El Parejas siempre deja una huella indeleble. Imposible de borrar porque pertenece a su naturaleza, la de la dureza, la exigencia y el sentido maratoniano de un campeonato que se extiende durante meses y que lleva al límite al organismo.
Muerde el Parejas en cada pelotazo, tortura en cada tanto, tan duro su tuétano como los púgiles encajadores y punzante como los boxeadores que golpean sin piedad. Las víctimas, finalmente, ceden como las hojas caducas empujadas por el ciclo de la vida, por el cambio de estación. Ocurre siempre porque el campeonato no hace prisiones.
Iñaki Artola es la primera baja de un torneo que presiona sin desmayo. El delantero de Alegia no podrá estar este sábado en el frontón de Etxebarri (19.00 horas) porque tiene la mano izquierda tocada. El mal de manos es una constante, más en el Parejas, que no da respiro.
A Artola le sustituirá Jon Ander Peña, que es uno de los delanteros estrella del Serie B. El de Tolosa no entró en la apuesta de Baiko en las alineaciones del Parejas e intentará reivindicar su nombre como reemplazo de Artola, la primera ausencia entre los titulares en lo que va de campeonato.
Formará Peña II combinación con Ander Imaz para medirse a Iker Larrazabal y Jon Mariezkurrena en el recinto vizcaino, uno de los clásicos del campeonato.
Zabala, a marcar el ritmo
El otro foco del torneo alumbrará la tarde del sábado en el Adarraga de Logroño, que espera con ansia a Javier Zabala, convertido en ídolo local.
El delantero logroñés, cada vez más asentado y afilado en el torneo, guiará a Martija en su debate ante Peio Etxeberria y Beñat Rezusta, la dupla que cierra la clasificación del Parejas con solo una victoria. Zabala y Martija suman cuatro sonrisas.
La del Adarraga tal vez sea la última opción para que el de Zenotz y el de Bergara logren sostenerse en un campeonato que les está martirizando desde que alzara el telón.
Lo que para algunos ha sido una rampa de despegue formidable para planear sobre el paisaje extenso del Parejas, para el navarro y el guipuzcoano es el de la radiografía de un picado descontrolado incapaces de dar vuelo a su juego.