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Mumbrú y el ‘vía crucis’ vivido durante el Eurobasket ganado: “Sé que me he jugado más que el oro”

Sin vesícula y con solo cuatro kilos recuperados de los 18 que llegó a perder, la leyenda de Bilbao Basket ha analizado en ONDA VASCA su tortuosa pancreatitis en pleno europeo con Alemania
Álex Mumbrú dirigiendo a la selección alemana durante el Eurobasket. / EUROPA PRESS
Mumbrú y el ‘vía crucis’ vivido durante el Eurobasket ganado: “Sé que me he jugado más que el oro”
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Álex Mumbrú dirigiendo a la selección alemana durante el Eurobasket. / EUROPA PRESS

Álex Mumbrú Murcia (Barcelona, 12 de junio de 1979) es una persona ampliamente recordada en Bilbao tras la huella que dejó marcada a fuego durante sus trece años de estancia. Marcó toda una época después de aterrizar en verano de 2009 y prolongar su estancia hasta 2022, cuando marchó al banquillo de Valencia, y dos años después se comprometió con su último destino, una selección alemana que recogió como flamante campeona del mundo y ahora ha conseguido que lo sea de Europa.

El último gran éxito que ha logrado estuvo salpicado por un grave contratiempo de salud, una pancreatitis que le obligaba a apearse del Eurobasket sobre la marcha, pero aguantó hasta el final. Lo acabó con el título en el bolsillo saboreado en Riga, para poco después ingresar de urgencia en un hospital de la Ciudad Condal y por un largo espacio de tiempo. Su aspecto físico le ha hecho desde entonces ser otra persona, con la friolera de 18 kilos perdidos en un visto y no visto, cuando, antes, estaba en plena forma. Ha conseguido recuperar cuatro.

Álex es todo un icono en Bilbao, y también el Botxo lo es para él, ya que ningún club como Bilbao Basket, tras los siete años en Joventut, de donde surgió, los cinco en el Real Madrid y los nueve vestido de negro. Nueve de corto y otros cuatro, los cuatro siguientes, desde el banquillo, de alguien que posee un currículum difícil de superar, títulos de clubes al margen, con dos oros continentales en Polonia y Letonia, el oro del Mundial de Japón 2006 y la plata olímpica de Pekín 2008. Continúa recuperándose, pero "lo pasé mal, son malos momentos. Fue duro, también por decisión propia" porque no quiso abandonar la nave germana que dirige, "pero ya está. Todo ha pasado y todo ha salido bien".

Todo surgió cuando "acabábamos de aterrizar para jugar el torneo y noté que me dolía el estómago. Me fui a la habitación, empecé a vomitar y empezó el show con una piedra que, de la vesícula, se va hacia el páncreas y obstaculiza la digestión. Me llevan al hospital, estoy en la UCI y me quitan el dolor. Paso ocho días, cojo el alta voluntaria y decido ir con el equipo. Ganamos el Eurobasket y, después de ir al hotel, me cogí un vuelo al hospital de Barcelona, donde estuve un mes y una semana".

Mumbrú prosigue su relato junto a José Manuel Monje en 'La Movida Deportiva' de ONDA VASCA. "Íbamos controlando el dolor con pastillas y pinchando voltarén. Fueron 20 días sin comer. En el hospital me daban comida por una vía, iba bajando de peso y cada vez estaba más débil. En todo caso, monitorizado: "Había un protocolo por si algo empeoraba con el doctor de la federación por si hacía falta evacuar. El riesgo era menor y sabia que lo corría cuando me dijeron "has ganado el oro pero te has jugado mucho más"".

"Llegué muy justo pero lo hice porque me lo pidió el cuerpo y soy así"

"Me han quitado la vesícula. Me operé para no tener más episodios porque estamos todos el día viajando", y confiesa que su forma de ser no le dio otra opción, bromeando con que "he estado muchos años en Bilbao. No me habría sentido bien si me hubiera ido. Llegué muy justo al final. Lo hice porque me lo pidió el cuerpo y soy así. Soy una persona muy comprometida e intento hacerlo todo para que salga bien. Estás sin energía, no eres el mismo y ahora vas poco a poco. Ahora estoy mejor al 80 por ciento energía y de aquí a dos semanas me voy con la selección".

Sin vesícula y con 14 kilos menos, aquel legendario 15 de negro puede contarlo después aquel trance vivido en primera persona y aliviado por la presencia de toda su familia cuidando de él. Queda como algo más que una anécdota que el gran momento de la copa conquistada en la capital letona "al final no lo disfruté. Se fueron todos para Alemania con millones de personas celebrándolo y yo viéndolo desde el hospital".

2025-11-12T14:42:34+01:00
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