Hay historias que nacen casi por casualidad y terminan convirtiéndose en parte de la identidad de un pueblo. La de Maritxu Kajoi es una de ellas. Lo que comenzó en 1977 como un festejo al que se sumaron apenas unos pocos pioneros presume, medio siglo después, de ser una de las citas más singulares y multitudinarias del calendario festivo de Arrasate, ampliamente conocida más allá de sus fronteras. Este año, la celebración en honor a la ‘patrona de las y los txikiteros’ tendrá lugar el 2 de octubre, como cada primer viernes del décimo mes del año.
Cinco décadas después, Maritxu Kajoi conserva intacto aquel espíritu popular con el que echó a andar. El escapulario, complemento inseparable del elegante atuendo que distingue la jornada, llevará este año un lema que mira a estos 50 años de historia: "Herrittik eta herrixandako, 50 urte autogestinotik jaixa eitten", una fiesta hecha desde el pueblo y para el pueblo, desde la autogestión. Una celebración que, lejos de apagarse con el paso del tiempo, sigue llenando las calles y demostrando que está más viva que nunca.
Una exposición en el antiguo comercio Ceciaga
La comisión organizadora, Maritxu Kajoi Komisiñue, ha presentado el programa de este 50º aniversario en el antiguo local que albergó la mercería Ceciaga, donde se ha instalado una exposición. La elección del lugar no es casual: la tienda echó la persiana en 2012 después de más de un siglo de actividad y de haber ayudado a vestir de elegante a generaciones de fieles devotos y devotas de Maritxu. 'Topa Ceciaga dendan eta bertako langilien omenez, 104 urtez mondrauetarrok elegante janzten lagunketiarren!', se puede leer en el exterior del local. El propio 2 de octubre, los escapularios, de color dorado con motivo de las bodas de oro, también estarán a la venta en este espacio.
Además, otra de las novedades que se suman a la programación es el concierto que tendrá lugar al mediodía. Y tampoco faltarán “las sorpresas” en una edición que sopla 50 velas.
Este viernes: el preciado embudo para Arrasateko gaiteroak
Para calentar motores, Arrasateko gaiteroak recibirán este viernes el preciado embudo. Maritxu Kajoi Komisiñue ha querido reconocer así a un colectivo que, según explican, resulta imprescindible para entender las fiestas del municipio. "Herrixa ezta herri jai barik, eta jaixak eztie jai gaitero barik. Horregatik maite ditxut hainbeste urtetan gure herriko jaixei doinua emun dotzen talde hau". El acto de entrega del ' inbutu preziatua ' tendrá lugar bajo la hornacina de Maritxu, en la Herriko plaza (18.30 horas), y como de costumbre, se aderezará como queso y vino para las y los asistentes.
El homenaje llega, además, en un año especial para Arrasateko gaiteroak. En diciembre se cumplirán 47 años de la primera actuación en Santamasak del grupo primitivo de gaiteros que encabezaron los incombutibles hermanos Esteban y Enrike Dolara.
Una celebración repleta de 'milagros'
Pero para entender por qué esta fiesta ha llegado hasta aquí hay que viajar hasta 1977. No fueron muchos los pioneros que participaron en aquel festejo dedicado jocosamente a venerar a la Virgen del Rosario. Su encajonada imagen presidía desde tiempos inmemoriales el tímpano de la puerta de la parroquia de San Juan que da a Erdikokale. La devoción de los txikiteros por esta virgen es atribuida a Pepe Txantxote, un legendario txikitero, ya fallecido, que tenía por costumbre brindar 'por Maritxu' cada vez que le pagaban un txikito.
Un imprescindible del primer viernes de octubre: vestirse elegante y brindar por Maritxu.
De aquel brindis y de aquella primera celebración nació una fiesta que puede presumir de tener una personalidad propia. Y dentro de esa esencia, el milagro ocupa un lugar especial y volverá a repetirse el 2 de octubre, a las 20.30 horas, ante la hornacina de Maritxu.
Programa festivo.
Medio siglo después, la popular fiesta de Arrasate conserva la impronta que la hace única: la calle como punto de encuentro, la participación popular, centenares de ‘maritxuzales’ y, por supuesto, la elegancia. Una tradición construida por varias generaciones que, 50 años después, sigue teniendo al pueblo como protagonista.