El presidente de EE.UU., Donald Trump, aterrizó este miércoles a las 19.50 hora local (11.50 GMT) en una Pekín calurosa, vigilada y engalanada para su segunda visita de Estado a China desde la realizada en 2017. Las redes chinas observan el encuentro entre la expectación por la cumbre con Xi Jinping y la sorpresa por la ausencia de la primera dama estadounidense, Melania Trump, reemplazada en la comitiva por el hijo del mandatario, Eric Trump, y su nuera Lara Trump.
El mandatario fue recibido a pie de pista por el vicepresidente chino, Han Zheng, en una ceremonia en la que participaron unos 300 jóvenes, una banda militar y una guardia de honor. Trump descendió del Air Force One a las 20.08 hora local (12.08 GMT) y levantó el puño ante las cámaras antes de dirigirse a la caravana oficial.
El Diario del Pueblo, órgano oficial del Partido Comunista Chino (PCCh), publicó un editorial en el que afirmó que la relación entre China y EE.UU. "no puede volver al pasado" y que puede tener "un futuro mejor", y presentó la cumbre como una oportunidad para que ambas potencias aporten "estabilidad" a un mundo "convulso".
Énfasis en lo comercial
Trump viaja acompañado del secretario de Estado, Marco Rubio, y un grupo de altos ejecutivos estadounidenses que incluye a Elon Musk, de Tesla; Tim Cook, de Apple; Larry Fink, de BlackRock; Kelly Ortberg, de Boeing, y directivos de firmas como Mastercard, Visa, Goldman Sachs o Meta.
En cambio, no le acompaña Melania Trump, una ausencia que algunos usuarios de Weibo recibieron con sorpresa y que alimentó comentarios sobre el carácter "más económico" que familiar o ceremonial del viaje.
La primera dama sí acompañó a Trump en su anterior visita a China, en 2017, cuando participó junto a Peng Liyuan, esposa de Xi Jinping, en varios actos, incluido el recorrido por la Ciudad Prohibida de Pekín, una de las estampas más recordadas de aquel viaje.
Una visita breve
La brevedad de la visita también alimentó lecturas en Weibo sobre el margen real de negociación: algunos usuarios apuntaron que, si el viaje apenas se prolonga hasta el viernes, buena parte de los acuerdos podrían estar ya trabajados antes de la llegada de Trump. "Los acuerdos ya estarán cerrados; viene solo a posar", comentó un internauta.
No en vano, la cita está precedida por las consultas económicas en Seúl entre el viceprimer ministro chino He Lifeng y el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, que la agencia Xinhua calificó este miércoles de "constructivas" para avanzar en la resolución de tensiones arancelarias.
Sin embargo, el editorial del Diario del Pueblo enmarcó el encuentro como parte de una diplomacia de líderes que actúa como "ancla" de la relación, y sostuvo que cada nueva reunión entre Xi y Trump puede ayudar a que los vínculos "no se desvíen y no pierdan velocidad", si bien advierte de que Taiwán es "la línea roja" en los lazos bilaterales.
Una ciudad bajo protocolo
Pekín amaneció este miércoles con señales visibles de la visita: banderas chinas y estadounidenses instaladas en la carretera hacia el aeropuerto, una presencia reforzada de seguridad en varios puntos de la capital y controles en varios puntos relacionados con la agenda del republicano.
La seguridad es especialmente intensa alrededor del hotel Four Seasons, cercano a la Embajada de EE.UU. y donde se aloja Trump y al que la caravana llegó hacia las 20.38 hora local (12.38 GMT); con presencia policial en las inmediaciones, además de dispositivos visibles en cruces importantes de la ciudad, donde algunos soldados hacen guardia constante.
La llegada dominó la conversación digital: más de dos millones de personas siguieron el aterrizaje por la cadena estatal CCTV, y la etiqueta "Trump llega a Pekín" acumulaba más de 8,3 millones de visualizaciones en Weibo a los pocos minutos. En esta misma red social, varios usuarios repararon desde primera hora en las banderas de China y EE.UU. desplegadas en la ruta al aeropuerto: "Cuando estas dos banderas ondean juntas, parece que va a pasar algo importante", escribió uno de ellos, en la plataforma sujeta a la censura de las autoridades y donde las menciones políticas suelen circular bajo vigilancia. De hecho, numerosos comentarios en las redes sociales como Douyin y Weibo en respuesta a publicaciones de medios oficiales sobre la visita fueron borrados.
La llegada del republicano se produjo además en una inusualmente calurosa jornada en la capital china, donde los termómetros llegaron a los 34 grados, un dato poco común para mediados de mayo. Trump debe ahora afrontar una agenda concentrada en apenas dos días en Pekín, donde tiene previsto entre el jueves y el viernes reunirse dos veces con Xi Jinping, visitar el Templo del Cielo, asistir a una cena de Estado y abandonar el país, nueve años después de su anterior visita a China.