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Las 20.00 horas de Washington de este martes. Las dos de la madrugada del miércoles en Euskal Herria. Esa es la hora que Donald Trump ha marcado como plazo para que Irán se pliegue a su ultimátum y abra el estrecho de Ormuz al tráfico marítimo de mercancías. De no ocurrir eso, el presidente de Estados Unidos ha asegurado estar dispuesto a borrar del mapa al país sobre el que, hace poco más de un mes, desató una ofensiva conjunta con Israel. "El país entero puede ser arrasado en una sola noche, y esa noche podría ser mañana mismo", aseguró este lunes el republicano en una comparecencia ante los medios en la Casa Blanca en la que, además, explicó la operación de rescate en territorio iraní de los dos tripulantes de un caza estadounidense derribado por la Guardia Revolucionaria.
Trump exige a Teherán que acepte sus condiciones tras considerar que la propuesta planteada por las autoridades iraníes a través de la mediación pakistaní “no es suficientemente buena”, a pesar de que reconoció que era “significativa”. El plan al que se refería el dirigente estadounidense, en el que la república islámica rechazaba un alto el fuego temporal, contemplaba 10 puntos para un fin definitivo de la guerra, entre ellos un protocolo de paso seguro por el estrecho de Ormuz y el levantamiento de las sanciones internacionales contra Irán.
Tras la negativa a la propuesta iraní, Trump se reafirmó en su amenaza de que, si antes de la hora fijada no se abre el paso a los barcos en el estrecho de Ormuz, atacaría las centrales eléctricas y los puentes del país asiático. No obstante, aseguró que cree que Irán está negociando "de buena fe" y que "les gustaría poder llegar a un acuerdo" antes de que finalice el plazo estipulado. "Puedo decirles que tenemos un participante activo y dispuesto en la otra parte. Les gustaría poder llegar a un acuerdo. No puedo decir nada más al respecto", agregó el inquilino de la Casa Blanca.
Se quedaría con el petróleo
El presidente estadounidense insinuó que priorizará acabar con la guerra cuanto antes frente a sus propias apetencias, que pasarían por controlar la producción de crudo, al estilo de lo que hizo en Venezuela. "Si dependiera de mí, tomaría el petróleo, porque está ahí para tomarlo. Me lo quedaría y ganaría muchísimo dinero", afirmó, apostillando a continuación que “lamentablemente, el pueblo estadounidense desearía vernos regresar a casa".
Los iraníes quieren oír bombas
Para justificar la ofensiva conjunta desatada con Israel, Trump llegó a asegurar que "el pueblo iraní, cuando no oye caer bombas, se enfada. Quieren oír bombas porque quieren ser libres. La única razón por la que no están saliendo a protestar, es porque se les informó de que (...) si protestan, serán ejecutados de inmediato". Entiende el mandatario republicano que las vidas de los iraníes “corren un riesgo mucho mayor” con el mantenimiento del régimen de los ayatolás que con los bombardeos de las tropas de EE.UU. "Se trata de personas que viven precisamente donde estallan las bombas. Y cuando nos retiramos y dejamos de atacar esas zonas, nos dicen: 'Por favor, vuelvan'", dijo sin citar fuente alguna.
El mensaje de Trump fue ratificado por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien en la misma rueda de prensa insistió en las amenazas de bombardeos si no se llega a tiempo a un acuerdo: "Irán tiene que elegir. Elegid bien porque este presidente no está jugando".
La OTAN, un "tigre de papel"
Trump arremetió también contra la OTAN al entender que no ha prestado el apoyo debido a Estados Unidos en esta ofensiva sobre Irán. "Tengo que decirles que estoy muy, muy decepcionado con la OTAN”, declaró, calificando a la Alianza Atlántica como un “tigre de papel”. Salvando a su secretario general, Mark Rutte, al que calificó de "tipo maravilloso", "genial" y "gran persona” en vísperas de que este visite la Casa Blanca, dijo que “la OTAN no ha estado a la altura” y que “debería avergonzarse de sí misma”. "Dijimos: queremos Groenlandia, y no quisieron dárnosla. Y yo dije: adiós", agregó para concretar el origen del desencuentro con la alianza un Trump enfadado también con otros aliados como Corea del Sur, Japón o Australia por no darle apoyo para asegurar el paso por el estrecho de Ormuz.
Rescate "histórico"
Respecto al rescate de los pilotos del caza F-15 derribado, Trump insistió en la dificultad de la "enorme" misión y en su carácter "histórico", asegurando que era “como buscar una aguja en un pajar". "No dejamos atrás a ningún estadounidense”, añadió el presidente de EE.UU., que aportó un tinte religioso a la operación. "Cuando entras en estas zonas no sales como nosotros hemos salido. Dios nos observaba. Increíble", dijo sobre un rescate ocurrido en "territorio de Pascua”.
La ONU responde a Trump
En respuesta a la amenaza de Trump de volar los puentes y las centrales iraníes, el portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric, quiso recordar que “las infraestructuras civiles, incluidas las infraestructuras energéticas, no pueden ser atacadas”.