Verdadero o Falso

OpenAI prepara una red social exclusiva para humanos con verificación biométrica

La compañía detrás de ChatGPT trabaja en una plataforma experimental que exigiría el escaneo del iris para combatir los bots y recuperar la autenticidad en las redes sociales
Escaneo de un ojo humano para la verificación biométrica.

OpenAI no quiere limitarse a ser conocida como la empresa que está detrás de ChatGPT. Para ello, la compañía trabaja desde hace unos meses con absoluta discreción en un proyecto que va mucho más allá del chatbot: una red social propia concebida como un espacio solo para humanos, con verificación biométrica obligatoria para combatir la proliferación de bots que ha contaminado buena parte del ecosistema digital.

Según han confirmado a la revista Forbes fuentes cercanas al proyecto, la plataforma, que trataría de competir con WhatsApp, X, Facebook e Instagram, se encuentra todavía en una fase muy temprana de desarrollo y está siendo diseñada por un equipo reducido, de menos de diez personas. La idea es ambiciosa y consiste en crear una red social capaz de garantizar que detrás de cada cuenta hay una persona real y no una inteligencia artificial (IA) o un sistema automatizado.

Jóvenes reaccionan con un corazón a mensajes en redes sociales.

‘Prueba de humanidad’

El eje central de esta propuesta es la denominada prueba de humanidad. Para acceder a la plataforma, los usuarios tendrían que verificar su identidad mediante sistemas biométricos. Entre las opciones que se barajan, figuran el Face ID de Apple o el Orb de World; este último es un dispositivo de escaneo ocular del tamaño de un melón que analiza el iris para generar un código único e irrepetible. World está operado por Tools for Humanity, empresa fundada y presidida por Sam Altman, consejero delegado de OpenAI.

El objetivo de este proyecto es claro y es acabar con los bots que proliferan en redes como X, antigua Twitter, y que han convertido muchas plataformas en entornos marcados por la desinformación, la toxicidad y el llamado efecto de la falsa mayoría. Este fenómeno psicológico se produce cuando un gran volumen de mensajes aparentemente coincidentes -en realidad generados por cuentas automatizadas- induce a pensar que una opinión es mayoritaria, normalizando discursos tóxicos o manipulados.

La frustración de Altman con el estado actual de las redes sociales es conocida públicamente. Usuario habitual de X desde 2008, ha criticado abiertamente la sensación de falsedad que, a su juicio, domina hoy plataformas como X o Reddit. En varias ocasiones ha aludido a la teoría del internet muerto, que sostiene que buena parte de la actividad digital ya no es humana.

Un hombre chatea con un bot a través de un ordenador portátil.

Verificación biométrica

La apuesta de OpenAI marcaría un punto de inflexión en la industria. Aunque redes como Facebook o LinkedIn intentan verificar identidades mediante correo electrónico, teléfono o señales de comportamiento, ninguna ha apostado por una solución biométrica que demuestre de forma definitiva que el usuario es humano. La propuesta de OpenAI sería, en ese sentido, inédita.

Sin embargo, la iniciativa no está exenta de polémica. La verificación biométrica ha encendido las alarmas entre los defensores de la privacidad: a diferencia de una contraseña, el patrón del iris es inmutable y si los sistemas de seguridad fallan, no puede cambiarse. La cesión de datos biológicos tan sensibles a una empresa privada plantea riesgos evidentes de vigilancia y exposición permanente de la identidad física de millones de personas.

Enorme desafío

A esta intromisión en la privacidad hay que sumar la dificultad de competir en un mercado ya dominado por gigantes como Instagram, TikTok o X. Aunque OpenAI cuenta con un historial notable de viralidad -ChatGPT alcanzó los 100 millones de usuarios en dos meses y hoy supera los 800 millones-, lanzar una red social desde cero supone un desafío enorme. Plataformas como Threads o Bluesky ya han logrado consolidar comunidades amplias sin exigir escaneos físicos obligatorios.

Por ahora, no existe un calendario de lanzamiento ni una confirmación oficial. Tampoco está claro si la red social llegará como una aplicación independiente o si se integrará dentro de productos ya existentes como ChatGPT. Las fuentes señalan que podría permitir la creación de contenido mediante IA, como imágenes o vídeos, aunque el proyecto podría cambiar de forma significativa antes de ver la luz.

En un internet cada vez más poblado por contenido sintético, OpenAI plantea una solución radical: la autenticidad total a cambio de identidad biológica. La pregunta que queda en el aire es si los usuarios estarán dispuestos a pagar ese precio para tener la garantía de estar hablando, de verdad, con otros humanos.

10/02/2026