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Hubo un tiempo en el que los números absurdos de la NBA, los que contradecían la lógica imperante, llevaban la misma firma. Marcas que parecían estar destinadas a quedar congeladas en el tiempo como quedaron enterrados los dinosaurios. Muchas de ellas pertenecían al mismo hombre: Wilt Chamberlain, la leyenda que definió la relación del ser humano con la canasta. Durante décadas competir con sus registros se antojaba una quimera, un sueño convertido en pesadilla para quien osara profanar el legado del genio de Philadelphia. Pero más de medio siglo después, en la ciudad de Oklahoma, un señor abrazado a la eficiencia, la constancia y el talento ha decidido acceder al territorio inhóspito de Chamberlain. Se llama Shai Gilgeous-Alexander, un tipo que habla el idioma de los récords. Un jugador que jamás imaginó alcanzar el nivel que atesora.
No fue una acción legendaria en sí misma. No fue una maniobra inverosímil. Fue una canasta más de Shai en un vibrante encuentro entre sus Oklahoma City Thunder y los Denver Nuggets, uno de los escenarios de mayor expectación en el círculo de la NBA. Un triple en el tercer cuarto del partido que elevó a 20 la puntuación del base canadiense. Con esta canasta cumplió 126 partidos consecutivos anotando al menos 20 puntos para igualar el récord histórico de la NBA, obra de Chamberlain entre 1961 y 1963. De pronto, Shai viajó en el tiempo. Wilt regresó al futuro.
El registro que se había convertido en una reliquia del baloncesto fue asaltado por un jugador que inició la expedición por unas cotas que él mismo tilda ahora de insospechadas. El 30 de octubre de 2024 comenzó la racha que la madrugada del lunes 9 al martes 10 de marzo de 2026 le condujo a igualar el récord de Chamberlain. Un trayecto de incredulidad, como explica el propio Shai, que relata una historia de superación que nace desde la humildad.
“No era tan bueno, debía mejorar como jugador. En mi infancia siempre fue así. No era alto ni muy fuerte, más tirando a flaquito. Y siempre supe que debía encontrar otra manera de destacarme. No tenía la velocidad y la altura para pasar a todos y dejar una bandeja. Debía intentar algo distinto. Seguramente de ahí vienen esos movimientos un poco extraños que tengo”, evoca SGA o también conocido como El mercader de los tiros libres, un apodo para nada despectivo, sino que destaca su capacidad para forzar situaciones ventajosas.
Estrella de... ¿la nueva dinastía de la NBA?
Ahora Shai vive en una nube. La temporada pasada fue elegido mejor jugador de la temporada regular y de los play-offs de la NBA. “Es mucho para asimilar. Para ser honesto, intento no pensar en ello, especialmente durante la temporada. Están sucediendo tantas cosas…”, comentó desde la cima del baloncesto, como estrella de unos Oklahoma City Thunder ganadores del último anillo y que lideran la clasificación de la Conferencia Oeste y también de la NBA en lo que puede ser el surgimiento de una nueva dinastía que no se asienta en el campeonato desde los Golden State Warriors de 2018, el último año en el que una franquicia repitió título.
Shai se ha transformado en un ejemplo para las nuevas generaciones, que observan atentas para emular todos los gestos del canadiense. “No sé si la gente sabe lo difícil que es lograrlo. Meter 20 puntos en diez partidos consecutivos, no 120, o lo que sea, es especial. Shai es un jugador especial”, elogió Nikola Jokic, que precedió a Shai como MVP de la NBA para lograr tres trofeos de jugador más valioso. Los Nuggets del serbio fueron la última víctima de un Shai que decantó el partido hacia sus Thunder con 35 puntos, 9 rebotes y 15 asistencias, y un triple agónico a 2,7 segundos del final para plasmar el 126-129 definitivo.
“Hay que conseguir lo que uno desea. Eso me concentra al 100%, especialmente en el baloncesto. Pero, obviamente, empatar con alguien así es especial. Es una locura pensar que, considerando dónde estaba hace 10 años, estaría aquí hoy”, declaró Shai en relación al récord.
Otra marca histórica
La noche dejó otra histórica marca para Shai. Además de igualar a Chamberlain, se convirtió en el segundo jugador desde la campaña 1977-78 –cuando las pérdidas de balón entraron en las estadísticas– en firmar 35 puntos y 15 asistencias con cero pérdidas. El antecesor fue LeBron James en 2018.
Lo de este jugador de 27 años nacido en Toronto y criado en Hamilton no han sido explosiones aisladas ni una inspiración intermitente, sino una producción ofensiva constante. Durante este casi año y medio sobrevolando la cota de los 20 puntos, Shai ha enfrentado defensas diseñadas exclusivamente para detenerle, con ajustes tácticos permanentes buscando secar su producción. Su juego es una especie de anomalía en la NBA moderna, una liga que gira alrededor del triple y un ritmo frenético. El canadiense controla el espacio y el tiempo con un repertorio artesanal, alejado de las escuelas que forman jugadores que parecen productos de una fabricación en serie, con moldes. Shai es el rey de los cambios de ritmo, de las penetraciones plagadas de pausas para llevar a cabo finalizaciones suaves cercanas al aro, tiros de media distancia que parecen proceder de otra década. “Me empieza a recordar a Jordan”, llegó a afirmar Paul Pierce.
Segundo en promedio anotador y segundo máximo anotador
Esta temporada, Shai es el jugador con el segundo mejor promedio de anotación por partido, con 31,7 puntos, solo superado por Luka Doncic (32,5). Además, es el segundo que más puntos ha logrado, 1.712, estadística que solo mejora Tyrese Maxey (1.767).
“Shai tiene un aplomo y una confianza increíbles. No cambia de mentalidad en ninguna circunstancia”, celebró el técnico de los Thunder, Mark Daigneault, tras derrotar a los Nuggets. Lo curioso es que Shai está redefiniendo el baloncesto con la naturalidad con la que se maneja por las canchas, sin estridencias, sin ruido, sin gestos ostentosos. Se dedica a jugar y anotar. Noche tras noche. Y así, 126 partidos con al menos 20 puntos para explorar en el territorio del fantástico Wilt Chamberlain.