Vida y estilo

Paragüeros: de accesorio olvidado a objeto de diseño en el recibidor

Funcionales y decorativos a partes iguales, estos elementos se reinventan en una amplia variedad de materiales, tamaños y estilos para adaptarse a cualquier hogar
Paragüero colocado junto a un banco zapatero en un recibidor.

El paragüero es uno de esos accesorios que, sin ocupar mucho espacio, contribuye al orden en casa. Y es que, frente a la extendida costumbre de dejar los paraguas apoyados en la puerta de la calle, abiertos en la bañera o metidos en el fregadero, llegar a casa en los días de lluvia y que estos tengan su sitio, es una bendición.

¿Y cuál es ese sitio? Para poder cumplir con su función principal de recoger el agua de los paraguas mojados, sin duda su lugar ideal está en el recibidor, junto a la puerta de entrada. De esta forma se evita que goteen por todo y actúa como un recordatorio de que tenemos que cogerlos cuando llueve.

Paragüero que es a la vez un perchero. Ikea

Un paragüero bien elegido, además de un accesorio útil, puede ser un objeto de diseño que aporta un toque muy especial al hall. Desde modelos minimalistas hasta opciones vintage o de inspiración artística, el mercado ofrece una amplia variedad capaz de adaptarse a cualquier estilo.

Curioso paragüero, ideal para un hall moderno. Jokapy

Cómo elegir el paragüero

A la hora de elegir un paragüero, son varios los aspectos que hay que tener en cuenta y uno de ellos es el tamaño. Los expertos recomiendan que tenga una altura mínima de unos 45 centímetros para poder guardar los paraguas largos con comodidad, así como valorar las necesidades en cada caso, ya que no será lo mismo un paragüero para un hogar unipersonal que para una familia numerosa.

En cuanto a la forma, aunque los paragüeros cuadrados o rectangulares suelen ser más estables, los modelos cilíndricos o de diseño más atrevido pueden convertirse en los auténticos protagonistas de un recibidor. Eso sí, hay que cerciorarse siempre de que el modelo elegido sea firme y no vuelque con facilidad, sobre todo cuando esté cargado.

Paragüero redondo de mimbre que aporta calidez al espacio. La Oca

Materiales que definen el estilo

El material es otro de los aspectos importantes por ser el que más influye tanto en la estética como en la durabilidad del paragüero; este debe soportar bien la humedad y adaptarse a la decoración de nuestro espacio.

Los paragüeros de plástico, aunque económicos y ligeros, suelen ser menos estéticos y estables, mientras que, por el contrario, los de metal -como la forja o el acero- destacan por su resistencia y su capacidad para adaptarse a estilos más modernos, industriales o contemporáneos.

La madera y el mimbre aportan un toque natural y cálido, ideal para interiores rústicos, clásicos o de inspiración nórdica, mientras que los de cerámica, por su parte, encajan bien en ambientes más tradicionales y elegantes, aunque cada vez hay diseños más rompedores.

Original paragüero de cerámica con forma de bota de goma. Cerámica rambleña

Diseño y color

El paragüero suele ser uno de los primeros objetos que ven los invitados al entrar en casa, por lo que de su diseño dependerá que pase desapercibido, con tonos neutros y líneas sencillas, o que se convierta en protagonista, con colores vibrantes, relieves o acabados artesanales. Un paragüero original dirá mucho del gusto por el detalle a la hora de decorar una vivienda.

No hay que olvidar que, además de bonito, un buen paragüero debe ser práctico y por ello fácil de mantener. Vaciar regularmente el agua acumulada y secar su base ayuda a prolongar su vida útil y a tenerlo siempre en buen estado. En el caso de los metálicos, conviene prevenir la oxidación, y en los de madera, habrá que utilizar productos adecuados para proteger el acabado.

15/02/2026