La congestión nasal es uno de los síntomas más habituales de los catarros infantiles y puede resultar especialmente molesta cuando llega la noche. El niño puede tener dificultades para respirar por la nariz, comer peor o despertarse con más frecuencia. Aunque en la mayoría de los casos se trata de un síntoma pasajero que desaparece a medida que mejora el catarro, hay algunas medidas sencillas que pueden aliviar las molestias en casa.
Suero fisiológico para limpiar la nariz
El lavado nasal con suero fisiológico es una de las medidas más útiles cuando la nariz está taponada por la mucosidad. Permite limpiar las secreciones y facilitar la respiración, y puede repetirse cuando sea necesario. La Asociación Española de Pediatría señala que puede hacerse, entre otros momentos, antes de acostarse y antes de comer o de tomar el pecho en los niños pequeños.
En bebés y niños pequeños es importante realizarlo con suavidad. El objetivo es ayudar a retirar el moco, no introducir el líquido con fuerza ni provocar molestias. Si además se utiliza un aspirador nasal, debe hacerse de forma cuidadosa y sin aspirar de manera excesiva, ya que la mucosa nasal puede irritarse.
Pedro Camacho, enfermero de bebés con más de un millón de seguidores en Instagram, muestra en un vídeo cómo realizar correctamente un lavado nasal a un bebé.
Antes de dormir puede ser especialmente útil
La congestión suele resultar más incómoda durante la noche, cuando el niño está tumbado y las secreciones pueden dificultar la respiración nasal. Por eso, hacer un lavado nasal antes de acostarlo puede ayudar a que llegue al momento del sueño con la nariz más despejada.
También puede ser útil repetirlo si se despierta con mucha mucosidad, siempre que el niño lo tolere bien.
Ofrecer líquidos con frecuencia
Mantener una buena hidratación también forma parte de los cuidados de un niño con catarro. Los líquidos adecuados para su edad ayudan a mantener una correcta hidratación y pueden contribuir a que las secreciones sean menos espesas.
En bebés lactantes se puede ofrecer el pecho con mayor frecuencia si lo necesitan. En niños mayores se pueden ofrecer agua y otros líquidos apropiados para su edad.
Lactancia materna.
Vigilar el ambiente de la habitación
El aire excesivamente seco puede resultar molesto cuando existe congestión. La AEP señala que, si el ambiente de casa es muy seco, puede utilizarse un humidificador durante un periodo corto para aumentar la humedad y ayudar a que el moco no sea tan espeso.
Eso sí, no es necesario mantener un humidificador funcionando continuamente y conviene mantenerlo correctamente limpio para evitar que se convierta en una fuente de microorganismos. Además, la propia AEP advierte de que humidificar el ambiente puede no ser beneficioso para algunos niños con bronquitis o asma.
No hace falta recurrir a medicamentos anticatarrales
Cuando un niño tiene la nariz taponada, la tentación de utilizar un jarabe o un medicamento para el catarro puede ser grande. Sin embargo, los anticatarrales no están indicados de forma rutinaria en los menores de dos años y su beneficio es dudoso, además de que pueden producir efectos adversos.
Por eso, ante un catarro leve, las medidas de soporte como los lavados nasales, la hidratación y el control del ambiente suelen ser suficientes para aliviar los síntomas. Si el niño tiene fiebre o malestar, el tratamiento debe valorarse según su edad y situación y siguiendo las indicaciones de un profesional sanitario.
A continuación, Ainhoa, enfermera pediátrica, responde a algunas de las dudas más habituales sobre los catarros infantiles y ofrece pautas para aliviar la tos y los mocos, saber cuándo es necesario consultar con un profesional y conocer qué remedios y tratamientos pueden utilizarse en cada caso.
¿Hay que levantar el colchón?
Es habitual encontrar recomendaciones para elevar la cabeza del bebé colocando almohadas, cojines u otros objetos debajo del colchón. Sin embargo, no conviene improvisar sistemas para modificar la posición de sueño de un bebé. En los más pequeños, la prioridad debe ser mantener un entorno de sueño seguro.
Para aliviar la congestión resulta más apropiado actuar sobre la nariz con suero fisiológico y mantener una hidratación adecuada que recurrir a posiciones de sueño que puedan aumentar los riesgos.
¿Cuándo consultar al pediatra?
Un catarro y una nariz congestionada suelen poder controlarse en casa, pero hay situaciones en las que conviene pedir valoración médica. Es importante consultar si el niño presenta dificultad para respirar, respira con mucho esfuerzo, tiene una coloración azulada en labios o cara, está muy decaído, no consigue beber adecuadamente o muestra signos de deshidratación.
En bebés pequeños, especialmente si son muy pequeños o tienen alguna enfermedad previa, el umbral para consultar debe ser más bajo.
La congestión nasal, por sí sola, suele ser una molestia pasajera. La clave está en mantener la nariz lo más despejada posible, ofrecer líquidos adecuados y evitar tratamientos innecesarios. Con estas medidas, muchos niños pueden pasar el catarro con mayor comodidad mientras su organismo se encarga de superar la infección.