantil número 1 de Lleida ha perdonado una deuda de 222.253,32 euros a un vecino de Artesa de Segre (Lleida) que cayó en insolvencia tras quedarse sin empleo por la crisis económica de 2008 y encadenar varios años sin empleo estable.
El juez exonera del pasivo insatisfecho al vecino de Artesa de Segre con la Ley de la Segunda Oportunidad, según Bergadà Abogados, el despacho que ha llevado el caso.
Origen del endeudamiento y consecuencias
El hombre quedó sin empleo y su vivienda fue subastada, pero la entidad bancaria le exigía el pago del resto de la hipoteca, y también se vio obligado a pedir nuevos préstamos para cubrir los gastos de su familia.
El origen de su endeudamiento se remonta a la crisis de 2008. Tras años trabajando en el sector de la construcción, perdió su empleo y sus ingresos disminuyeron drásticamente, ya que únicamente conseguía trabajos temporales.
"No podíamos pagar ni tampoco teníamos para poder vivir", asegura el hombre que según su abogada, Marta Bergadà, se vio obligado a solicitar préstamos para mantener a su familia y tener nueva vivienda.
Impacto personal y recuperación
Bergadà señala que "vivió en primera persona las graves consecuencias de la crisis de la construcción. Pasó de tener estabilidad laboral y un hogar a quedarse sin empleo, sin vivienda y con una deuda que no podía asumir. Su caso refleja lo que muchas familias sufrieron en aquella época: Un endeudamiento involuntario derivado de circunstancias ajenas a su voluntad".
A raíz de esta difícil circunstancia y el constante estrés, la pareja decidió separarse y los gastos aumentaron. La letrada apunta que, "durante años, arrastró una enorme carga emocional".
"La pérdida de su vivienda, las deudas y la incertidumbre constante por no poder mantener a su familia le generaron ansiedad y estrés. Eso afecta al bienestar psicológico y puede derivar en problemas de salud y ruptura familiar", recalca la abogada. Aunque su situación laboral mejoró, los embargos que tenía sobre sus ingresos lo siguieron manteniendo en un estado de insolvencia del cual no tenía manera de salir. "Por suerte, logré un trabajo estable, pero la bola de nieve de las deudas se había hecho demasiado grande y era totalmente inasumible", relata el hombre.