Además de realizar piezas de cerámica, Paule Musatadi Markuerkiaga, ciudadana de Markina-Xemein, se ha dedicado específicamente, y durante este último tiempo, a recrear en ellas la arquitectura vasca: baserris y fachadas. Esta actividad la muestra a través de su perfil en Instagram (@arroxa.zeramika), aunque en un futuro le gustaría empezar a asistir a ferias artesanales.
La residente vizcaina nació en 2006 y empezó en clases de cerámica con 9 o 10 años: “Pero no lo recuerdo muy bien”. Asistía una vez cada semana y el tiempo se le “pasaba volando”. Estuvo así durante 4 años hasta que en 2020, el taller al que acudía habitualmente cerró por la pandemia. A día de hoy, no ha vuelto a abrir, y Paule siempre ha tenido “esa espinita” clavada de “volver a hacer cerámica”.
“Tenía claro que, al comenzar la universidad, me apuntaría a clases de cerámica”, afirma. Y es que cree que todo se aprende a base de errores y actualmente sigue en el proceso: “Con cada creación intento hacer algo fuera de mi zona de confort y no siempre salen como yo esperaba, pero siempre se aprende algo”.
“Con cada creación intento hacer algo fuera de mi zona de confort”, afirma Paule Musatadi Markuerkiaga.
Baserris y fachadas
“Uf, la verdad es que bastante”, responde Paule respecto al tiempo que invierte en realizar cada una de sus creaciones. Tan solo hacer la forma del baserri o de la fachada le lleva varias horas (2, 3, 4..., según la cantidad de detalles). Después se encarga de pintarlo con engobes que le toman otras 2 horas aproximadamente y, para terminar, en esmaltar cada pieza invierte una media hora (dependiendo de cuántos esmaltes use).
No obstante, incide en que también hay que tener en cuenta que, después de pintar y de esmaltar, se tiene que meter al horno. “Como no tengo acceso tan fácil a algunos materiales y horno, cada pieza me toma un mes en realizarla”, puntualiza.
En Arroxa Zeramika utilizan diversos materiales para sus creaciones.
“Suerte y constancia”
Respecto a si podría sobrevivir en el día a día sin sus obras, Paule suelta una carcajada: “No es para tanto”, (risas). Pero reconoce que sí que es verdad que si pasa un tiempo fuera de casa, lo echa de menos. De hecho, actualmente hace cerámica unas 4 o 5 veces a la semana.
Por otro lado, y en cuanto a si conoce la clave para triunfar al tiempo que hace lo que le apasiona, la vizcaina reflexiona: “Creo que aún no he llegado a ese punto”, (risas). Lo considera “una mezcla entre suerte, constancia y estar en el sitio y en el momento adecuado”.
Paule comenzó en el mundillo de la arcilla con 9 años de edad.
Proyecciones futuras
En caso de que tuviera que darle un consejo a alguien que quisiera comenzar a realizar este tipo de creaciones, el de Paule se basa en: “Mucha paciencia y ganas”. En el taller de cerámica a donde va, dicen que están aprendiendo a gestionar la frustración, ya que de una semana para otra aparecen nuevas grietas, piezas que se rompen en el horno (o incluso antes de meterlas al horno), o esmaltes que han cogido un color que no se esperaba.
La artesana recuerda que, de pequeña, le costaba pensar qué sería lo siguiente que realizaría. Hoy en día, con las redes sociales y Pinterest, le “faltan días para hacer todas las cosas que” ve. De cara al futuro, a la creadora de Arroxa Zeramika le gustaría acudir a ferias y mercadillos artesanales por Euskal Herria. Asimismo, querría colaborar con pequeños establecimientos que compartan “sus valores y cultura vasca”. “Quién sabe si en un futuro más lejano monte mi propio taller de cerámica y enseñe a los más y las más jóvenes...”, concluye.
Paule fabrica arquitectura vasca en miniatura: baserris y fachadas.
Así es el paso a paso en Arroxa Zeramika
Respecto a su proceso de creación para sus baserris y fachadas fabricadas con arcilla, Paule nos explica cómo es su paso a paso:
1. Amasar la arcilla, hacer una placa y cortar la forma, ya sea para montarla como un baserri o dejarla como una placa para una fachada.
2. Decorarla: cortar ventanas y puertas, y pegar tejado, rocas, arbustos, contraventanas...
3. Pintar con los engobes.
4. Dejarla secar para poder meterla en el horno.
5. Esmaltarla.
6. Meter otra vez al horno.
7. Y, por último, sacarle fotos para las redes sociales.
Una marcada cultura euskaldun que define sus creaciones
La joven le agradece a su mentora, Rosa, por haberla introducido en este mundo
Los materiales que Paule utiliza son muy variados: arcilla o barro, barbotina (mezcla líquida de arcilla y agua para pegar dos trozos de barro entre sí), tabla de madera, pita, herramientas con diferentes puntas de silicona para moldear, engobes (para pintar), esmaltes, brochas y pinceles.
Con mucho cariño, la creadora vizcaina nos cuenta lo más peculiar que ha hecho. Parte de su familia es de Gernika, por lo tanto, ha tenido siempre al cuadro del Guernica de Picasso presente. En 2019, realizó una placa de ese cuadro, pero en color.
Por otro lado, lo que más le ha costado de todo este proceso, y lo que más difícil le ha resultado, es plasmar los baserris o las fachadas de los pedidos de la manera más realista posible. “Ese arranque”, matiza.
Asimismo, de lo que más orgullosa se encuentra Paule es de este “último proceso” de aprendizaje que ha estado desarrollando. Siente que, anteriormente, hacía piezas “según” le “daba el aire”. Ahora, sin embargo, ha encontrado “una motivación, un camino que seguir”. Y es que, aunque sean productos similares, cree que dan mucho margen de juego para la personalización e imaginación.
A Paule le gustaría finalizar expresando un agradecimiento a Rosa, su primera profesora de cerámica: “Quien me introdujo en este mundo y me creó el gusanillo para la cerámica”.
Fuente de inspiración
En su caso concreto, Paule utiliza las redes sociales para dar a conocer los proyectos que realiza en Arroza Zeramika y crear nuevos vínculos con otros y otras artistas que le motivan y crean inspiración. Aunque esta herramienta le ayuda a darse a conocer desde “la comodidad” de su casa, en un futuro le encantaría ir a mercadillos artesanales y tener contacto directo con el público.