Vida y estilo

“Me cuesta entender cómo la vida sigue mientras cientos de personas malviven en nuestras calles”

La histórica asociación sin ánimo de lucro del barrio de Deusto en Bilbao, Lagun Artean, lucha contra el sinhogarismo desde hace más de 40 años. Hablamos con Alberto Estefanía Hurtado.
El director de Lagun Artean se ha comprometido con diversas causas sociales a lo largo e su vida / Jose Mari Martinez Bubu

Hubo un viaje, entre otros muchos, que causó una honda impresión en Alberto Estefanía Hurtado (Bilbao, 54 años). En los años 90, siendo joven, este sociólogo y profesor en la Universidad de Deusto, natural del barrio de San Ignacio, se marchó a actuar sobre el terreno a Filipinas en un proyecto de cooperación internacional que le llevó a conocer las paupérrimas condiciones en las que estaban los habitantes que vivían, literalmente, en un basurero. Aquella experiencia de seis meses marcó un punto de inflexión en la trayectoria vital y profesional de este hombre comprometido con diversas causas sociales.

Más recientemente, Alberto ha estado en Perú varias veces para colaborar con la creación del servicio de la Defensoría de la Mujer en un país azotado por la violencia machista y la desigualdad estructural entre géneros. “Plantamos una semilla que ya se puede decir que funciona de manera autónoma”, cuenta. De vuelta a casa, Alberto habla “maravillas” de Etxepel (un proyecto de Cáritas Bizkaia en Durango con personas en situación de exclusión y donde fue su coordinador) hasta que hace cuatro años le ofrecieron el puesto de director de la asociación sin ánimo de lucro Lagun Artean. La histórica entidad, que “acoge y acompaña a personas sin hogar desde 1983”, con sede en la calle Julio Urquijo del barrio de Deusto, está vinculada a la iglesia diocesana y a Cáritas Bizkaia.

Sobre mantas y parches

Desde el pasado mes de diciembre, Lagun Artean prosigue con la campaña de recogida de mantas (también se incluyen sacos de dormir, toallas y sábanas) dirigida a la población general. Según sus organizadores, la respuesta ha sido muy positiva y el barrio de Deusto se ha vuelto a volcar con el llamamiento de la asociación. La ropa de cama se puede depositar directamente en el centro de acogida de la Lagun Artean de la calle Julio Urquijo. Ante la pregunta de si este es un parche ante un drama social, Alberto Estefanía lamenta que no pueden “facilitar un hogar de calidad a todas las personas” que atienden. “Las mantas pueden ser un parche, sí, pero también es lo que nos piden”, añade. Los proyectos que tiene en marcha la entidad buscan acoger y acompañar a las personas sin hogar, con el objetivo de que puedan mejorar sus condiciones de vida e incorporarse posteriormente a la sociedad.

Alberto Estefanía Hurtado es natural del barrio de San Ignazio Jose Mari Martinez Bubu

Hay un gran trecho del mito romántico del joven que se va a ayudar a otros países a la realidad cotidiana del sinhogarismo en Bilbao. Los datos que aportan desde Lagun Artean no invitan a la esperanza. Según el último recuento realizado in situ, de octubre de 2024, el número de ciudadanos “durmiendo en la calle o en lugares inadecuados” en la villa asciende oficialmente a 605, aunque se calcula que las que se encuentran en la vía pública habitando en condiciones adversas “son muchas más”. Son cientos de hombres y mujeres, pero no los vemos. O no los queremos ver. “Quizás se deba a una especie de mecanismo de defensa, pero me cuesta entender cómo la vida sigue mientras cientos de personas malviven en las calles”, reflexiona Alberto. La cifra de estos habitantes invisibles sin hogar en las ciudades, lejos de bajar, va incluso a más. “Cada vez hay más gente viviendo en la calle. Seguramente esta misma noche (a principios de febrero) dormirán en las calles de Bilbao en torno al millar de personas”, señala.

Brotes verdes

La situación es crítica para mucha gente vulnerable. Y se dan fenómenos aparentemente paradójicos: mientras crece la demanda a los servicios sociales, sigue habiendo muchos pisos vacíos en el parque de vivienda (el último censo cifra en 8.000 las casas vacías solo en la capital de Bizkaia). El máximo responsable de Lagun Artean señala que esto obedece a “un problema de fondo”, en el que “la vivienda ha dejado de satisfacer una necesidad social para convertirse en un bien para especular y generar dinero”. Y, a su juicio, mientras no cambien las tornas en el jugoso negocio inmobiliario y “se sitúe a las personas en el centro”, difícilmente se podrán proporcionar alojamientos dignos a quienes carecen de ellos. Ocurre también, según critica Alberto Estefanía, que para acceder a una vivienda social y asequible en Euskadi se debe contar con unos “ingresos demostrables”, lo que dejaría fuera a un sector atrapado por la exclusión social y la precariedad.

Lagun Artea Alberto Estefania Jose Mari Martinez Bubu

En este páramo también hay algunos brotes verdes. Empezando por las decenas de personas voluntarias que colaboran desinteresadamente con Lagun Artean. Solo en el mes de enero se han incorporado cinco nuevos voluntarios a la organización. Normalmente, la gente dedica altruistamente una parte de su tiempo a realizar tareas concretas (dar clases de castellano, ayudar en el mantenimiento de las viviendas, servir cenas...) o incluso hay algunas familias que llegan a acoger, temporalmente, a personas sin hogar en sus casas. También se puede aportar una donación puntual o periódica. Para Alberto Estefanía, cualquier gesto, aunque sea una hora de voluntariado semanal, ya es motivo de alegría. “Me parece increíble”, afirma.

15/02/2026