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La analgesia epidural durante el parto no se asocia con un incremento clínicamente significativo de problemas graves en los recién nacidos ni durante la infancia. Así lo concluye una investigación realizada en Escocia con datos de casi medio millón de nacimientos y publicada en la revista científica The BMJ.
Los autores consideran que los resultados “respaldan la ampliación de la disponibilidad y el acceso equitativo a la analgesia epidural como un componente seguro de la atención durante el parto”.
Casi 500.000 nacimientos analizados
Los investigadores estudiaron 495.695 nacimientos registrados en Escocia entre 2007 y 2019. El análisis incluyó embarazos de un solo bebé que terminaron en parto vaginal o cesárea no planificada entre las semanas 24 y 42 de gestación.
Aproximadamente una de cada cuatro mujeres recibió analgesia epidural. El equipo evaluó la aparición de lesiones neurológicas y otras enfermedades neonatales graves, problemas respiratorios, sepsis, puntuaciones bajas en la prueba de Apgar y muertes ocurridas durante los primeros 28 días. También examinó los diagnósticos de parálisis cerebral durante la infancia.
El estudio tuvo en cuenta factores como la edad, el origen étnico y el peso de la madre, además de la presencia de preeclampsia o diabetes, los antecedentes de tabaquismo, el lugar del alumbramiento y la edad gestacional.
Complicaciones poco frecuentes
Las afecciones neurológicas graves se produjeron en menos de uno de cada mil bebés y no fueron más frecuentes entre aquellos cuyas madres recibieron la epidural. Tampoco se encontró una asociación con enfermedades neonatales graves, sepsis, una puntuación baja en la prueba de Apgar, muerte durante los primeros 28 días o parálisis cerebral.
Los resultados se mantuvieron después de realizar análisis adicionales con distintos grupos, entre ellos embarazos considerados de alto riesgo y partos prematuros. Según los investigadores, esta consistencia refuerza la fiabilidad de las conclusiones.
Las limitaciones del estudio
Al tratarse de una investigación observacional, los resultados muestran una asociación, pero no permiten establecer conclusiones definitivas de causa y efecto. Los autores también advierten de que el trabajo se realizó únicamente con mujeres que dieron a luz en Escocia, una población mayoritariamente blanca, por lo que sus conclusiones podrían no reproducirse del mismo modo en otros grupos étnicos o sistemas sanitarios.
Pese a estas limitaciones, el elevado número de nacimientos y el seguimiento prolongado aportan solidez al estudio. “Estos resultados deberían tranquilizar a padres y profesionales sanitarios, demostrando que el uso de la analgesia epidural durante el parto es seguro para los bebés, y deberían respaldar la toma de decisiones informadas y basadas en la evidencia sobre las opciones analgésicas durante el parto”, concluyen los investigadores.