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Cuando uno piensa en el tailandés Parque Nacional de Khao Sok, probablemente, lo primero que le viene a la mente es esa imagen icónica de otros parques surasiáticos como los de Ha Lon Bay, en Vietnam, o incluso el de Phang Nga Bay: barquitos coloridos flotando entre impresionantes formaciones de piedra caliza, aguas de color azul turquesa, y bungalows al borde del mar. Sin embargo, detrás de entornos similares, hay un mundo de diferencias que hacen a cada destino, único.
La selva que rodea a Khao Sok, por ejemplo, está pletórica de vida. Hay desde mariposas gigantes hasta osos y tigres. Entre los mamíferos salvajes también se encuentran el tapir malayo, el elefante asiático, el tigre, el ciervo sambar, el gaur, el banteng, el serow, el jabalí, el macaco de cola de cerdo, el langur, el gibón de manos blancas, la ardilla, el muntjak, el ciervo ratón y el ciervo ladrador. Sin olvidar el ciempiés anfibio, único en el planeta. Eso sí, imposible verlos a todos, salvo que no te importe la duración de tu estancia. El tiempo que empleas en disfrutar nunca es tiempo perdido.
Vista aérea de la naturaleza que crece en el Lago Cheow Lan.
En los alrededores de este parque nacional tailandés se pueden encontrar, a diferencia otros, muchos tipos de frutas silvestres que sirven de sustento a la mayoría de estos animales. Entre estas frutas se encuentran la jaca silvestre, el mangostán, el durián, el rambután, el azufaifo, el pomelo y los plátanos silvestres. La pimienta y el jengibre silvestres no son infrecuentes.
Khao Sok tiene, además, hermosos paisajes con maravillas naturales que incluyen cascadas, acantilados, cuevas y paisajes montañosos de piedra caliza que se elevan sobre el agua, hasta el punto de recibir el apodo de la Guilin tailandesa, ciudad china conocida como Bosque de los olivos dulces.
Otro título más acorde se lo lleva el centro del parque llamado Las montañas de la selva tropical. De hecho, el parque Khao Soj es el bosque verde más grande e importante del sur, que incluye los santuarios de vida silvestre, con gran variedad de plantas de alta biodiversidad, entre ellas una que no interesaría a ningún perfumista exigente.
La flor de Rafflesia, de dimensiones gigantes.
Rafflesia, la flor más grande del mundo
El mismo día de mi llegada al parque, uno de sus clientes nos sorprendió a los viajeros que nos encontrábamos en el hotel, con una hermosa fotografía de la flor de la Rafflesia tomada hacía unas horas. La Rafflesia tuan-mudae es la flor más grande del mundo registrada hasta ahora y fue descubierta en la isla de Sumatra. La flor en cuestión es realmente asombrosa. Es una planta de 110 cm. de diámetro, sin hojas, con un pequeño tallo y cinco pétalos rojizos, y pesa más de 10 kilos. Si nos acercamos a ella podemos comprobar que su interior está lleno de moscas e insectos atraídos por el desagradable olor a descomposición que desprende. Su vida es muy corta, florece en una semana y a los tres días muere, ya que, al no realizar fotosíntesis, se alimenta de los nutrientes que hay en las raíces de los árboles que parasita. El Parque Nacional Khao Sok es quizá el más famoso por esta flor (bua phut, en tailandés).
Una barcaza típica.
Lago Cheow Lan y la Cueva de Tham Nam Talu
El mayor tesoro de Khao Sok es el extenso lago Cheow Lan, rodeado de acantilados imponentes. Es imprescindible realizar un tradicional viaje en barco de cola larga por este lago. Navegar y nadar por sus aguas color esmeralda brinda una experiencia casi surrealista. Lo mismo que hospedarse y dormir en cabañas flotantes rodeadas de agua pura y natural o experimentar una noche en uno de los bungalows flotantes del lago. Todas son experiencias bucólicas. Cómodamente instalado en tu terraza, disfrutas de un panorama impresionante de los picos rocosos que emergen de las aguas y dar un salto desde la misma para zambullirte en las aguas del lago y tomar un baño matutino no es mal comienzo del día.
La caminata hacia la visita de la cueva suele puede durar unas tres horas. Siguiendo una ruta circular, es decir, entrando por un extremo de la cueva y saliendo por el otro, se pueden ver diferentes elementos de la selva, especialmente algunos exóticos árboles. El recorrido dentro de la cueva tiene una longitud de 700 metros con un río subterráneo junto al que se transita. La sorpresa es descubrir grandes bellezas formadas por rocas calcáreas: estalactitas, estalagmitas, columnas, y varias formaciones fantásticas. Durante este recorrido puedes toparte con algunos de sus habitantes: murciélagos, insectos y una gran variedad de peces.
Acceso a la cueva de Tham Luang.
Es una experiencia muy interesante, ya que sólo unos pocos lugares tienen la oportunidad de descubrir algo parecido a este lugar, con sus majestuosos acantilados Trois Frères. Sin embargo, la Cueva de Tham Nam Talu no siempre es visitable, ya que durante la temporada de lluvias el nivel del agua puede subir. El guía es el que decide si es posible entrar o no (la mejor época para visitar este parque es entre enero y marzo). Pero no hay que desesperar: en Khao Sok siempre hay emocionantes alternativas.
También se puede explorar Khao Soj a pie por senderos de una densa selva virgen observando la vida silvestre, safaris nocturnos, o visitar los majestuosos acantilados. O hacerlo en safari con elefantes, por las rutas de senderismo o surcando el río Sok en canoa o kayak. El parque es el lugar ideal para practicar senderismo. Atravesando frondosos bosques de bambú y descubrir sus cascadas tropicales. Durante este recorrido sobre elefante hay que prestar atención para observar familias de monos y también magníficas aves. El elefante simboliza la fuerza, la sabiduría y la nobleza en la cultura tailandesa. Este símbolo ha sido crucial a lo largo de la historia de Tailandia, participando en guerras, la tala de árboles, desfiles reales y la vida cotidiana. El elefante blanco, en particular, se considera sagrado.
Cabaña colgante en plena selva.