Sexy Zebras se encuentra en un momento de plenitud tras abarrotar el Movistar Arena. Un hito que su cantante y bajista, Gabi Montes, prefiere relativizar frente a la trayectoria de la banda. Entrevistado en Las mañanas de Onda Vasca, Montes ha destacado el valor de los años de aprendizaje en salas pequeñas, hacia referencia a su primer concierto en Bilbao, ante apenas una docena de personas en el Cotton Club de Bilbao. Para el grupo, el verdadero mérito reside en haber sido capaces de "permanecer y perdurar" manteniendo la fe en un proyecto compartido, independientemente de las cifras de venta de tickets.
La banda busca distanciarse de la crispación social y política que percibe en el entorno actual, un sentimiento que plasman en canciones como "Bravo". Montes señala con preocupación cómo el panorama político actual "da vergüenza ajena", denunciando el uso de la polaridad y las vísceras para enfrentar a los ciudadanos. Según explica el artista, en este contexto de hostilidad, "el perdón es como punki", defendiendo que "cuanto más grande es la ofensa, más grande debe ser el perdón" como vía para construir una realidad colectiva más positiva y superar el odio ideológico.
De cara a su próxima actuación en la sala Santana 27 de Bilbao el 7 de febrero, Sexy Zebras reafirma su compromiso con el directo puro, eléctrico y visceral. El trío se enorgullece de prescindir de elementos tecnológicos como claquetas, metrónomos o secuencias, apostando por la responsabilidad de defender su música de forma totalmente orgánica. Montes subraya que "la imperfección y la naturalidad es algo que se está perdiendo", valorando el error sobre el escenario como una muestra de humanidad necesaria frente a la frialdad de lo cronometrado. Esta energía es la que pretenden trasladar a su paso por Euskadi, un territorio con el que mantienen un vínculo personal estrecho y donde consideran que su formato de trío "marida súper bien.