Mikel Oyarzabal debutó ayer en el Mundial en un partido en el que España acabó con un insulso y deficiente empate (0-0) ante una selección como la de Cabo Verde, muy entusiasta y que supo contener por otra parte, las pocas acometidas del equipo de Luis de la Fuente.
No fue un buen día para el delantero de la Real Sociedad, en la línea de todos sus compañeros. España salía como gran favorita para ganar el duelo, incluso por una renta muy holgada. Sin embargo, la lentitud en su juego, la poca clarividencia a la hora de percutir sobre la portería de Cabo Verde y, el buen partido del portero adversario Vozinha en algunas acciones en las que fue exigido, fueron suficientes para contener a un equipo que tampoco desde la banda encontró soluciones al desastre.
En lo que a Oyarzabal se refiere, su primera media hora en el campo fue decepcionante, hasta el punto de que prácticamente no llegó a tocar el balón. Intentó relacionarse, presionar y buscar la pelota, pero todo fue en balde. Sus compañeros del centro del campo no le vieron ni le entendieron. Luego gozaría de alguna ocasión, aunque en ningún momento estuvo cerca del gol.
El futbolista txuri urdin disputó todo el partido y lució un vendaje en su muslo derecho, lo que lleva a pensar que no está al cien por cien en cuanto al físico. Tampoco es de extrañar después de una temporada tan larga e intensa con la Real. Algo parecido les ocurre a otros de sus compañeros en la selección. Habrá que esperar a los siguientes compromisos para comprobar su evolución y la de su equipo.