Gipuzkoa

"Reabrir la borda a los pies del monte Ernio es un proyecto familiar que tiene mucho de emocional"

La familia Aldalur inicia este sábado una nueva etapa en el bar de montaña conocido con el nombre del padre, Antonio, para volver a atender a los montañeros que llegan a Zelatun, tal y como ya hicieron hasta hace poco más de 20 años
Josefa, Antonio, Arantxa y Goretti encaran con ilusión la reapertura de la borda familiar bajo la mole caliza del monte Ernio. / Aitor

El 21 de marzo será muy especial para los montañeros que se acerquen al collado de Zelatun, una encrucijada de caminos entre las comarcas de Urola Erdia, Urola Kosta y Tolosaldea que será testigo de la reapertura de la popular borda Antonio.

Anuncio del cierre

El final del año pasado supuso el cierre de este particular establecimiento hostelero situado en las faldas del monte Ernio, a 846 metros sobre el nivel del mar.

La renuncia a seguir con la borda de la familia que se había encargado de su gestión durante los últimos 15 años dejó huérfanos, en parte, a los muchos montañeros que llegan a esta privilegiada atalaya sobre la costa y el interior de Gipuzkoa. El cierre dejó a la borda Agirretxe como único lugar en el que dar cuenta de una ración, un sabroso bocadillo o un plato combinado y reponer fuerzas antes de continuar con la ruta.

Sin embargo, esta situación está a punto de finalizar: la borda Antonio reabre sus puertas este sábado.

Deterioro de la borda

Detrás de la apertura está la familia Aldalur, propietaria de la borda. Antonio Aldalur, a quien se debe el nombre de la borda, su mujer, Josefa Barriola, y sus dos hijas, Goretti y Arantxa, se han embarcado en una aventura que tiene mucho de emocional.

“Cuando se cerró la borda, estuvimos pensando qué hacer. Sabíamos que si no se reabría, el paso del tiempo la iba a ir deteriorando. La climatología en Zelatun puede ser muy rigurosa y, si no se cuidan, las edificaciones se estropean. Eso era algo que no queríamos que sucediera”, manifestó Goretti.

Primeros años

La borda ha sido una parte importante en la vida de todos ellos.

El padre, Antonio, la compró cuando tenía 28 años. Natural de Errezil, dedicó su vida a la conducción de camiones. Sin embargo, siempre tuvo una gran fijación con Zelatun, hasta el punto de que, en cuanto tuvo ocasión, se animó a adquirir al que en aquel tiempo era su jefe la borda que tenía en las faldas del monte Ernio.

“Era poco más que una chabola de pastores. Pese a todo, empezamos a ofrecer caldo, café, chorizo y otras cosas para comer a los montañeros que pasaban por la zona, como alubias. Había mucha afición a la montaña y la gente agradecía un servicio de ese tipo”, recordaba Josefa.

El soleado puente está animando a los montañeros a acercarse a Zelatun. Aitor

Crecer en la borda

Las dos hijas de Antonio y Josefa, Goretti y Arantxa, crecieron literalmente en ella.

No tenían más que unos pocos meses cuando las llevaron por primera vez a la borda.

Antonio y Josefa les preparaban un rincón en la cocina y allí estaban mientras sus padres se afanaban por atender lo mejor que podían a los clientes que iban llegando.

Con el paso del tiempo, a las pequeñas Goretti y Arantxa les tocó ponerse a trabajar. “Estuvimos así muchos años. El aita trabajaba con el camión entre semana y nosotras estudiábamos. Los sábados, la ama subía a preparar la borda y el domingo allí estábamos todos trabajando, sin fallar un fin de semana. Ni se nos pasaba por la cabeza coger un día de fiesta”.

Entorno montañoso

La situación de Zelatun, en un entorno montañoso, invita a pensar que mantener un servicio de hostelería en un lugar de esas características no tenía que ser fácil. De hecho, no lo fue, en especial en los primeros años.

“El padre tenía que subir con todo el género cargado a la espalda cada fin de semana. La situación mejoró cuando hicieron la carretera, pero todavía es necesario subir todo. Zelatun carece de servicios usuales como agua corriente o una red de corriente eléctrica Toca hacer uso del generador de gasolina para disponer de agua y electricidad, y no hay otro remedio que subir las bombonas de gas para tener fuego en la cocina”.

Alquiler

Antonio y Josefa llevaron la gestión de la borda durante cerca de tres décadas. Goretti tenía 25 años y Arantxa 22 cuando la familia decidió ponerla en alquiler.

Han sido varios los arrendatarios que han pasado por ella desde entonces. Los últimos se han encargado de su gestión durante 15 años, hasta que a finales de 2025 decidieron poner fin a su actividad en Zelatun.

Incertidumbre sobre el futuro

Llegados a ese punto, la familia se encontró en la disyuntiva de decidir qué hacer con la borda.

Han sido meses complejos, cargados de dudas y muchas incertidumbres.

No querían dejarla cerrada por miedo a que se terminara deteriorando por falta de mantenimiento.

Pensaron en alquilarla, pero eran conscientes de las dificultades de encontrar a gente interesada en la aventura de gestionar un establecimiento hostelero con las exigencias que tiene un enclave como Zelatun, en el que la actividad está muy condicionada por la climatología.

La borda Antonio abrirá sus puertas estes sábado para recibir a sus primeros clientes. Aitor

Decisión final

En esa tesitura gano fuerza la posibilidad de dar un salto atrás en el tiempo y tomar las riendas de la borda como estuvieron haciendo hasta hace poco más de 20 años.

Sin embargo, esa idea ponía sobre la mesa otros factores que también había que tener en cuenta.

“Los padres están muy bien de salud y van estar ahí para apoyarnos, pero ya tienen 80 años. Los demás miembros de la familia trabajamos entre semana y reabrir la borda supondría tener que trabajar también los sábados y los domingos; debíamos encontrar un cocinero, trabajadores,... Le hemos dado muchas vueltas, pero la decisión está tomada”.

Puesta a punto del local

Y, al final, esa decisión ha sido coger las riendas del bar. A partir de ese momento, ha tocado poner a punto la borda, acondicionarla para esta nueva etapa y a eso han dedicado un fin de semana sí y otro también los miembros de la familia Aldalur.

“No ha sido fácil. El paso que hemos dado es una mezcla de romanticismo, por todo lo que ha supuesto la borda para la familia; ilusión, porque estamos convencidos de que Zelatun nos va a ofrecer muy buenos momentos en el contacto con nuestros clientes; y vértigo por el compromiso que supone. Han sido meses de muchas dudas pero, al final, hemos pensado que nos íbamos a arrepentir si no lo intentábamos”.

Cita con los clientes

La borda Antonio abrirá sus puertas los sábados y los domingos, a partir de las 9.00 horas.

Los montañeros encontrarán una sabrosa variedad de bocadillos, pintxos y raciones de chorizo, tocino, lomo, platos combinados y otros productos, además de algunos postres, que podrán saborear tanto en el comedor interior como en la terraza.

En ella podrán disfrutar de espectaculares vistas hacia el mar y el interior de Gipuzkoa, con la mole caliza del monte Ernio como acompañante.

“Nos costó mucho tomar la decisión de hacernos con la gestión de la borda, pero intentaremos hacer las cosas lo mejor posible y, a partir de ahí, serán los clientes quienes tendrán la última palabra”, afirman los miembros de la familia Aldalur a pocas horas de volver a abrir las puertas de la borda Antonio.

20/03/2026