Vida y estilo

¿Tienes granitos en los brazos?: una dermatóloga tiene la solución

La doctora Ana Molina aclara en vídeo que esa textura rugosa en los brazos se llama queratosis pilar, es genética y no tiene nada que ver con la higiene
Ana Molina
Ana Molina / Instagram: @dr.anamolina

Actualizado hace 5 minutos

Muchas personas llevan toda la vida con los brazos llenos de pequeños granitos que dan una sensación de piel de lija y nunca acaban de entender por qué. La dermatóloga Ana Molina lo despeja en un vídeo de pocos segundos: "no es suciedad, es queratosis pilar". Un diagnóstico que, para quien lo escucha por primera vez, puede ser un alivio. "Es genético, no es tu culpa", dice la experta.

Qué es la queratosis pilar y por qué aparece

La queratosis pilar es una afección de la piel muy común en la que el organismo produce "pequeños tapones de keratina que taponan el orificio del folículo del pelo y dan esa sensación de rugosidad", explica Molina. La keratina es una proteína que forma parte de la piel, el pelo y las uñas, pero en este caso se acumula en exceso en la entrada del folículo y bloquea la salida del vello. El resultado son esos granos minúsculos y la textura áspera característica.

No es una enfermedad, no es contagiosa y no tiene consecuencias para la salud. Aparece principalmente en los brazos, aunque también puede afectar a los muslos, las mejillas y los glúteos. Suele empezar en la infancia o la adolescencia y, como señala la dermatóloga, "suele mejorar mucho con la edad".

El error más habitual

Lo primero que advierte Molina es sobre el impulso más común al ver esos granitos: tocarlos, rascar o intentar vaciarlos como si fueran espinillas. "Si intentas explotarlos como si fueran espinillas, vas a empeorarlo, así que no los toques", avisa. En consulta, dice, "veo que el impulso es rascar o intentar desatascarlos a la fuerza, pero eso solo te dejará marcas". Los tapones de keratina no se pueden extraer manualmente sin inflamar el folículo y arriesgarse a dejar cicatrices.

Qué funciona para mejorarla

La doctora Molina es clara en que no existe cura definitiva, pero sí hay forma de mejorar la textura con paciencia y "expectativas reales, porque no lo hará de un día para otro". Su plan tiene tres puntos.

El primero es la exfoliación química. "Olvida el guante de crin", dice Molina. La fricción mecánica irrita la piel sin disolver los tapones. Lo que funciona son "lociones con urea o ácido salicílico para derretir esos tapones sin agredir". El ácido láctico es otra opción válida. Estos ingredientes actúan disolviendo el exceso de keratina de forma progresiva y sin dañar la barrera cutánea.

Mujer en la ducha

Mujer en la ducha Amaia Diez Lucas

El segundo punto es evitar la fricción de los tejidos. "La lana es gasolina para esta rugosidad", afirma la dermatóloga. La fricción constante de fibras rugosas irrita los folículos y empeora la inflamación. La solución es "priorizar tejidos suaves y transpirables", especialmente en las prendas que están en contacto directo con los brazos.

El tercer factor es la hidratación y la humedad ambiental. Molina señala que "en verano suele mejorar y en invierno con la calefacción seca empeora". La piel seca favorece la acumulación de queratina, por lo que aplicar crema hidratante de forma regular es parte del tratamiento. En los meses fríos, cuando la calefacción reduce la humedad del ambiente, el cuidado debe ser más constante.

2026-02-27T17:26:37+01:00
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