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El consejero de Salud del Gobierno Vasco, Alberto Martínez, ha elevado este jueves el tono de sus críticas hacia el anteproyecto del Estatuto Marco impulsado por el Ministerio de Sanidad y planteado dos posibles vías para desbloquear un conflicto "endiablado "y que, con las negociaciones rotas, podría derivar en una huelga indefinida de médicos y facultativos a partir de septiembre.
Alberto Martínez ha instado a la ministra Mónica García a retirar el texto y abrir una nueva negociación en la que se incluya a estos profesionales sanitarios o bien trabajar en una regulación específica para el colectivo médico.
Médicos y facultativos se concentran ante el Ministerio de Sanidad en la quinta semana de huelga.
Durante el turno de preguntas de un desayuno informativo celebrado en Madrid, el consejero de Salud ha incidido en que estas propuestas han sido trasladadas tanto a la ministra de Sanidad, Mónica García, como al secretario de Estado. "Es un tema muy complejo y que está muy endiablado", ha considerado, antes de recordar que el Ministerio acumula dos años de altibajos en las negociaciones del Estatuto Marco.
Colectivo médico
Más allá de esta última huelga médica, en este tiempo el Ministerio ha ido afrontando varios desencuentros con distintos colectivos profesionales, "apaciguando a unos y soliviantando a otros", a medida que se avanzaba en la redacción del proyecto.
El consejero ha destacado que la diferencia ahora radica en que el Estatuto Marco ha dejado fuera al colectivo médico, pese a que el resto de organizaciones sindicales sí se han sentido representadas durante el proceso de negociación. "Lo que está quedando claro es que no se encuentra encauzado", ha iterado .
Por ello, ha defendido que solo caben dos alternativas: "retirar el Estatuto Marco" o abrir "un camino propio y específico" para los médicos.
El consejero Martínez ha considerado que se trata de una demanda razonable y justa, ya que la profesión médica ostenta unas particularidades profesionales que han sido obviadas y quedado fuera de la regulación.
Como ejemplo, ha recalcado que médicos y facultativos completan hasta once años de formación y ostentan una responsabilidad singular durante el ejercicio de su profesión. Por otro lado, ha añadido que buena parte de su actividad se desarrolla a través del sistema de guardias. Unas circunstancias que, ha insistido, justifican que cuenten con un marco diferenciado y sean escuchados.
Conflicto "endiablado"
El titular de Salud ha asegurado, a su vez, que Euskadi ha tratado de ejercer una labor de mediación junto con el resto de comunidades autónomas para intentar reconducir la negociación, aunque sin éxito. "Las comunidades somos quienes implantamos esas decisiones adoptadas por el Ministerio y no hemos encontrado una salida clara", ha lamentado.
Sobre el punto en que se encuentra el conflicto, Alberto Martínez ha dicho que "está endiablado". "Estamos abocados a una situación de difícil salida porque no hay negociación", ha advertido.
Hoja de ruta
Ese mensaje lo ha entonado en una intervención en la que el consejero ha detallado las claves del Pacto Vasco de Salud, un modelo que ha contrapuesto con el "camino unilateral" que, a su juicio, ha seguido el Ministerio en la tramitación del Estatuto Marco.
En esta línea, ha destacado que en la marcha de este "pacto de país", han participado más de 500 personas y una treintena de organizaciones del ámbito sanitario con el fin de elaborar una hoja de ruta compartida sobre el futuro de Osakidetza.
"Estamos en un momento de transición en el que se decide si seguir haciendo más de lo mismo o transformar", ha reflexionado el consejero, quien ha defendido que "Euskadi ha elegido transformar con sentido común y acuerdo".
Cambio de paradigma
A su juicio, el sistema sanitario vasco sigue siendo sólido y reconocido, pero afronta retos como el envejecimiento de la población, el aumento de la cronicidad de las enfermedades y una creciente presión sobre los profesionales, lo que obliga a impulsar un cambio de paradigma.
Esa transformación, ha explicado, pasa por reforzar la prevención, avanzar hacia una atención más comunitaria y aprovechar las posibilidades que ofrece la inteligencia artificial y el análisis de datos. Unas herramientas que permiten mejorar la planificación sanitaria y reducir la carga burocrática.
En cualquier caso, ha remarcado que la tecnología debe estar siempre al servicio de las personas. "Podemos incorporar tecnología, rediseñar procesos o cambiar estructuras, pero no se puede cambiar nuestra fe en que cuando un paciente ingresa sea atendido de una forma humana y directa", ha afrimado. El objetivo, ha concluido, es que los profesionales dispongan de más tiempo para atender a los pacientes y "mirar a los ojos".