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El historiador Julián Casanova considera "clarísimo" que incluso después de la desclasificación de los papeles del 23-F, "faltan documentos importantes en torno a por qué nadie se enteró, al parecer, en las altas esferas de esa conspiración, empezando por el rey Juan Carlos".
En una entrevista con EFE tras la publicación de 153 documentos sobre la intentona golpista de 1981, Casanova, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza, advierte que "en la historia los que deciden clasificar los documentos deciden qué documentos clasificar y cuáles destruir".
Comparación con otros periodos históricos
Recuerda que esto ya ocurrió tras la Guerra Civil y durante el franquismo, con versiones creadas por la dictadura que costó mucho a los historiadores superar. Ahora, con el 23F, muchos años después y pese a contar con referencias audiovisuales, no se sabe "nada" de la financiación ni de la trama civil en torno al golpe.
Tampoco hay información sobre el conocimiento que pudiera haber tenido "un jefe de Estado que es jefe supremo de las Fuerzas Armadas, que viene de la dictadura de Franco, que ha estado en las academias y tiene contactos con todos los militares importantes", como Alfonso Armada y Jaime Milans del Bosch, que además pasaron por la División Azul.
El papel del rey y el CESID
A su juicio, es "increíble" que el monarca "no se enterara", no solo por su puesto y sus contactos, sino también porque el CESID, precedente del actual CNI, debía tener y facilitarle información sobre la conspiración.
"Si el rey no lo sabía, vaya servicio de información, que al jefe supremo no le pasan información", reflexiona Casanova, que precisa que nadie, al menos a él como historiador, le interesa "poner a Juan Carlos en una sala de juicio".
Casanova subraya que, según la documentación disponible, el 23 de febrero de 1981 el golpe lo para el rey, pero advierte que eso es distinto de afirmar que "Juan Carlos no sabe lo que se está cociendo y no tiene participación". No hay documentos que indiquen que el monarca advirtiera a los militares de no continuar con la conspiración, y sin embargo, "todo el mundo saca el documento de cómo para el golpe en ese momento".
Financiación y ley de secretos
Casanova echa en falta documentos que aporten información sobre el apoyo económico a la intentona golpista, algo que califica de "extrañísimo", porque "para mover todo aquello hace falta financiación", y cree que "posiblemente ya no lo vamos a tener".
Además, defiende la retirada de la vigente ley de secretos oficiales, que "viene del franquismo", pero advierte que eso no implica que no se puedan conocer más detalles sobre el 23F: "La información no solo avanza a través de documentos sino a través de lógicas, reflexiones y comparaciones" que los historiadores van incorporando.