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La temporada de fútbol de clubes empieza a tocar su fin, y con ella la prestigiosa Champions League ha elegido a los cuatro mejores equipos de Europa, que tendrán que batirse en duelo en semifinales para alcanzar esa ansiada final del 30 de mayo en Budapest.
Tras unos choques de vuelta de cuartos de final en los que no hubo ninguna remontada a las ventajas conseguidas por los conjuntos clasificados a semis en los partidos de ida, Atlético de Madrid, Arsenal, Bayern de Múnich y PSG, son finalmente los únicos candidatos a levantar la orejona.
Para los dos primeros —que, curiosamente, se enfrentan entre sí—, esta sería su primera conquista. Por su parte, el conjunto germano buscaría su séptima corona, mientras que para los dirigidos por Luis Enrique supondría revalidar el título obtenido la campaña anterior.
El primer enfrentamiento, y quizás el estrella, es el protagonizado por los dos equipos más en forma en la actualidad del viejo continente. PSG y Bayern de Múnich vuelven a verse las caras en una eliminatoria tras los octavos de final de la temporada 22/23 en la que los bávaros pasaron por encima del conjunto parisino.
Los de Luis Enrique vuelven a llegar al final de temporada en su máximo pico de rendimiento. En los cuartos de final, desdibujaron a todo un Liverpool, que, si bien estaba en horas bajas, es uno de los grandes de Europa. El PSG apabulló con una ocasión tras otra a los reds y pasaron la ronda con un 4-0 en el global.
Pese a que Ousmane Dembélé es la estrella indiscutible del equipo, el centro del campo João Neves-Vitinha y un imperial Pacho en defensa, hacen del vigente campeón de Europa un engranaje perfecto. El Real Madrid puede ver cómo le arrebatan el honor de ser el único equipo de la historia en ganar dos Champions consecutivas.
En frente estará el Bayern; un rodillo en la Bundesliga, pero que ha decepcionado en su puesta en escena contra el Real Madrid. Si bien en el conjunto de la eliminatoria fueron superiores a los merengues, tuvieron muchas fases del juego en las que fueron sometidos por los visitantes, e incluso estuvieron al borde de la eliminación. Kompany tendrá que demostrar mucho más si quiere ser considerado un gran entrenador y ganar la Champions.
El cholo, ante su gran oportunidad
Lisboa 2014 y Milán 2016 son fechas que seguramente ningún colchonero/a quiera recordar. Las dos finales de Copa de Europa perdidas ante su eterno rival siguen siendo una herida abierta que supura. No obstante, este año puede ser la tirita que cierre todo.
El Atlético de Madrid llega a su choque con el Arsenal pleno de confianza tras eliminar al FC Barcelona en una eliminatoria que tuvo batallas de todo tipo: deportivas y extradeportivas.
Después de un arranque dubitativo en LaLiga, que le hizo desengancharse rápidamente de la lucha por el trofeo doméstico, Simeone ha conseguido que su equipo vaya a más y tiene a todas las estrellas enchufadas para la parte crucial de la temporada.
Este sábado tendrá la primera prueba para certificar una gran campaña, o dejarla en un completo fracaso. La final de la copa española frente a la Real Sociedad será un punto de inflexión en este cierre de temporada y servirá para seguir cogiendo sensaciones de cara a la Copa de Europa.
El Arsenal, en cambio, llega a abril con muchos deberes por hacer y con el equipo cayéndose. La derrota contra el Bournemouth permitió al Manchester City colocarse a tan solo seis puntos de los londinenses con un partido menos en la carrera por la Premier, y la plantilla empieza a dar síntomas de agotamiento.
Los de Mikel Arteta venían firmando una campaña para el recuerdo, pero las eliminaciones en los torneos coperos ingleses han hecho mucho daño, tal y como se ha podido comprobar en su cruce con el Sporting de Portugal. 1-0 a favor de los ingleses en el marcador global, y a 'semis' por la mínima.
Sin embargo, los gunners tienen motivos para ilusionarse: ya se han enfrentado al Atlético esta campaña y les han ganado 4-0. A pesar de ello, la dinámica en la que llegan los madrileños es completamente distinta a la de entonces y el marcador esta vez, distará mucho del anterior.
Ni el romance con la Champions salvó al Madrid
Álvaro Arbeloa sacó un once ofensivo contra los alemanes en el Allianz Arena. Sabía que era la única bala que le quedaba para no cerrar otro año en blanco, y no reservó nada en el banquillo. Aun así, la baja de Tchouaméni por sanción pesó mucho y el Bayern impuso la lógica en la eliminatoria.
El Real Madrid se agarraba a esa mística que tiene con esta competición, que le hace estar vivo cuando todos le dan por muerto. Y así fue en Alemania. Los madrileños traían un resultado desfavorable de la ida (1-2), pero un error de Neuer en el segundo cuarenta del partido hacía recordar lo que es este equipo en Europa.
El tanto del empate de los locales a escasos minutos de abrir la lata hizo que los blancos se tambalearan tras un gran inicio de partido. Finalmente, la expulsión de Camavinga marcó en cierta medida un partido que acabarían resolviendo los muniqueses a la contra.
Con esta eliminación, el club de la capital española se asoma a otra temporada sin títulos, casualmente desde la llegada de Mbappé. A pesar de que la mayoría de los aficionados coincidían en que el fichaje del francés por el entonces reciente campeón de la Champions iba a elevar el techo competitivo del equipo a unos niveles nunca vistos. El '10' madridista no acaba de encajar con Vinicius Junior, la otra gran estrella del equipo, y la nube de una posible venta del brasileño sobrevuela las oficinas de Valdebebas.
Con todo, el Madrid no ha logrado tapar a última hora los desastrosos meses previos consecuencia de una crisis de juego clara, y una lucha de egos innegable.