Tubos Reunidos ha vuelto a sentarse este lunes con la comisión negociadora en una nueva reunión en la que la dirección ha puesto sobre la mesa una mejora de su propuesta laboral, con el objetivo de reducir al máximo el impacto social del ajuste y avanzar en un acuerdo que permita desplegar su plan de viabilidad.
La compañía insiste en que la aprobación de este plan es imprescindible para garantizar la continuidad de la actividad industrial y evitar la adopción de medidas más severas si no se alcanza un pacto en las próximas semanas. Con su aplicación, la empresa prevé recuperar un ebitda positivo a partir de 2027.
Mejora de las condiciones sociales del ajuste
La oferta actualizada introduce cambios relevantes en las condiciones planteadas inicialmente. En el caso de las prejubilaciones, se establece un plan de rentas del 65% del salario bruto -incluidos pluses y aportaciones a EPSV- para personas de entre 60 y 62 años, además del abono del CESS hasta cumplir los 61. Para quienes superen los 63 años, se contempla una indemnización de 20 días por año trabajado, con un máximo de 12 mensualidades.
Para el personal eventual, la propuesta fija 28 días de salario por año de servicio, también con un tope de 12 mensualidades. En cuanto a las adscripciones voluntarias, la empresa ofrece 30 días por año trabajado, hasta un máximo de 18 mensualidades, junto con un incentivo adicional de 1.500 euros por año, con un límite de diez años, para quienes se acojan antes de las 15.00 horas del lunes 2 de marzo.
Tres pilares
El plan de viabilidad se apoya en tres pilares: reducción de costes, reestructuración de la deuda y captación de nueva financiación. La compañía subraya que el primero de ellos es clave para que los otros dos puedan materializarse.
Tras el cierre de la planta de Estados Unidos en 2025, la situación actual obliga a adoptar nuevas decisiones, entre ellas la interrupción de la actividad de la acería de Amurrio, la externalización de la producción de palanquilla y lingote y la salida de personal vinculado directa e indirectamente al proceso productivo. La empresa justifica esta decisión en la caída de pedidos, que ha disparado los costes de producción hasta hacer inviable la acería en las condiciones actuales.
Estas medidas se traducen en un ERE que afectará a 301 personas en Amurrio y Trapaga, de las que 87 son eventuales y 214 fijas. El proceso se plantea de forma progresiva y no traumática, mientras se inicia en paralelo la búsqueda de proveedores competitivos.