San Sebastián se prepara para una tarde bonita en Anoeta. La Real Sociedad recibe al Celta en un duelo con aroma a la última oportunidad europea de la Real y con algo más que tres puntos en juego. Los txuri-urdin llegan crecidos tras su épica victoria frente al Barça, un triunfo que ha devuelto la ilusión a la afición y que sirve de impulso para afrontar un partido clave en la pelea por los puestos continentales.
Enfrente estará un Celta en plena dinámica positiva. Los vigueses aterrizan en Donostia con la moral por las nubes después de imponerse el jueves al Lille en la Europa League, un resultado que les ha permitido meterse en los dieciseisavos de final y confirmar su gran momento competitivo.
Momentos
Más allá del contexto emocional, la clasificación marca el verdadero termómetro del choque. El Celta aventaja en ocho puntos a la Real, una diferencia que puede ser decisiva en esta fase del curso. Para los de Anoeta, el partido se presenta como una de las últimas oportunidades reales de engancharse a la lucha por Europa: una derrota podría dejar la distancia en 11 puntos, una brecha ya considerable cuando la temporada empieza a entrar en su tramo serio.
La Real, eso sí, no llega en plenitud. Kubo, una de las piezas más desequilibrantes del equipo, se pierde el encuentro por lesión y estará dos meses de baja, mientras que Soler no podrá jugar por sanción. Además, el conjunto donostiarra todavía no puede contar con Yangel Herrera, una ausencia que limita opciones en la medular y obliga a reajustes para sostener el ritmo e intensidad que exige un partido de este calibre.
Con Anoeta como escenario y Europa como telón de fondo, la tarde promete tensión, intensidad y un guion claro: la Real, obligada a ganar para seguir soñando; el Celta, decidido a golpear también en Liga y consolidar su ventaja. Un duelo de esos que pueden marcar un antes y un después.