El sonido de la sirena a las 8.30 horas de la mañana ha vuelto a marcar, ochenta y nueve años después, el pulso de un Durango que no olvida. La villa ha recordado este 31M a las 213 víctimas del bombardeo de 1937 en una jornada que ha trascendido el mero protocolo para convertirse en una reivindicación de la memoria común. En el acto central celebrado al mediodía en Ezkurdi, la alcaldesa Mireia Elkoroiribe ha defendido la necesidad de ampliar el foco del recuerdo más allá de la villa, apostando por una memoria más amplia e inclusiva que tenga en cuenta a todas las personas de Durangaldea que sufrieron las consecuencias de la guerra, subrayando que "el dolor no entiende ni de límites ni de fronteras".
Bajo la conducción de la periodista Nerea Reparaz, el homenaje ha reunido a una amplia representación institucional y social encabezada por el Lehendakari, Iñigo Urkullu; la presidenta de las Juntas Generales, Ana Otadui; y la Diputada General de Bizkaia, Elixabete Etxanobe. Junto a ellos, han estado presentes el presidente del Bizkai Buru Batzar, Iñigo Ansola, así como representantes municipales de EAJ-PNV, PSE-EE, EH Bildu y el PP, además de alcaldes y concejales de localidades vecinas como Amorebieta-Etxano, Iurreta, Elorrio, Garai y Abadiño, que han querido mostrar su respaldo en este aniversario.
Durante su discurso, Elkoroiribe ha puesto nombre y rostro al impacto de aquel 31 de marzo, recordando que hay fechas que "no se diluyen con el tiempo" porque forman parte de la identidad de todos. Ha evocado la memoria de aquellos vecinos con "proyectos de vida que quedaron truncados de forma violenta y totalmente injusta", incidiendo en que, en cuestión de horas, "la vida se detuvo para muchas familias y nada volvió a ser igual".
En esta línea de trabajo por la convivencia, la alcaldesa ha avanzado la voluntad de impulsar un hermanamiento con otros municipios que también sufrieron bombardeos durante la Guerra Civil, con Gernika-Lumo como punto de partida. Según ha explicado Elkoroiribe, el Consistorio ya ha trasladado esta propuesta y ha solicitado un primer encuentro, aunque “hasta ahora no ha habido oportunidad de recibir una respuesta”, manteniendo en todo caso la “mano tendida” para construir un proyecto compartido en torno a la memoria. En esta línea, cabe señalar que representantes del Consistorio gernikarra también estuvieron presentes en dicho acto institucional.
Testimonio del horror
La emoción se ha hecho palpable con el testimonio de Mikel Aretxaga. Nacido en 1932, Aretxaga ha relatado con nitidez cómo vivió el ataque siendo apenas un niño de cinco años. Ha recordado el pánico y el desconcierto inicial: "Oímos las sirenas y empezó el horror", ha resumido con dureza al evocar el momento en que su familia buscó refugio en un horno y la posterior huida desesperada tras la segunda oleada de aviones. Su relato ha servido para ilustrar el trauma de aquellas horas en las que el cielo de la villa se convirtió en una amenaza constante.
El acto ha contado con acompañamiento musical de violín y violonchelo y con dos intervenciones del coro de Durango. Junto a ellos, asociaciones como Gerediaga Elkartea y Astarloa Kultur Taldea han tenido también su espacio en un homenaje que se ha cerrado con un aurresku de honor, el tradicional agurra, dedicado a las víctimas.
Aunque el acto de Ezkurdi ha sido el núcleo del programa, la jornada conmemorativa había comenzado a las 8.30 horas con el toque de sirena que recuerda el inicio del ataque aéreo, seguido de la ofrenda floral en el cementerio a las 10.00 horas. El programa continuará por la tarde con un nuevo toque de sirena a las 17.45 horas y el homenaje final a las 19.30 horas en el pórtico de Santa María.