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El exsecretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, ha protagonizado este miércoles una tensa comparecencia en la comisión de investigación del Parlamento de Navarra sobre adjudicaciones públicas. En un ambiente de máxima expectación mediática, Cerdán ha dejado clara su ruptura personal y política con la presidenta de Navarra, María Chivite, asegurando que no ha vuelto a hablar con ella desde que se conoció el informe de la UCO que le implica en una presunta trama de corrupción.
Distanciamiento total de la cúpula socialista
La comparecencia ha servido para escenificar la soledad de Cerdán respecto a los actuales rostros del socialismo navarro y nacional. Al ser preguntado por su relación con María Chivite, el exdirigente ha sido tajante: "Después de lo que ha pasado, si no he hablado con ella, evidentemente no tenemos relación". Cerdán ha negado haber presentado a empresarios a la presidenta o haber dado instrucciones a consejeros para favorecer a determinadas compañías.
Este aislamiento se extiende a otros nombres clave. El exsecretario ha confirmado que no ha mantenido contacto con el exvicesecretario general del PSN, Ramón Alzórriz, ni con la actual portavoz del Gobierno español, Elma Saiz, desde su salida de prisión. Pese a este vacío institucional, ha querido subrayar que cuenta con apoyo en las bases: "Tengo muchos amigos socialistas que están conmigo".
Tensión con Javier Esparza
Uno de los puntos más críticos del interrogatorio, liderado por el portavoz de UPN, Javier Esparza, ha girado en torno a la empresa Servinabar. Cerdán ha negado categóricamente que Antxon Alonso sea su socio o que la firma sea de su propiedad. "No hay ninguna prueba de que Servinabar sea mi empresa", ha aseverado, argumentando que no existen registros notariales ni inscripciones que lo vinculen jurídicamente.
En cuanto a los gastos personales que el informe de la UCO vinculaba a la trama, Cerdán ha dado su versión sobre su residencia en Madrid. Ha rechazado que la empresa pagara su alquiler y muebles, explicando que compartía piso con Servinabar y que él asumía una parte de los gastos. Asimismo, ha negado poseer una tarjeta de dicha empresa y ha defendido que el empleo de familiares en la misma no constituye un delito.
"Venganza y rencor" de UPN
Cerdán ha calificado el foro parlamentario como la "comisión de la venganza y el rencor por parte de UPN". En un cruce de reproches constante con Esparza, quien le ha tildado de "presunto delincuente" y "cerebro de una trama para robar", el socialista ha replicado acusando al regionalista de "faltar a la verdad".
Sobre su paso por la cárcel, donde permaneció cinco meses, Cerdán ha defendido que entró para "no destruir pruebas", aunque sostiene que aún hoy desconoce qué indicios podría haber eliminado. "Demostraré mi inocencia", ha sentenciado, reiterando que nunca ha "puesto el cazo" en ningún sitio.
Influencia política y relación con Pedro Sánchez
Finalmente, Cerdán ha reivindicado su labor como diputado por Navarra, defendiendo que su "influencia en el Gobierno de España" sirvió para atraer inversiones millonarias para obras como el túnel de Belate o la N-121. Respecto a su defensa legal, ha aclarado que no pidió a Pedro Sánchez que el partido pagara sus abogados, sino que reclamaba un "seguro de responsabilidad" que ya poseía la formación. Sobre su opinión personal hacia el presidente del Gobierno, ha preferido guardar silencio: "Me reservo la opinión sobre Pedro Sánchez".