15 de julio de 1953
la idea que ronda constantemente la cabeza del presidente albiazul, Carlos Caballero, es la de dar un paso al frente e intentar de una vez por todas el ascenso a Primera División. Categoría que está pasando de largo por Mendizorroza desde el 26 de marzo de 1933.
Uno de los puestos vitales del equipo para intentar el asalto a Primera es el de portero y desde mediados de la temporada 1951-52, la portería albiazul está perfectamente guardada por Javier Berasaluce. Desde el 8 de diciembre de 1951, fecha de su debut, hasta finales de la temporada 1952-53 el debarra lleva disputados sesenta y dos partidos oficiales con el Deportivo Alavés y en todos ellos ha dado muestras de gran clase.
Sus grandes condiciones como portero le llevaron en diciembre de 1949 a firmar por la Real Sociedad por tres temporadas, siendo cedido en la primera de ellas al Pasajes. En la segunda tiene que soportar la presencia de Iñaki Eizaguirre y del menorquín Juan Bagur, dos grandes porteros, que están por delante suyo en el escalafón de la portería realista. Por este motivo –su suplencia continuada– se le abre el cielo cuando el Deportivo Alavés reclama sus servicios, ante la grave lesión que ha sufrido su portero Antonio Calderón.
A primeros de noviembre de 1951 ya pertenece –cedido– a la disciplina alavesista. Berasaluce, al finalizar la temporada 1951-52, vuelve a la Real Sociedad y tras largas gestiones el de Deba vuelve a ser cedido al conjunto alavesista para la campaña 1952-53, tras volver a renovar su contrato realista. ¡Berasaluce ya no volverá a Atotxa!