Actualizado hace 8 minutos
El Ayuntamiento de Orduña ha logrado un gran hito al realizar el registro administrativo, identificación y descripción de los viales de uso público de titularidad municipal de todo su término municipal. Y lo ha hecho posible tras encargar la elaboración del primer Inventario de Caminos Públicos de su historia, un documento técnico cuya ausencia ha sido durante décadas la causa directa de disputas entre vecinos y propietarios sobre el uso y la titularidad de los caminos rurales.
Sin ningún registro oficial de referencia, técnicos municipales, secretarios y la propia Corporación han tenido que mediar durante años en conflictos sin contar con más herramienta que la interpretación particular de cada parte. Una vez que esté aprobado y validado, el inventario permitirá al Ayuntamiento “gestionar con criterios técnicos contrastados lo que hasta ahora quedaba en manos de la interpretación particular de cada uno”, defiende el alcalde, Iker Santocildes.
Archivos, catastro o aplicaciones de senderismo
Los técnicos de la empresa adjudicataria y especializada en desarrollo rural (Ingeniería Sendo S.L.) han combinado la investigación en archivos históricos municipales y forales con el reconocimiento físico sobre el terreno, el estudio de fotografías aéreas desde el año 1945, la revisión del catastro antiguo y moderno, y la recopilación de testimonios de vecinos de avanzada edad. Y es que, según su experiencia, la metodología establece que ningún indicio por sí solo es determinante: es la suma coherente de todos ellos la que permite concluir si un camino tiene carácter público o privado.
Entre las fuentes documentales utilizadas figuran las minutas municipales de los años treinta empleadas para la confección del mapa topográfico nacional, los planos de la concentración parcelaria de 1986, los mapas de Caminos de Utilidad Pública de 1975 y el vuelo fotogramétrico de los años 54 y 56. “El hecho de que un camino figure como divisor de polígonos en el catastro de esa época se considera un indicio sólido de su carácter público, dado que las instrucciones para la elaboración del catastro de 1942 exigían que esas líneas fueran permanentes y no expuestas a variaciones, descartando expresamente los caminos de servidumbre”, explica el Consistorio.
Para la identificación de los nombres originales se ha recurrido al Mapa Toponímico de Orduña, elaborado por Felix Mugurutza y publicado por el propio Ayuntamiento en 2008, y que se ha completado con la cartografía digital del Gobierno Vasco. A estas fuentes se suman el catálogo de pistas forestales de los Servicios de Extinción y Emergencia de la Diputación Foral de Bizkaia y los mapas de calor generados por aplicaciones informáticas de montañismo y senderismo, que registran el paso acumulado de usuarios por determinados trazados.
Caminos funerarios y vías tradicionales
El documento recoge también los denominados andabideak o caminos funerarios, así como las vías comunes y tradicionales de acceso a ermitas, molinos, ferrerías y lavaderos, cuya vinculación con procesiones y actos colectivos está documentada en fuentes escritas. Para determinar qué edificaciones tienen derecho a un camino público de acceso, el inventario aplica el criterio del Decreto 105/2008, que define caserío como “el edificio con ocupación residencial anterior al 1 de enero de 1950”, distinguiéndolo así de viviendas unifamiliares y chalets de construcción más reciente, cuyos accesos tienen carácter privado. Lo que no han sido incluidos son los “accesos cuya longitud desde un camino o carretera foral sea inferior a 80 o 100 metros”.
Para fundamentar el carácter público de la red, el documento técnico recupera la figura del auzolan, la obligación tradicional de participar en el mantenimiento de los caminos vecinales, ya regulada en la Instrucción de Caminos de 1785. Según recoge la enciclopedia Euskaldunak del estudioso J.M. Barandiaran, esa obligación era preceptiva para los caminos que unían los caseríos entre sí, con el núcleo urbano o con los montes comunales, bajo sanción económica en caso de incumplimiento.
128 km en total
El trabajo recoge, en total, 128,3 kilómetros de vías públicas, clasificadas en dos categorías: la red principal pavimentada, denominada Bide Nagusiak (BN), con 26,9 kilómetros, y la red secundaria sin asfaltar, denominada Bigarren Mailako Bideak (BMB), con 101,4 kilómetros. En este exhaustivo y detallado inventario, cada camino recibe un código identificativo –074001BN para la primera de las vías públicas principales, siendo 074 el código municipal de Orduña– y una ficha individual con datos descriptivos, históricos y cartográficos.
Eso sí, antes de iniciar la fase administrativa, el Ayuntamiento ha previsto organizar y mantener una ronda de presentaciones públicas en el casco urbano y también en cada una de las cuatro juntas administrativas del municipio.
Es el caso de la Junta de Ruzabal -que agrupa las aldeas de Belandia, Lendoñogoiti, Lendoñobeiti y Mendeika, y ocupa aproximadamente la mitad del término municipal con sus 17 kilómetros cuadrados- se celebrará al menos una reunión en cada concejo para atender las dudas de los vecinos y vecinas de forma directa. La documentación más antigua sobre esta histórica institución administrativa, única como entidad local menor en Bizkaia, data de del siglo XV. Sus aldeas aparecen ya en fuentes escritas del siglo XIII y concentran una parte significativa de la red viaria histórica del municipio puesto que sus caminos constituyeron durante la Edad Media una importante vía de paso entre Castilla, el Valle de Ayala y la costa.
De ahí que sea de vital importancia explicar a los vecinos de la junta de Ruzabal y a los propietarios de terrenos y caseríos el contenido de este inventario para que sus datos e información sean contrastados y poder presentar las alegaciones que estimen oportunas.