Polideportivo

Un doctor explica los problemas de vibración del Aston Martin

Durante el Gran Premio de China, Fernando Alonso alerto de que se le "dormían las manos y los pies" en el monoplaza durante la carrera
Fernando Alonso, de Aston Martin, durante los test de la pretemporada en Baréin. / EP

Nadie sabe si esta será la última temporada de Fernando Alonso en la Fórmula 1, pero en caso de que lo fuera, el asturiano nunca habría soñado con una despedida así. Al desastroso inicio de temporada de la escudería británica en cuanto a rendimiento se refiere, se le ha sumado un nuevo problema: el monoplaza verde tiene fuertes vibraciones, y esto puede causar problemas a los pilotos.

Durante el reciente Gran Premio de China, el piloto español se vio obligado a retirar su monoplaza en la vuelta 33 con una queja que encendió las alarmas: "Se me dormían las manos y los pies". Sobre esto, Ricard Huélamo, fundador de la Clínica Rihuma y experimentado fisioterapeuta de la élite del automovilismo, ha comentado en el diario MARCA, las causas y consecuencias de este fenómeno.

Huélamo explica que el monoplaza sufre un 'efecto shimmy', una vibración incontrolable de altísima frecuencia. El impacto en el cuerpo actúa, literalmente, como un circuito eléctrico. La oscilación entra por las manos al aferrar el volante con fuerza, viaja por el nervio del túnel carpiano y el cubital, asciende hasta las cervicales y se ramifica: hacia el cerebro por arriba, y bajando por la columna y el ciático hasta los pies. "Al abrir la mano para tocar las levas, el circuito se abre y se siente alivio; al volver a cerrarla, hay un pinchazo o latigazo porque el circuito se cierra de nuevo", detalla el experto a MARCA.

No obstante, el especialista ha querido rebajar la preocupación acerca de esto. Ha matizado que, aunque el cuadro clínico es muy aparatoso, no existen secuelas neurológicas duraderas, ya que un deportista de élite, cuando recibe la atención adecuada, vuelve a la normalidad pocas horas después de salir del coche.

La anestesia temporal, es el verdadero peligro para la vida, no una dolencia crónica. Es decir, cuando el piloto esté conduciendo a velocidades muy altas, podría perder totalmente la sensibilidad en las manos y dejar de sentir el volante, y eso sí que sería un auténtico riesgo.

17/03/2026