Desde las pistas de aterrizaje de Palm Beach hasta los despachos blindados de Teherán, la narrativa de la guerra entre EE.UU. e Irán ha entrado en una fase de "diplomacia en la sombra". Mientras el presidente Donald Trump pregona un acuerdo inminente con un interlocutor iraní "respetado" y misterioso, la República Islámica responde con una negativa tajante que califica de "guerra psicológica". Mientras, en el centro del tablero continúa el control del petróleo mundial, la supervivencia de un régimen diezmado y la sombra de un arma nuclear que Washington está decidido a erradicar.
La ofensiva iniciada el pasado 28 de febrero por las fuerzas combinadas de EE.UU. e Israel no solo ha destruido infraestructuras; ha descabezado, según la Casa Blanca, la cúpula de poder iraní. Tras el asesinato del ayatolá Alí Jameneí en el primer día de los bombardeos, el país quedó en manos de su hijo, Mojtaba Jameneí, una figura de nuevo Líder Supremo que se ha convertido en un fantasma.
Este lunes, desde el aeropuerto de Palm Beach, Trump alimentó el misterio: "No hemos tenido noticias del hijo. No sabemos si está vivo o desfigurado". En este vacío de poder, el mandatario estadounidense asegura estar negociando con un político iraní de "alto rango" y "respetado", cuya identidad se mantiene bajo un estricto embargo diplomático. "Estamos tratando con un hombre que creo que es el más respetado y el líder", afirmó Trump, descartando explícitamente al Líder Supremo actual.
La logística de estas conversaciones recae sobre hombros conocidos por el círculo íntimo del presidente: Steve Witkoff, enviado especial para la región, y Jared Kushner, el yerno del mandatario, quien vuelve a la primera línea de la geopolítica. Según la versión de Washington, los contactos han sido "perfectos" y "productivos", centrados en una resolución total de las hostilidades.
La Tregua de los Cinco Días
Como gesto de "buena voluntad" o, quizás, como una medida de presión estratégica, Trump ha ordenado al Departamento de Guerra posponer durante cinco días los ataques contra la infraestructura energética de Irán. Este paréntesis bélico busca dar aire a las negociaciones, pero el precio de la paz para Washington es innegociable: la entrega total del uranio enriquecido.
“ No queremos ver ninguna bomba nuclear. Estados Unidos requisará el uranio enriquecido de Irán ”
Donald Trump - Presidente de EE.UU.
Esta pausa ha provocado un respiro inmediato en los mercados internacionales, con un repunte en los futuros de las acciones y una caída en el precio del petróleo, que se había disparado tras el cierre del Estrecho de Ormuz. No obstante, el alivio es frágil. Mientras Trump habla de paz, el ejército israelí, liderado por Benjamin Netanyahu, mantiene el motor de la guerra a pleno rendimiento.
A pesar del optimismo de Trump, quien asegura que Israel estará "muy contento" con los términos del pacto, la realidad en el terreno cuenta una historia distinta. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han anunciado una "ofensiva a gran escala" contra infraestructuras del régimen en Teherán y otros puntos estratégicos.
La tensión se extiende al Líbano, donde el bombardeo del puente Dallafa ha dejado claro que la caza contra Hizbulá no se detendrá por las conversaciones de pasillo en Florida. Netanyahu, con un tono mucho más duro, ha declarado que Irán está siendo "diezmado" y que su capacidad para fabricar misiles balísticos es ya cosa del pasado.
Ormuz y el "Modelo Delcy"
Una de las propuestas más audaces —y para muchos, inverosímiles— surgidas de estas conversaciones es el futuro del Estrecho de Ormuz. Por esta vía transita el 20% del petróleo mundial, y actualmente permanece bloqueada por Teherán. Trump ha propuesto un "control conjunto" de la vía estratégica. "¿Quién lo controlará? Tal vez yo. Yo y el próximo ayatolá, quienquiera que sea", lanzó el mandatario.
Esta visión de un Irán "reformado" bajo la tutela de Washington ha llevado a Trump a establecer comparaciones de lo que parece que siempre tuvo en mente. El presidente puso como ejemplo de éxito la transición en Venezuela bajo la figura de Delcy Rodríguez, a quien calificó como presidenta interina tras la captura de Nicolás Maduro en enero.
"Miren a Venezuela: qué bien está funcionando todo allí con el petróleo. Tal vez encontraremos a alguien así en Irán", sugirió Trump. Para el presidente, el "cambio de régimen" en la República Islámica ya es un hecho consumado debido a la eliminación de sus líderes previos, y ahora solo resta encontrar a un interlocutor "razonable y sólido" que ocupe el vacío.
La negación de Teherán
Sin embargo, la narrativa desde Teherán es diametralmente opuesta. El portavoz del Ministerio de Exteriores, Ismail Bagaei, ha reconocido la recepción de mensajes estadounidenses a través de intermediarios (países amigos), pero ha negado categóricamente la existencia de una mesa de negociación directa o indirecta.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, ha sido aún más contundente. En un mensaje que resuena con el orgullo nacionalista de la Guardia Revolucionaria, Ghalibaf tachó los informes de "noticias falsas" diseñadas para manipular los mercados financieros. "El pueblo iraní exige un castigo completo para los agresores. No hay negociación, es una maniobra para escapar del atolladero", afirmó Ghalibaf.
Irán ha lanzado una advertencia final: cualquier ataque contra sus activos energéticos vitales será respondido con una reacción "contundente e inmediata". Teherán asegura que solo ha utilizado una "fracción" de su capacidad militar y que el Estrecho de Ormuz no se abrirá bajo condiciones de rendición.
A medida que el plazo de cinco días comienza a correr, la incertidumbre es absoluta y la comunidad internacional observa con cautela. Los aliados europeos, que se han negado a participar en una coalición militar en Ormuz por considerar a Washington responsable de la escalada, ven en estas horas una oportunidad de oro o un peligroso engaño. Lo único cierto es que, tras 24 días de fuego, el destino de Oriente Medio se decide ahora entre llamadas telefónicas secretas y el rugido de los cazas que aún sobrevuelan el Golfo Pérsico.