En ocasiones basta con caminar despacio, siguiendo senderos que enlazan viejos caseríos, robles centenarios y rincones escondidos que pasan desapercibidos para la mayoría. Esta circular de casi once kilómetros con poco desnivel positivo nos permite descubrir una de esas excursiones que se disfrutan sin prisas. Un recorrido perfecto para dejarse sorprender por algunos de los árboles más emblemáticos de Zigoitia, mientras exploramos cavidades naturales y parajes que conservan intacta la esencia rural de Álava.
DATOS PRINCIPALES
· Kilómetros: 11 km
· Desnivel positivo: 200+
· Duración: corriendo 1:10h / Caminar - correr:1:45h / Senderismo 2:15h
LLEGADA AL PUNTO DE PARTIDA
· Desde Vitoria, salimos por Lakua por medio de la N-622. Al pasar el CC Gorbeia salimos de la misma para acceder a la A-3608 la cual seguimos hasta Ondategi, donde disponemos de un buen aparcamiento .
· Desde Pamplona, por la A-15 y la A-10 llegamos a Alsasua donde cogemos la N-1 sentido Madrid. En la salida 325 nos incorporamos a la N-622. Una vez aquí seguimos las indicaciones del primer punto.
· Desde Donostia salimos por la parte sur de la ciudad para coger la N-1 con sentido Madrid. Al incorporarnos en la salida 325 a la N-622 dirección Bilbao ya seguimos las indicaciones del primer punto.
· Desde Bilbao, salimos por el sur de la ciudad para por medio de la A-68 llegar hasta Altube donde nos incorporamos a la N-622. Antes de llegar al CC Gorbeia cogemos la salida a la A-3608 y seguimos lo indicado en el punto primero.
DESCRIPCIÓN
En la ruta de hoy la intención y el objetivo era más sencillo que llegar a una cumbre. Caminar y disfrutar así de simple. Nuestra salida desde Ondategi pertenece a esas rutas hechas para toda la familia. Con una distancia cercana a los once kilómetros y apenas doscientos metros de desnivel acumulado, la jornada estaba marcada por la tranquilidad. Lo que todavía no imaginábamos era la cantidad de pequeños tesoros naturales que íbamos a encontrar por el camino.
La mañana arrancó junto a la iglesia de San Lorenzo, uno de los edificios más representativos de la localidad. A esas primeras horas el pueblo permanecía tranquilo, ajeno todavía al movimiento de senderistas y ciclistas que más tarde ocuparían algunos de los caminos de la zona. Desde allí comenzamos a avanzar por las calles de Ondategi, ideales para entrar en calor mientras el paisaje iba desplegándose poco a poco ante nosotros.
No tardamos en alcanzar uno de los primeros protagonistas de la jornada: el Roble de Ondategi. Siempre resulta difícil permanecer indiferente ante un árbol monumental. Estos gigantes vegetales transmiten una sensación especial. Han contemplado el paso de generaciones enteras, han sobrevivido a cambios sociales, económicos y paisajísticos y siguen ahí, firmes, como auténticos guardianes del territorio. Había, era casi obligado detenerse unos minutos a su sombra para admirar sus dimensiones y pensar en todo lo que habrá visto durante su larga existencia.
Continuamos la marcha adentrándonos en un entorno cada vez más boscoso. Los caminos alternaban pequeños claros con tramos protegidos por la vegetación. El desnivel era prácticamente anecdótico, permitiendo disfrutar de la conversación y del entorno sin necesidad de concentrarse en el esfuerzo físico. Precisamente esa facilidad convierte esta ruta en una propuesta muy recomendable para quienes buscan naturaleza sin afrontar grandes exigencias montañeras.
A medida que avanzábamos llegamos al Bocarrón del Zaragua, uno de esos lugares que despiertan inmediatamente la curiosidad. El terreno kárstico de esta zona de Álava esconde numerosas cavidades, grietas y depresiones formadas por la lenta acción del agua sobre la roca caliza. Un "bocarrón" es, básicamente, un gran sumidero natural. En este caso, el río Zubialde desaparece por una abertura en la roca caliza. Cuando el caudal es abundante se aprecia una pequeña cascada que cae hacia ese sumidero, creando una imagen muy espectacular. Hay momentos que parece que el monte “se traga” el rio.
LA CUEVA DE LA TORCA DE LA DEHESA
La ruta continuó hacia otro de sus puntos más singulares: la Cueva de la Torca de la Dehesa. Una torca es una depresión o hundimiento generado por la disolución de la roca caliza. Esta cueva se encuentra asociada a una de estas formas geológicas y puede visitarse parcialmente descendiendo por unas escaleras excavadas en el terreno. Es recomendable llevar frontal o linterna para mayor seguridad. La cavidad tiene una sala principal amplia y bastante alta donde con tiempo húmedo caerá agua desde el techo o las paredes de la cueva. Además un pequeño puente de madera nos permitió acceder a una segunda zona de la cavidad viendo algunas figuras modeladas en arcilla realizadas por visitantes.
CONSEJOS PARA REALIZAR ESTA RUTA
Hidratación: Tenemos agua al inicio de la ruta y en el pueblo de Berrikano, no es una ruta larga, ni complicada pero si expuesta al sol, con lo que en caso de calor es conveniente llevar buena provisión de agua de inicio.
Calzado: con una zapatilla cómoda en caso de tiempo seco es suficiente, con terreno húmedo hay barro con lo que aquí sí que necesitaremos algo de taco.
Dificultad: ruta muy fácil tanto por orientación como por desnivel, es algo larga pero hay posibilidad de acortarla y de esa forma hacerla más accesible todavía.
Con el paso de los kilómetros el itinerario fue girando suavemente hacia el regreso. Los senderos seguían siendo cómodos y agradecidos, atravesando un mosaico de espacios forestales, prados y caminos rurales que reflejan perfectamente la identidad de Zigoitia. En todo momento las vistas eran muy agradecidas con la sierra Arrato delante con el pueblo de Letona aguardando una visita por nuestra parte que esta vez no llego.
EL ROBLE DE BERRIKANO
Enlazando pistas y sendas una vez atravesada la carretera y con Gorbea y Oketa como telón de fondo apareció el gran protagonista final del recorrido: el Roble de Berrikano. Si el ejemplar de Ondategi ya nos había impresionado al comienzo, este coloso vegetal puso el broche de oro a la jornada. Su porte majestuoso y su enorme presencia justifican por sí solos la visita. Frente a él volvimos a sentir esa mezcla de admiración y respeto que provocan los árboles monumentales. Son auténticos monumentos vivos, quizá menos llamativos que un castillo o una ermita, pero igual de importantes para comprender el patrimonio de un territorio.
La vuelta hacia Ondategi transcurrió con la satisfacción de haber descubierto un itinerario diferente. No hubo cumbres, ni pasos aéreos, ni grandes retos físicos. Tampoco hicieron falta. La belleza de esta excursión reside precisamente en su sencillez. Es una ruta que invita a observar, a detenerse y a conectar con un paisaje modelado por siglos de convivencia entre naturaleza y actividad humana.
Al finalizar los casi once kilómetros de recorrido la sensación era compartida de haber pasado una mañana magnífica explorando algunos de los rincones más interesantes y sobre todo menos frecuentados de Zigoitia, más llamado a buscar una ruta al Gorbea, a Oketa o incluso a Berretín. Una caminata accesible, variada y muy recomendable para cualquiera que quiera descubrir que, en ocasiones, las mejores experiencias no se encuentran necesariamente en las montañas más altas, sino bajo la sombra tranquila de un viejo roble.
PLANES ALTERNATIVOS
A continuación, dejamos dos planes recomendados para completar nuestra jornada de monte:
· Visitar la cercana Murguía: A pesar de que su núcleo principal se ha desarrollado a lo largo de la carretera presenta varias cosas interesantes que descubrir cómo son sus palacetes, el de Vea Murguía, el de Corral, el palacio de la Marquesa, la casa Iradier o el palacio de Vivancos. También es digno de ver el ayuntamiento del siglo XVIII y con escudo heráldico, así como la iglesia de San Miguel y el convento de las Carmelitas Descalzas. Dispone de varios lugares para tomar algo, comer y sobre todo no dejar de visitar la panadería Echebarria donde degustar unas estupendas palmeras de chocolate.
· Acercarnos a ver la Virgen de Oro: Siguiendo la carretera que une Murguía con Bitoriano llegamos al Santuario. Las peñas de Oro son un lugar de paz y silencio y la mejor atalaya desde la que contemplar la cima de hoy, el Gorbea además tenemos una amplia panorámica de todo el valle de Zuia, el macizo de Gorbea y las sierras de Badaia y Arrato. El enorme bloque de roca calcárea sobre el que se asienta el Santuario es de obligada visita para los amantes de la escalada. La imponente construcción del Santuario, en sus orígenes templo románico y más tarde gótico con ampliaciones posteriores, tiene un profundo arraigo en Álava y Bizkaia por su extraordinario valor natural y cultural y como lugar de culto. Dentro de la ermita, la imagen bizantina tipo “Andra Mari” de la Virgen de Oro, una joya del siglo XIII se eleva sobre un notable retablo barroco. Cerca se encuentra el Castro de las Peñas de Oroque data del siglo IX antes de Cristo y estuvo habitado hasta el Siglo I.
En Murguia, en Oro, y por supuesto en Ondategi tenemos lugares donde recuperar fuerzas. Muy recomendable en Ondategi el Artzegi, donde raciones, bocadillos, y sobre todo una panadería propia harán las delicias de los más y no tan golosos