Ha costado bucear entre los datos del centenario torneo copero para dar con la aguja en el pajar. Por raro que pueda parecer, sí, el Athletic ha conseguido remontar en su historia una derrota casera con un triunfo a domicilio, como debería ocurrir ante la Real Sociedad el próximo 4 de marzo en Anoeta para estar en la gran final en La Cartuja sevillana, programada para mediados de abril. Pero ha sucedido en una sola ocasión, y para ello hay que retrotraerse nada menos que a mediados del pasado siglo. De lograrlo en el estadio donostiarra ante la escuadra de Pellegrino Matarazzo, sería, por tanto, la segunda vez que se daría tal circunstancia.
Transcurría el mes de abril de 1955 cuando el azar deparó que los leones se midieran el Real Murcia en la ronda de octavos de final. Se estrenaba en aquella edición el conjunto rojiblanco, entrenado por Fernando Daucik, ante el cuadro pimentonero, que se imponía en San Mamés por 0-1. Una semana después, el día 24, se consiguió dar la vuelta a la eliminatoria en La Condomina por 0-2, goles obra de José Mari Maguregui y Félix Marcaida.
Esa temporada traería consigo la consecución del decimonoveno entorchado de Copa para el equipo bilbaíno, ya que se eliminó en cuartos al Hércules, 5-1 en La Catedral y 3-5 en La Viña, en semifinales al Barcelona, 0-2 en Les Corts y 2-2 en Bilbao, y en la final, jugada en el Santiago Bernabéu madrileño el 5 de junio, una diana anotada por Ignacio Uribe daba el título frente al Sevilla (1-0).
Otras intentonas se han quedado en el camino, tantas como una decena. Sucedió ante el Deportivo Alavés en 1931, Betis en 1935, Real Madrid en 1961 y 2006, Atlético de Madrid en 1967 y 1992, y Zaragoza en 1993 y 1996. Asimismo, y ya en este siglo, ante el Barcelona, y con Valverde como técnico zurigorri, en 2016, y, más recientemente, ante el Sevilla en 2019.