Gipuzkoa

Maritxu cumple 50 y se va de poteo: no hay quien la pare

La patrona de las y los txikiteros 'sale' de txikiteo en Arrasate para celebrar sus bodas de oro en una fiesta multitudinaria que se alargará hasta el amanecer
La elegante fiesta de Maritxu Kajoi de Arrasate, en imágenes

Maritxu Kajoi juega en otra liga. Año tras año demuestra una capacidad de convocatoria que ya quisieran para sí muchas celebraciones. Este viernes ha vuelto a quedar patente: cientos y cientos de maritxuzales abarrotan Arrasate para rendir homenaje a la patrona de las y los txikiteros, en una fecha especialmente señalada: Maritxu cumple medio siglo.

50 años y ni rastro de ganas de recogerse. Más bien al contrario. Para una ocasión así, la homenajeada ha 'salido' esta mañana de su hornacina, en la parroquia de San Juan, del lado de Erdiko kale, dispuesta a festejarlo como corresponde. Eso sí, antes de marcharse, y fiel a su sentido del humor, ha dejado el pertinente aviso: 'volveré en diez minutos'. Una promesa que, a juzgar por lo que ha venido después, ha tenido más de fórmula de cortesía que de horario previsto.

Maritxu, una réplica de la original, recorre en procesión las calles de Arrasate durante la celebración de su 50 aniversario Anabel Dominguez.

De txikiteo con sus files devotos y devotas

Maritxu (una réplica de la original) ha emprendido su particular recorrido, en andas y de bar en bar, marcando el compás de una jornada que tiene algo distinto. No todos los días se cumplen 50 tacos, y menos con semejante vitalidad. Desde el mediodía, los primeros poteos han ido caldeando el ambiente, mientras veteranos y nuevas hornadas se han ido sumando a una cita que nació por iniciativa popular hace cinco décadas y que, con el paso de los años, sigue reuniendo a generaciones enteras. Los primeros tragos ha presagiado lo que vendrá después: por la noche, el Casco Histórico y sus alrededores se convertirán en un hervidero de gente.

La elegancia, nota distintiva de la fiesta, está marcando el paso, como cada primer viernes de octubre. Vestir de etiqueta es todo un ritual, con el escapulario al cuello como seña inequívoca de la celebración.

Si algo están dejando claro Maritxu Kajoi es que los 50 le sientan de maravilla y que no hay quien la pare. Sus fieles devotos y devotas no son menos y brindan por ella por todo lo alto.

La fiesta continúa. No se detiene. De hecho, para muchos la noche será tan larga que acabará convirtiéndose en día.

02/10/2026