Los supermercados acostumbran a ver todo tipo de clientes con muchos tipos de vestimenta. Las hay más discretas, más llamativas, incluso realmente extravagantes. Sin embargo, hay algunas que no están para nada permitidas para acceder a estos locales. Un buen ejemplo lo ilustra una publicación viral que ha subido a X (antes Twitter) el usuario de X conocido como Tío Torren (@Torren___).
Cumplir las normas de vestimenta
La publicación, que en redes sociales y a estas alturas acumula más de dos millones de visitas o reproducciones, está titulada de la siguiente frase: “Si hay unas normas habrá que cumplirlas”, de casi un minuto de duración.
En la grabación, una empleada del local llama la atención a varias jóvenes, que entran vestidas con bikini y shorts. Según se relata, querían comprar agua. Entraron grabando con sus móviles, y la trabajadora les recordó que debían respetar las normas de vestimenta del local.
Como era de esperar, esto derivó en una acalorada discusión por el incumplimiento de este código de vestimenta. A raíz de lo que se aprecia en las imágenes, incluso el personal de seguridad tuvo que intervenir para que las jóvenes abandonaran el lugar.
Avalancha de críticas en redes sociales
Debido a esta publicación que se ha hecho viral, numerosos usuarios de redes sociales no han dudado en mostrar su reproche hacia la actitud de estas jóvenes que, lejos de aceptar su incumplimiento de las normas, intentaban hacer caso omiso.
“Si a un hombre no se le deja entrar sin camiseta, a estas tampoco, no tiene más, un mínimo de decoro”, “Así estamos,que tenga que haber un cartel de PROHIBIDO para que sepan las normas. Se llama educación y saber estar. (A mí como si entran en pijama)”, y “Es que no entiendo la necesidad de andar medio desnudas en todos lados. Lo mismo en el transporte público. Hay sitios y sitios, un poco de respeto”, han sido algunos de los comentarios.
Una mujer compra en un supermercado.
El código de vestimenta en supermercados
Por norma general, los supermercados se amparan en el derecho de admisión, que permite a un establecimiento privado dictar las condiciones de acceso siempre y cuando estén publicadas de forma visible y no discriminen por cuestiones como raza, sexo, religión u opinión.
La norma más extendida es la prohibición de entrar con el torso descubierto, tanto para hombres como para mujeres. Es decir, con ropa de baño, como bikinis o bañadores. Se justifica principalmente por razones de higiene, ya que se manipulan alimentos, y por convivencia con el resto de clientes.
Estas reglas son más comunes todavía en zonas costeras y durante el verano, cuando es más frecuente ver a gente que viene de la playa. Otras pautas habituales incluyen no acceder al establecimiento con patinetes o bicicletas, mantener a los perros fuera salvo animales de asistencia, y respetar las indicaciones del personal.