"En la ida se convirtió en un 3-5 y les he dicho a mis jugadores en el descanso que podía pasar cualquier cosa, pero que teníamos que tener personalidad para tener también capacidad de hundir a un equipo que ejerce esa presión brutal sobre el contrario", se enorgulleció el entrenador del equipo catalán.

Está convencido de que la segunda mitad fue del Girona "durante muchos minutos y se pudo haber conseguido algún gol, pero luego se igualó y contener a la Real en su casa es para estar orgulloso y satisfecho de la plantilla".

Míchel confía todavía en poder clasificarse para Europa en las próximas cuatro jornadas que calificó de "preciosas" y ve a su vestuario "con talento, energía brutal, con hambre y ganas de hacer historia".