Actualizado hace 2 horas
Malos datos de siniestralidad laboral en Navarra. En una semana marcada por el dolor, la Comunidad Foral vuelve a ser noticia por la inseguridad en los puestos de trabajo. El último episodio ha tenido lugar en Ororbia, donde un trabajador de 37 años ha resultado herido de gravedad este jueves tras sufrir un aparatoso accidente en una empresa de fabricación de piezas. El siniestro, que se produjo al romperse una tubería de aceite caliente que impactó en la cara del operario, le ha provocado quemaduras y contusiones faciales graves, obligando a su traslado inmediato al Hospital Universitario de Navarra.
Una semana negra en la Comunidad Foral
Este nuevo suceso se suma a la tragedia vivida hace apenas unos días en Berrioplano, donde un operario falleció tras una caída en un rocódromo. Esta muerte eleva la tensión entre los sindicatos, que denuncian que las caídas en altura siguen siendo una de las principales causas de mortalidad laboral pese a ser "fácilmente evitables" con medidas de protección básicas. Con este fallecimiento, Navarra suma ya dos muertes en lo que va de año, una cifra que alimenta la estadística de una realidad que el sindicato UGT califica de "inaceptable".
Navarra, a la cabeza de la siniestralidad
Los datos del cierre de 2025 presentados recientemente por el Ministerio de Trabajo dibujan un panorama desolador para los trabajadores navarros. La Comunidad Foral se mantiene como la segunda comunidad autónoma con mayor índice de siniestralidad laboral de todo el Estado. En total, el año pasado se registraron 12.598 accidentes con baja, lo que supone un incremento del 1,75 % respecto al ejercicio anterior.
Si analizamos la incidencia por cada 100.000 trabajadores, Navarra alcanza los 3.655,3 accidentes, superando ampliamente la media estatal. Especialmente preocupante es el sector de la construcción, que lidera la incidencia con más de 6.900 accidentes por cada 100.000 empleados.
Falta de medios y control
Desde las centrales sindicales, la lectura es clara: no se trata de "mala suerte". Lorenzo Ríos (UGT) ha insistido en que detrás de estas cifras hay "vidas alteradas para siempre" debido a ritmos de trabajo inasumibles y plantillas insuficientes. Por su parte, desde ELA exigen al Gobierno de Navarra que tome cartas en el asunto ante una inspección de trabajo "colapsada". El sindicato reclama triplicar la plantilla de inspectores hasta alcanzar las 45 personas para garantizar que las empresas cumplan con una normativa de prevención que, a tenor de los datos, sigue siendo una asignatura pendiente en la industria navarra.