María Patiño ha vuelto a su casa, a la televisión. Y lo ha hecho con una mezcla de ilusión, nervios y ganas de recuperar el tiempo perdido. La periodista ha regresado este lunes a Ten como presentadora de El Sótano Queen, la nueva etapa de El Sótano Club, que hasta hace unos días conducía Alba Carrillo. Un regreso que supone mucho más que un cambio de rostro al frente del programa: pues para Patiño significa volver a ponerse ante las cámaras después de una etapa personal y profesional especialmente complicada.
Desde las 15.45 horas, Patiño ha tomado las riendas del espacio con un equipo que mezcla periodismo, actualidad y humor. La presentadora, de 55 años, no ha ocultado sus sensaciones en su estreno y ha reconocido que llevaba tiempo sin experimentar tantos nervios ante un nuevo reto profesional.
"Estoy muy nerviosa. Hacía tiempo que no lo estaba tanto. Se me une un nuevo elemento: la comedia. Espero que me ayudéis", ha pedido a sus compañeros de plató. Una declaración que deja claro que, aunque conoce de sobra las dinámicas de la televisión en directo, la nueva aventura también le exige salir de su zona de confort. Porque una cosa es dominar la actualidad del corazón y otra, conseguir que el chiste llegue antes que la réplica.
Un nuevo plató y un equipo conocido
Patiño estará acompañada por varios rostros habituales del formato. Entre ellos se encuentran la periodista Marta Riesco, los cómicos Jorge Yorya y Laura del Val y la drag queen Samantha Ballentines, con quienes compartirá el reto de imprimir personalidad a esta nueva etapa.
El equipo mantiene así buena parte de la esencia del programa, que combina información de actualidad, entretenimiento y corazón. El periodista navarro Alberto Guzmán, otro de los colaboradores habituales, no ha estado presente en este primer arranque ya que se encuentra de viaje por otro compromiso profesional, aunque está prevista su posible reincorporación en los próximos días.
María Patiño ya está en plató.
El cambio de presentadora llega después de la abrupta salida de Alba Carrillo, que dejó el espacio para centrarse en su nuevo proyecto profesional con La Séptima, el canal que prepara su lanzamiento. Con la llegada de Patiño, Ten apuesta por una cara conocida de la cadena para impulsar el formato, que estrena nombre y abre una nueva etapa.
Diez meses lejos de las cámaras
Detrás de la sonrisa del estreno hay meses difíciles. El regreso de Patiño a Ten se produce después de un periodo prolongado sin trabajar en televisión, tras el final de No somos nadie. En ese tiempo, la periodista ha tenido que afrontar una situación que, según ha reconocido públicamente, llegó a afectarla profundamente.
Hace unos días, durante su reaparición como colaboradora de Cara al Show, el programa de Marc Giró en laSexta, explicó que llevaba mucho tiempo sin pisar un plató. "No pisaba un plató desde el 30 de enero", comentó entonces.
En una entrevista concedida a El País, la comunicadora profundizó en cómo vivió aquella etapa. Reconoció que necesitó ayuda psicológica, comenzó terapia y encontró refugio en el deporte para sobrellevar los meses de incertidumbre.
"Tuve que pedir ayuda psicológica. Empecé terapia y me refugié en el deporte. Pero no podía estar siete horas en el gimnasio. Tenía que volver", relató.
María Patiño también ha comenzado como colaboradora de 'Cara al Show'.
"Tuve miedo y llegué a planteármelo"
La presentadora también reconoció que llegó a pensar que quizá no volvería a trabajar en televisión. La posibilidad de abrir un negocio pasó por su cabeza, aunque finalmente decidió apostar de nuevo por su profesión.
"Sí, tuve miedo y llegué a planteármelo. Pero pensé: ¿A qué c*ño me voy a dedicar? Pensé en poner un negocio, pero vuelvo, vuelvo. Es como empezar de cero, pero por lo menos es empezar", explicó a El País.
La periodista también habló de la rabia y el resentimiento que tuvo que trabajar durante aquellos meses. Llegó a reconocer que encender la televisión le resultaba doloroso porque le recordaba una profesión de la que se había quedado apartada.
"Lo más difícil en estos últimos meses era aceptar algo que no logro entender. No sé por qué he tenido que pagar este peaje", confesó.