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Esta noche, la Catedral no solo vibrará con la pasión de una semifinal de Copa del Rey; será también el escenario de un ejercicio de supervivencia táctica. El Athletic Club y la Real Sociedad se ven las caras en la ida de las semifinales en lo que muchos ya han bautizado como el "derbi de la enfermería". Con las plantillas diezmadas, el pase a la final de La Cartuja empieza a jugarse en la pizarra y en el corazón.
La lista de bajas es tan larga que parece un parte de guerra. Ernesto Valverde se enfrenta a un rompecabezas casi imposible en defensa: sin Vivian, Paredes (sanción) ni Yuri, el técnico extremeño deberá improvisar una zaga de circunstancias para frenar el ataque txuri-urdin. A esto se suman las ausencias de Sancet, el motor creativo, y Beñat Prados, dejando el centro del campo huérfano de su pulmón habitual.
Por su parte, la Real Sociedad no corre mejor suerte. La expedición de Matarazzo llega a Bilbao sin sus puñales en banda (Kubo y Barrene) ni el talento de Sucic y Zakharyan. Sin la chispa del japonés y la verticalidad del canterano, la Real pierde gran parte del desequilibrio que la ha hecho temible en este torneo.
El órdago de Matarazzo: Prohibido especular
A pesar del panorama, el técnico realista ha querido despejar cualquier duda sobre su planteamiento. Lejos de buscar un partido cerrado para decidir en Anoeta, Matarazzo ha lanzado un mensaje de guerra que ha calado en el vestuario: "En un partido así no hay que jugar con el freno de mano puesto; hay que ir a por todas desde el minuto uno. No sabemos jugar de otra forma".
Este planteamiento sugiere una Real Sociedad valiente que buscará presionar la salida de balón de un Athletic que, con una defensa poco habitual, podría sufrir bajo presión.
Las claves de la batalla
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El factor San Mamés: El estadio será una caldera. El Athletic confía en que el aliento de su gente supla las carencias físicas de un equipo al límite.
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La velocidad de los Williams: Con el centro del campo debilitado, el Athletic apostará por transiciones letales. Si la Real se olvida del "freno de mano", dejará espacios que Iñaki y Nico pueden penalizar de forma definitiva.
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La pizarra de los banquillos: Con piezas de segunda unidad obligadas a ser protagonistas, los cambios y los ajustes tácticos durante los 90 minutos serán más determinantes que nunca.