Polideportivo

Mohamed Salah y Leo Messi, la pareja del último baile

Argentina y Egipto se miden esta noche en unos octavos de final que apearán de manera definitiva de la Copa del Mundo a una de las dos máximas figuras de la última década
El jugador de Egipto Mohamed Salah, celebra la victoria contra Australia en dieciseisavos del Mundial.
El jugador de Egipto Mohamed Salah, celebra la victoria contra Australia en dieciseisavos del Mundial. / EP

Tras el 3-2 contra Cabo Verde en la prórroga, la selección argentina jugará en Atlanta los octavos de final del Mundial frente a Egipto. La albiceleste llega a este cruce con un Leo Messi lanzado, quien acaba de alcanzar la cifra estadística de treinta partidos disputados en la competición y ha extendido su racha anotadora a ocho encuentros consecutivos en partidos de la Copa del Mundo.

El partido contra el combinado caboverdiano exigió al máximo a los vigentes campeones, quienes necesitaron un tanto en propia puerta de Diney Borges en el minuto 111, tras un remate de cabeza de Cristian Romero a la salida de un saque de esquina ejecutado por Messi, para evitar la eliminación.

Antes, Cabo Verde había demostrado su capacidad competitiva empatando el encuentro mediante Deroy Duarte y Sidny Lopes Cabral, jugador del Benfica, igualando los tantos de Messi y Lisandro Martínez.

Por su parte, Egipto se agarra a los últimos destellos de una estrella que está a punto de apagarse como es Salah, y a la magia de su delantero Marmoush.

Cambios en el once

El rendimiento del equipo en este último encuentro ha obligado al seleccionador a replantear el once inicial de cara al partido contra el combinado egipcio. Es por ello que Scaloni buscará corregir los desajustes defensivos. En la línea defensiva, Nicolás Tagliafico podría regresar al lateral izquierdo; Facundo Medina había ocupado esa demarcación, pero terminó el último compromiso con problemas musculares.

En el centro del campo, la entrada de Leandro Paredes desde el banquillo mejoró sustancialmente las cifras de recuperación y el control del balón. Su titularidad es un factor que podría relegar a Thiago Almada a la suplencia y permitir que Alexis Mac Allister adelante su posición, abandonando labores posicionales en el eje. Nicolás González también aparece como alternativa.

En la delantera, Lautaro Martínez y Julián Álvarez mantienen su disputa. El delantero del Atlético de Madrid partía con ligera ventaja, condicionado por la falta de ritmo competitivo tras una lesión de tobillo, pero su falta de acierto ofensivo mantiene abierta la incógnita.

Lionel Messi quiso evaluar los problemas tácticos para mantener el control tras adelantarse en el marcador. En sus declaraciones apuntó a graves desajustes en la presión alta y en las distancias entre líneas. "Sabíamos que iba a ser un partido muy duro, no por algo este equipo no había perdido con España, con Uruguay… Hicimos lo más difícil: encontrar el primer gol y pensamos que con eso íbamos a poder encontrar nuestro juego y estar más tranquilos y fue todo lo contrario", explicó el capitán.

Los datos estadísticos reflejan que Argentina tuvo enormes dificultades para recuperar el balón, una situación que el ex del FC Barcelona no pasó por alto: "Perdimos la pelota, nos metimos atrás y no pudimos presionar bien. Ellos golpearon con sus armas. Sabíamos que iba a ser difícil, esto es mata-mata y nadie te regala nada".

Al profundizar sobre el repliegue defensivo, añadió: "No pudimos presionarlos bien, nos quedaban lejos las líneas, cuando queríamos soltar al central desde el pivote defensivo a los centrales se les hacía muy largo saltar y quedamos descoordinados: ellos eran uno más porque nosotros no podíamos igualar, tuvieron la pelota y nos hacían correr porque no podíamos presionarlos bien".

Pese a los errores, destacó el valor de las jugadas de estrategia: "Lo viene demostrando mucho esta Selección. Compite y va a competir hasta el final. Hoy tuvimos la importancia de la pelota parada que no veníamos convirtiendo y en partidos así es importante: tenemos buenos cabeceadores y por suerte, hoy lo pudimos aprovechar. Lo venimos trabajando y va a ser importante estar fuerte ahí también. En una competición así es importante y hoy quedó demostrado".

El juego de Egipto

Ahora bien, si se analizan los datos de juego de Egipto, nos encontramos ante una selección que juega de manera diferente a Cabo Verde. El combinado norteafricano será el tercer rival de este continente que enfrente Argentina, pero su estilo se aproxima al fútbol técnico de Argelia.

Los africanos priorizan la posesión del balón sistemáticamente: un 38,1 por ciento de posesión ante Bélgica, un 50,3 frente a Nueva Zelanda, un 53,7 contra Irán y un 53 ante Australia, equipo al que superó por penaltis tras empatar a un gol. La métrica más destacada, y la que mayor preocupación genera, son las rupturas de línea mediante pases filtrados. Registraron 78 rupturas ante Bélgica, 110 contra Nueva Zelanda, 97 frente a Irán y 113 ante la escuadra australiana.

La distribución pasa obligatoriamente por los mediocentros Marawan Attia y Mohanad Lashin. Su función es conectar con Emam Ashour, Omar Marmoush y la figura del equipo, Mohamed Salah. Ashour ha sido clave marcando contra Bélgica y Australia. El capitán, Salah, suele recibir el balón en el carril interior, operando entre el lateral izquierdo y el central zurdo rival. Este dato obliga a Argentina a realizar un ajuste defensivo específico; la posible inclusión de Paredes busca precisamente bloquear estas vías de pase interior.

No obstante, en ataque Egipto promedia un alto volumen de remates (14 tiros contra Bélgica, 19 frente a Nueva Zelanda, 15 ante Irán y 14 frente a Australia), pero sufre para convertir ese dominio territorial en ocasiones claras dentro del área. En el aspecto defensivo, la selección norteafricana presenta vulnerabilidades a la hora de despejar segundas jugadas y defender acciones a balón parado frente a equipos físicos. Este dato es especialmente relevante considerando que Argentina ha marcado cinco de sus últimos seis goles mediante este tipo de acciones.

Un cuadro asequible

Con todo, si los de Scaloni logran hacer valer su condición de favoritos y superan al combinado africano, en los cuartos de final les esperaría el ganador de la eliminatoria entre Suiza y Colombia. La selección cafetera se perfila como el rival con más opciones, un cruce que supondría reeditar uno de los duelos de mayor voltaje del fútbol sudamericano actual, muy marcado por los recientes episodios de tensión vividos en la Copa América entre los jugadores de ambas plantillas.

Observando el cuadro de la competición, el objetivo de enlazar dos títulos consecutivos y bordar la cuarta estrella se presenta como un escenario muy real para Argentina. Se trata de un bloque que ha demostrado disputar cada balón al límite, impulsado por el compromiso con su país y por el deseo unánime de garantizar una despedida mundialista a la altura de la leyenda de su número diez.

2026-07-07T08:00:12+02:00
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