El respeto a la diversidad ha avanzado muchísimo en las últimas décadas, aunque desafortunadamente en los últimos tiempos hay signos preocupantes de involución. Y sigue habiendo ámbitos en los que todavía resulta muy difícil salir del armario, como el del fútbol. Apenas hay casos, más allá de categorías inferiores, de jugadores (hombres, en mujeres es mucho más natural) que hayan hecho pública su orientación homosexual. Y es comprensible, viendo cómo algunos jugadores (Borja Iglesias, Aitor Ruibal o Héctor Bellerín) son insultados en redes sociales y en los campos por su decisión de llevar bolso, pintarse las uñas o defender al colectivo LGTBI. Y eso que son heterosexuales.
Los árbitros tienen sentimientos
Pero en el fútbol, sobre el césped, no sólo hay jugadores. También están los árbitros de fútbol, que cumplen un papel tan importante como desagradecido, y que generalmente sólo son noticia para mal. Pero hay excepciones, y este fin de semana, el viernes por la noche, se ha vivido una de ellas en la previa de un partido de la Bundesliga.
El escenario fue el RheinEnergieStadion de Colonia, donde se medían el equipo local y el Wolfsburgo. Ganó el histórico Colonia (1-0), pero eso no fue lo que trascendió de ese encuentro. Pascal Kaiser, árbitro de las categorías inferiores del fútbol alemán y declarado abiertamente gay desde hace años, detuvo la previa del partido y se convirtió en protagonista. Frente a decenas de miles de aficionados y bajo los focos de la transmisión en directo, se arrodilló sobre el césped del estadio y le pidió matrimonio a su novio Moritz.
Propuesta viral
El vídeo, compartido por el propio club en sus redes sociales, muestra a Kaiser sacando el anillo, pronunciando la gran pregunta y recibiendo un “sí” que retumbó casi tan fuerte como los aplausos de la grada. El momento tuvo lugar durante el Diversity Matchday de la Bundesliga, una iniciativa que esta competición celebra cada año con la intención de fomentar la diversidad, la tolerancia y el respeto tanto dentro como fuera del terreno de juego.
La grabación se ha hecho viral en redes sociales rápidamente, con millones de visualizaciones y una gran mayoría de internautas que celebran el momento y felicitan a los protagonistas aunque, como no podía ser de otra manera, siempre hay personas a las que meros actos de felicidad les ofenden e indignan y tienen que dejarlo por escrito para que el resto del mundo vea que aún queda mucho por avanzar.