Vida y estilo

Organización del hogar: cuándo y cómo realizar cada labor doméstica

Guía práctica para organizar las tareas domésticas diarias, semanales, mensuales y anuales sin que la limpieza de la casa se vuelva una pesada carga
Un hombre limpia el cristal de una puerta con una bayeta.
Un hombre limpia el cristal de una puerta con una bayeta.

Actualizado hace 7 minutos

Mantener la casa limpia y ordenada es la aspiración de todos, pero muchas veces no es una tarea fácil. No hay que hacer grandes excesos, basta con el simple uso diario para que poco a poco vaya perdiendo el buen aspecto con el que quedó tras el último zafarrancho.

Pero, ¿cada cuánto tiempo tenemos que limpiar la casa para tenerla siempre perfecta? Pues bien, no se trata de estar todo el día con el trapo en la mano, sino de organizarse y tener claro cuándo toca hacer cada cosa. Y es que un hogar limpio y sano requiere de hábitos diarios, semanales, mensuales y también anuales.

Limpieza diaria

A diario no deberíamos dedicar más de unos minutos a la limpieza de la casa. Ventilar las habitaciones durante cinco o diez minutos, incluso en invierno, es la primera acción del día; renovar el aire evita humedades y mejora el ambiente.

En la cocina, la higiene mínima no es negociable. Fregar los platos, limpiar las encimeras, la vitrocerámica o los fogones después de cada uso y vaciar la basura -según el tamaño del cubo- evita la proliferación de bacterias.

En el baño, un aclarado rápido del plato de la ducha o pasar un limpiacristales de goma por la mampara previene la acumulación de cal. Son pequeños gestos que evitan a largo plazo limpiezas más costosas.

En los dormitorios, conviene sacudir almohadas y edredones para evitar la proliferación de bacterias y ácaros.

Recoger a lo largo del día todo lo que veas fuera de sitio es un gesto sencillo que evitará que el desorden se te vaya de las manos.

Una chica joven friega un recipiente de cristal en la fregadera.

Una chica joven friega un recipiente de cristal en la fregadera.

Limpieza semanal

Una vez a la semana hay que hacer una limpieza más a fondo. Quitar el polvo de muebles, estanterías y marcos de puertas y ventanas, limpiar espejos y cristales, pasar el aspirador por todas las habitaciones -con especial atención a alfombras y tapicerías- y fregar los suelos forman parte del mantenimiento básico.

En el baño le toca el turno al lavabo, la ducha o la bañera, los grifos, los espejos y el inodoro. Es también el momento de cambiar las toallas y las alfombrillas.

La cocina merece un capítulo aparte. Además de las encimeras y las placas, una vez a la semana conviene limpiar los tiradores de las puertas de los armarios y de los electrodomésticos -especialmente del frigorífico- y dar un repaso a pequeños aparatos como la cafetera, el microondas o el horno, si lo usas a diario.

La ropa también entra en la planificación semanal. Poner una o dos lavadoras por semana, con la consiguiente tarea de plancha, puede ser suficiente, dependiendo eso sí del número de personas que vivan en casa.

Limpieza mensual

Una vez al mes limpiarás esas cosas en las que la suciedad no se ve tanto como pueden ser las ventanas, las puertas de los armarios, los interruptores, las lámparas o los rodapiés.

En la cocina, toca revisar el interior del frigorífico -sacando estantes y cajones-, limpiar el microondas, el horno y el lavavajillas. También es recomendable lavar y desinfectar los cubos de basura.

En los dormitorios, aspirar el colchón y si es necesario darle la vuelta, alargará su vida útil. Lavar cortinas o revisar el interior de los armarios también evita que el polvo se acumule en los tejidos.

Una o dos veces al año

La conocida como limpieza de primavera exige reservar uno o dos días para ella. Mover muebles, limpiar radiadores, lavar fundas de sofás o cortinas y revisar los filtros de la aspiradora forman parte de esa puesta a punto.

En el baño, conviene repasar las juntas de la ducha o de la bañera. En los dormitorios, lavar o limpiar en seco almohadas y edredones son tareas que deben hacerse de vez en cuando.

En definitiva, no se trata de estar continuamente limpiando, sino de saber organizarse para disfrutar casi sin esfuerzo de una casa limpia, ordenada y muy saludable.

2026-03-27T19:44:46+01:00
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