En una realidad futbolística como la actual, en la que la paciencia brilla por su ausencia en la planta noble de todos los clubes deportivos profesionales, la victoria que el Deportivo Alavés consiguió el sábado ante el Atlético de Madrid fueron mucho más que tres puntos. Sobre todo, para Javi Calleja, que, pese a salvar al equipo la temporada pasada y probar todo tipo de variantes para encauzar el rumbo de esta, ya veía, aunque no quisiera hacerlo, cómo su puesto en el banquillo babazorro comenzaba a peligrar tras la derrota por la mínima ante el Espanyol y también la mala imagen en los encuentros precedentes.
Por fortuna, después de cinco intentos previos, la insistencia tuvo premio. Ante uno de los rivales más complicados para ello que aterrizó en Mendizorroza con la vitola de vigente monarca liguero, el conjunto vitoriano logró al fin estrenar su casillero y, de esta manera, ganar más tiempo para seguir puliendo la idea del técnico madrileño, que ya había dejado claro en infinidad de ocasiones que con trabajo, confianza y esfuerzo sacarían entre todos la situación adelante.
Sin embargo, a pesar de que los tres puntos se llevaran el protagonismo –como es lógico dadas las evidentes apreturas clasificatorias–, lo cierto es que el mágico choque ante el Atlético dejó otros muchos detalles que permiten creer en una evolución a corto plazo. En este sentido, los principales brotes verdes se observaron en la parcela defensiva, donde el Glorioso se mostró mucho más sólido gracias a la buena presión, las constantes ayudas, unas líneas muy juntas y unas anticipaciones inéditas hasta ese momento. Pese a tener enfrente a una magnífica colección de delanteros, Pacheco prácticamente fue un espectador de lujo en un Mendizorroza entregado a la causa albiazul.
Y todo ello, además, sin olvidar las actuaciones individuales de dos futbolistas que estuvieron sobresalientes en esas tareas: Víctor Laguardia y Mamadou Loum. El central aragonés, más allá de marcar el tanto del triunfo, emergió para cortar todo balón que pasara por su zona –incluso salvó en la línea el gol del empate de los colchoneros– y lideró en todo momento a sus otros tres compañeros, lo que hizo recordar a la afición babazorra por qué el káiser se ha convertido en uno de los futbolistas más relevantes de la historia reciente del Alavés.
El mediocentro senegalés, por su parte, impartió una clase magistral sobre la labor que debe efectuar un pivote conservador. Aunque se mostró dubitativo en la creación de juego –y perdonó el 2-0 tras emborracharse de balón cuando tan solo tenía que empujar el balón a la red de Oblak–, su brega en la medular del terreno de juego desesperó completamente a los atacantes rojiblancos, que apenas pudieron acometer con claridad la portería resguardada por el guardameta extremeño.
No obstante, la mejoría no solo se apreció en el apartado defensivo con un bloque comprometido y solidario. Tras varias jornadas de bloqueo, los albiazules encontraron por fin la vía para hacer daño al equipo contrario y, si hubieran estado más efectivos, el partido se hubiera acabado mucho antes. Especial mención en este aspecto para Luis Rioja, punzante y activo una vez más, y Mamadou Sylla, que castigó infinidad de veces al espacio y sacó completamente del choque a Felipe Augusto.
Punto de partidA Ahora, una vez sacada esa espina tan profunda que impedía trabajar con confianza, el Alavés solo tiene un objetivo: dar continuidad a todo lo que ha hecho bien en los últimos dos encuentros empezando por obtener un buen resultado en su visita del próximo viernes a Bilbao. No será fácil, pues la competición está demostrando una igualdad abrumadora, pero, si hay un punto de partida idóneo para empezar a creer en la plantilla, es, sin duda, en el que se encuentra ahora el conjunto gasteiztarra.
Más aún, teniendo en cuenta que todos esos futbolistas sin experiencia en la máxima categoría, como son Toni Moya, Manu García, Iván Martín, Sylla y Miguel De la Fuente, lo único que pueden hacer con el paso de las jornadas es mejorar y, por ende, aportar cada vez más a un equipo que necesitaba un soplo de aire fresco de forma urgente. Algo, eso sí, mucho más sencillo cuando en el banquillo hay un entrenador que no tiene problemas a la hora de brindar oportunidades a todos los integrantes de su plantilla.
En ese sentido, Calleja está haciendo justicia con los méritos de sus pupilos. Quien se lo trabaja en los entrenamientos, recibe la alternativa. El que raya por debajo de lo esperado, léase un Joselu que todavía parece no haber superado el trauma de su frustrado fichaje por el Sevilla, también es consciente ya de que en el Alavés no hay intocables.
Owono y Balboa. Jesús Owono y Alex Balboa han sido convocados por Guinea Ecuatorial para los próximos compromisos internacionales, correspondientes a la fase de clasificación africana para el Mundial de Catar 2022. Ambos jugadores albiazules ya integraron la última lista del seleccionador, que vuelve a incluirles en la convocatoria para el doble enfrentamiento ante Zambia, que tendrá lugar los próximos 7 y 10 de octubre, el primero de ellos en Malabo y el segundo en Lusaka. Ambos africanos pertenecen a las categorías inferiores del club albiazul pero también integran ya las concentraciones habituales del combinado de su país de origen.