Javier Milei ha decidido volver a poner las islas Malvinas en el centro del tablero. El presidente argentino firmó este viernes un decreto para agilizar las sanciones --que había anunciado horas antes—a las petroleras que operen en el archipiélago, bajo control británico y cuya soberanía reclama Argentina.
El decreto, publicado en el Boletín Oficial, pretende acelerar la aplicación de la ley 26.659, aprobada en 2011, que establece sanciones para las empresas que exploren o exploten hidrocarburos en las islas Malvinas sin autorización del Gobierno argentino. Y es que el país considera a este archipiélago y las aguas que lo rodean espacios comprendidos dentro de su plataforma continental.
La medida no se limita a las petroleras: también puede alcanzar a directivos, accionistas y compañías que presten servicios comerciales, financieros, logísticos, técnicos o de consultoría a estos proyectos.
El decreto obliga además a los organismos de la Administración pública a comunicar de inmediato cualquier actividad de este tipo detectada en las Malvinas para iniciar el correspondiente procedimiento sancionador. Las empresas afectadas podrían quedar inhabilitadas para operar en Argentina durante entre cinco y veinte años y, además, quedar excluidas de proyectos acogidos al Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI).
Argentina ya sancionó en 2013 a la británica Rockhopper y en 2022 a la israelí Navitas, ambas vinculadas al proyecto Sea Lion, situado a unos 220 kilómetros al norte de las islas. El proyecto, actualmente en fase inicial de desarrollo, prevé comenzar a extraer crudo en marzo de 2028. En las Malvinas operan también la británica Borders & Southern y la canadiense JHI, además de empresas proveedoras de servicios e infraestructuras.
Milei ya había avanzado el jueves por la noche que endurecería la respuesta argentina en torno a las islas. En un discurso por cadena nacional calificó las licencias concedidas por el Gobierno de las Malvinas de "ilegales" y volvió a reivindicar el archipiélago como "territorio argentino bajo ocupación británica". "Las Malvinas son argentinas por historia y por derecho", afirmó.
Anunció además la firma de un decreto para ampliar los recursos del Ministerio de Defensa con el "fin prioritario" de construir una base naval integrada en la provincia de Tierra del Fuego, dentro de cuyo territorio Argentina considera que están las Malvinas.
Críticas desde dentro y fuera de Argentina
La respuesta de Londres no se hizo esperar. El ministro de Defensa británico, Wes Streeting, aseguró que las islas "son británicas" y consideró que las palabras de Milei dicen "más sobre la política interna de Argentina que sobre las Islas Falkland". "Los residentes de las islas eligieron ser británicos. Nuestro compromiso con las Malvinas es absoluto e inquebrantable", sentenció.
El anuncio de Milei también ha provocado críticas dentro de Argentina. Dirigentes de la oposición han acusado al presidente argentino de utilizar la cuestión de las Malvinas con fines electorales. El diputado peronista Jorge Taiana lo resumió así: "No es estrategia geopolítica, es oportunismo electoral". Según el exministro, las medidas "llegan tarde", después de que el Gobierno haya "flexibilizado normas y hecho concesiones que facilitaron el avance del Reino Unido".
También el exministro de Defensa Agustín Rossi cuestionó la reactivación de la construcción de una base naval en Ushuaia, mientras que el diputado Nicolás del Caño acusó al presidente de "utilizar el legítimo reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas para recuperar terreno de cara al año electoral".