Apenas colgada la bicicleta y el dorsal del profesionalismo a finales del pasado curso, Omar Fraile, inquieto, continúa pedaleando porque el ciclismo, en gran medida, es su vida.
En la carretera rueda con los amigos, y fuera de ella pedalea con firmeza en la construcción de un futuro mejor para las jóvenes ciclistas a través de Bizkaia Cycling Academy, que reúne a Mendiz-Mendi (Muskiz), a la Sociedad Ciclista Bilbaina y a la S. C. Mungia.
En total, el proyecto suma 106 licencias, que van desde escuelas hasta juveniles en la versión rutera. En ese ecosistema, el exprofesional santurtziarra se fijó en las limitaciones de las ciclistas cadetes, que a pesar de su potencial, carecían de la infraestructura necesaria para seguir corriendo con los medios necesarios. La misión, compleja, era la de armar un equipo cadete femenino de cara a la próxima campaña.
Con la idea de mejorar, Fraile se puso manos a la obra para que Claudia, vinculada al club desde el inicio, y Alaia, pudieran disponer de un equipo para seguir pedaleando de cara al futuro.
“Estaban ellas dos, pero para sacar un coche en carrera se necesitan cinco ciclistas así que me idea fue hacer un equipo cadete de chicas”, señala Fraile, que encontró en Petronor, el principal sostén económico del proyecto, y Karealde, que ha puesto a disposición de esa idea un vehículo y un furgón, la disposición para dar vuelo a la idea.
“Se sumaron al proyecto sin pensarlo. Son conscientes de que el ciclismo femenino necesita apoyo, y más en estas categorías”.
El objetivo, destaca Fraile, es “cuidar lo mejor posible a las ciclistas, que vayan a las carreras y no les falte de nada. Tenemos que dar soporte y ayudarles en todo lo posible”, y de este modo que "el equipo pueda ir cogiendo fuerza" y sumando ciclistas.
“De aquí a final de año nos gustaría poder contar con unas diez corredoras. Sería lo ideal”. En principio, el calendario para la formación femenina cadete será para competir en todo el calendario vasco y estatal.
“Los vehículos y el furgón permiten ir con lo necesario para que ellas se centren en la carrera, sin más preocupaciones. Es un gran avance”, argumenta Fraile.
Detalle del maillot que lucirán las ciclistas.
Un esfuerzo común
Rememora el de Santurtzi, que en ese empeño, también viaja el agradecimiento de todas las personas anónimas de los clubes, que con su labor altruista, empeñando tiempo y también dinero, le ayudaron a ser ciclista.
A tocar la gloria. El santurtziarra conquistó una etapa en el Tour, otra en el Giro, dejó su sello en la Itzulia, donde sumó otro triunfo, fue campeón estatal y apiló ocho laureles en su exitosa andadura profesional
“Sé los grandes esfuerzos que realizaron mis padres y otras personas para que yo cumpliera mi sueño y quiero devolver ese esfuerzo de alguna manera. Estoy agradecido a toda la gente que me ayudó y ahora yo quiero ayudar”, expone Omar Fraile, consciente del esfuerzo que requiere brindar un mejor futuro a las ciclistas.
El ámbito femenino ha sido históricamente el gran olvidado no solo en el ciclismo, sino también en él, si bien el número de fichas de las chicas está aumentado y el ámbito profesional tiene cada vez más impacto.
“La descompensación es enorme y con esto queremos que al menos, en lo deportivo, las chicas tengan todo lo necesario, que dispongan de buena ropa, de material y de bicis además del furgón y el coche de equipo, que conceden una gran cobertura”. Tenía claro Omar Fraile que no se trataba “de salir por salir porque eso no tiene sentido”.
“Las cosas hay que hacerlas bien porque las chavalas se lo merecen. Hay que fomentar su incorporación al ciclismo. Luego ellas serán las que marquen hasta dónde llegar, pero al menos que no sea por la falta de medios. Por eso teníamos claro que era necesario dotar al equipo de una buena estructura y que si quieren pueden estar con nosotros desde los 6 hasta los 18 años. Que sientan que les apoyamos y les acompañamos en ese proceso”, describe el exprofesional vizcaino. Para Fraile se trata de cerrar el círculo como sucede con la mecánica del pedaleo. Avanzar cerrando círculos una y otra vez.