Bizkaia

"Nunca pierdo de vista al muchacho que fui y procuro no traicionarle"

José Sacristán (1937) regresa al Teatro Arriaga para glosar la juventud de su entrañable maestro Fernando Fernán Gómez con 'El hijo de la cómica', obra con la que "posiblemente cierre la tienda" de una excelsa carrera. "Bilbao es de esos sitios donde yo m
José Sacristán desglosa la infancia y juventud de Fernán Gómez en 'El hijo de la cómica' / DEIA

Se sube al escenario del Teatro Arriaga –desde este viernes hasta el domingo– no para interpretar un personaje sino para zambullirnos en las memorias más íntimas de Fernando Fernán Gómez. El hijo de la cómica, una lectura dramatizada donde, mediante recuerdos, José Sacristán (Chinchón, Madrid, 27-IX-1937) narra una parte de la historia de su maestro y amigo, desde su nacimiento en 1921 hasta sus comienzos como actor en 1943, evocando figuras como su madre y abuela.

Se adentra en los recuerdos de un gigante de la escena.

Para la escena, el cine, la literatura, el teatro... Fue un gigante como ser humano por su generosidad, inteligencia y bondad.

Dice usted que le enseñó a escuchar el mundo, el oficio y a saber dónde colocar la expectativas.

A conocer las posibilidades y los límites. A no caer en espejismos respecto a que quienes ejercen esta profesión en otras latitudes tienen unas opciones que seguramente aquí no dispones, pero no pasa nada, simplemente hay que saber que eso es así y vivir en consecuencia.

Nos muestra una etapa desconocida de Fernán Gómez.

Mi intención es que la gente conociese quién era ese niño, adolescente y joven, quién le rodeaba y cómo él veía la España de su tiempo hasta que creció.

Y donde tiene mucho peso la figura de las mujeres.

Sobre todo la de su abuela. La madre era una actriz que andaba de gira y las ausencias eran enormes. La abuela es quien más cerca estuvo de él y condicionó su forma de ser y manera de pensar. Él vivió el golpe de Primo de Rivera, la República, la Guerra Civil, la posguerra. En esa primera parte de sus memorias, El tiempo amarillo, hay un pequeño episodio galdosiano, la mirada de Baroja... una forma de mirar el entorno muy interesante.

¿Cómo eran sus conversaciones con él?

Todos recordamos los encuentros con Fernando de forma admirable. Lo he dicho muchas veces pero a su lado, aunque no quisieras, tenías que ser mejor persona porque no cabía la impostura, llamaba a las cosas por su nombre. Inteligencia y generosidad, no era solo el hombre de mal carácter que vociferaba y mandaba a la mierda al personal. El amigo era alguien entrañable con quien daba gusto estar.

Usted le rinde un pequeño homenaje, y él hizo lo propio con José Sacristán cuando le elogió por 'El viaje a ninguna parte'.

Fue su pareja Emma quien hizo de Celestina para nuestra gran relación de amistad. Los dos éramos muy tímidos. Fue una gozada disfrutar de sus festejos, cumpleaños, fines de año...

Muchos de los actores y actrices coetáneos de su generación han acabado siendo un referente para su profesión y siguientes hornadas. Parece difícil hoy en día alcanzar esa talla profesional.

Es todo por una cuestión de años. Lo mejor que te puede pasar cuando vas cumpliendo años es trabajar con gente joven y comprobar que hay variantes que son puramente mecánicas y técnicas. Porque las constantes son las mismas: el amor a esto, el talento, la entrega, el coraje... Yo celebro trabajar con ellos porque hay gente joven con un talento inmenso. El poso de entrar en ese territorio llamado leyenda que yo rechazo es solo cosa de años. Es el paso del tiempo lo que proporciona ese barniz. Hay actores, actrices, directores y guionistas con el mismo talento o más.

¿Qué le diría a su 'yo' de chaval que se lanzó a esta aventura y que pudo convencer a su padre de que así podía ganarse la vida?

Ese muchacho no intentó convencerle porque sabía que era inútil. Mi padre tenía unos datos vitales (había perdido la Guerra, le habían humillado y fastidiado) y no estaba en situación de alimentar mi vocación de actor ni yo de convencerle. Yo sabía que era mi problema y que tenía que resolverlo por mi cuenta. En cuanto a ese muchacho que fui, yo no le pierdo de vista nunca. Y aconsejo que no se haga. Hay algo en la infancia que te marca y echo mano de ello de manera regresiva. Tengo un contacto permanente con el que crío que fui, y procuro no ponerle de mal humor, no engañarle ni traicionarle. Y nos llevamos muy bien.

Siempre ha dado sensación de haber sabido mantener la perspectiva.

Porque sabes hacia dónde caminas si sabes de dónde y de quién vienes. Esto no solo me ayuda sino que me resulta imprescindible. No es que mire para atrás porque si no te pegas con las farolas, pero cuando lo hago es verdad que no huelo a mierda. Reconozco mis estupideces y, sobre todo, lo que hago es fortalecerme permanentemente cada vez que recuerdo a mi padre, mi madre, mi abuela y la gente y el sitio de los que vengo, así como las circunstancias que hicieron de mí el adulto que soy.

Ha encarnado muchas vidas con su voz inconfundible. Ahora que nos hallamos en la semana de los Goya, ¿qué relación ha guardado con los premios?

Los que vengan bienvenidos sean siempre. A veces te los dan en un pueblecito y son los más de agradecer. Sé que me dedico a algo que no es competitivo, se sabe quién salta más con la pértiga y quién mete más goles. Pero eso de quién es el mejor o la mejor... Si hay alguien que lo decide y dice que eres tú, lo peor que puede pasarte es que te lo creas. Yo lo agradezco pero nunca he vivido pendiente de esto, es temerario. Lo importante es contar con la fidelidad de un número de personas a las que le interesa mi trabajo.

En estos días que también se debate sobre las posiciones ideológicas en el mundo del cine y la cultura, usted nunca la ha escondido.

Como actor no me voy a escudar en el anonimato. Digo lo que pienso y todo hijo de vecino debería manifestarse. Hay que estar comprometido y los tiempos que corren no son como para mirar hacia otro lado. Me considero siempre un hombre de izquierdas y los errores cometidos por la izquierda han sido estrepitosos. Y sí, estamos ante el auge mundial de esta cosa siniestra que es la extrema derecha. Me parece estremecedora esa imagen de Corina Machado entregándole su premio Nobel de la Paz al payaso de Trump. Es una imagen demoledora para toda la civilización. ¿A qué especie humana pertenecemos viendo lo de Gaza, Ucrania...? ¿A quién dan estos premios? Es totalmente valleinclanesco.

No es época para sabios, sino para astutos.

Ya Cervantes decía en su época que hubo tiempos mejores que los que le tocó vivir. Yo he conocido tiempos infinitamente peores que éste pero no imaginaba estar a estas alturas oyendo voces que remiten a ecos que creía ya desaparecidos, y que sin embargo están ahí.

Son ya innumerables las veces que ha actuado en Bilbao.

No las podría ni contar. Recuerdo la primera vez que fui al Arriaga, en 1961, cuando estaba que se caía y ahora es un templo maravilloso. Igual que el Campos... ¡Es que Bilbao es la hostia! Hay sitios donde yo me siento protegido, donde nada malo me puede pasar, y uno de ellos es la Alhóndiga. Subo, bajo, la recorro... Otro sitio sería el mercado de Born en Barcelona o la sede de la Filmoteca en Madrid, pero la Alhóndiga... Estoy deseando llegar para volver a abrazar y cenar con mi querido amigo Pedro Olea.

¿Hasta cuándo seguirá en activo? Se le ve en plena forma.

Hasta que lo decida la madre naturaleza. Pero de momento se va portando. Siempre digo que es cosa de los ajos de mi pueblo. La empresa me habla ya de contratos para 2027 con El hijo de la cómica. Posiblemente cierre la tienda con esto. La apuesta con esta obra va más allá de mi condición de actor, hay algo personal en ello. 

25/02/2026