Vida y estilo

Ni introvertidos ni extrovertidos: los 'otrovertidos' han llegado para quedarse

Un psiquiatra propone una nueva forma de entender la personalidad: personas sociables, creativas y empáticas que no sienten pertenencia a ningún grupo
Un joven solo durante la celebración de una fiesta.

Durante años, las personas se han clasificado en dos grandes grupos: los introvertidos y los extrovertidos. Mientras los primeros disfrutan del silencio, los grupos pequeños y la introspección, los segundos la gozan socializando, interactuando con otras personas y sin temor a ser el centro de atención. Ahora, con la llegada del término otrovertido, esta división se queda corta y pone en cuestión esta forma tan rígida de entender la personalidad.

El concepto ha sido acuñado recientemente por el psiquiatra estadounidense Rami Kaminski, quien ha observado este patrón tanto en sí mismo como en algunos de sus pacientes. El otrovertido no es un punto intermedio entre la introversión y la extroversión, ni una mezcla de ambas. Es algo diferente: una forma de estar en el mundo que se caracteriza, sobre todo, por una aversión al sentido de pertenencia a un grupo.

Una joven no encuentra su lugar en su grupo de amigas.

Extraños en un grupo

Según Kaminski, mientras que introvertidos y extrovertidos son esencialmente comunitarios -aunque lo expresen de maneras diferentes-, el otrovertido se siente como un extraño dentro de cualquier grupo. Puede ser sociable, amable y popular, pero no experimenta el vínculo emocional que suele surgir al sentirse parte de un grupo. En palabras del propio psiquiatra, "los otrovertidos siguen siendo sociales, pero no comunitarios".

El término tiene una raíz interesante: vert proviene del latín y significa girar. Así, los introvertidos giran hacia dentro, los extrovertidos giran hacia fuera, y los otrovertidos giran en otra dirección. No se orientan ni al yo interior ni al grupo como entidad, sino a una experiencia más individual y autónoma de la conexión humana.

Dos chicas charlan durante una quedada con amigas.

Conexión individual

Una de las características más claras del otrovertido es su capacidad para conectar profundamente con personas individuales, pero no con grupos. En una reunión numerosa, es probable que mantenga una conversación intensa y significativa con una sola persona en lugar de moverse de charla en charla. Esta forma de relacionarse ha sido descrita por Kaminski como el fenómeno Bluetooth inverso: mientras la mayoría se sincroniza emocionalmente con el grupo, el otrovertido no logra, o no quiere, hacerlo.

Paradójicamente, estas personas suelen sentirse cómodas estando solas y pueden experimentar soledad en medio de un grupo. Esto no se debe a que rechacen a los demás, sino a que no encuentran sentido en la pertenencia automática o en el pensamiento colectivo. De ahí que también puedan tener problemas a la hora de llegar a consensos: no aceptan una idea solo porque sea compartida por muchas personas, sino porque tenga sentido para ellos.

Personas creativas

Esta independencia suele ir acompañada de creatividad, pensamiento original y asertividad. Al no estar sujetos a las normas implícitas de un grupo, los otrovertidos tienden a cuestionar lo establecido y a proponer enfoques nuevos. No es casual que Kaminski haya señalado a figuras como Frida Kahlo, Franz Kafka, George Orwell o Virginia Woolf como posibles ejemplos históricos de este tipo de personalidad: personas muy creativas y, a la vez, muy desvinculadas de identidades colectivas.

Eso no significa que el otrovertido sea antisocial o frío. Por el contrario, muchos son cálidos, empáticos y valoran mucho el tiempo de calidad con sus vínculos cercanos. La razón es que, simplemente, prefieren relaciones auténticas y libres de la presión de tener que encajar en un grupo.

Personalidades únicas

En un mundo obsesionado con las etiquetas, el concepto de otrovertido también invita a la cautela. Como recuerda el propio Kaminski, no es una condición clínica ni una identidad cerrada, sino una forma de entender mejor que hay distintas personalidades.

Así, tal vez la verdadera lección sea comprender que más allá de ser introvertidos, extrovertidos u otrovertidos, no hay ninguna etiqueta que sea capaz de encasillar a todas y cada una de las personas por su personalidad.

07/02/2026