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Magyar propone limitar el poder, volver a la UE y combatir la corrupción en Hungría

El líder de la oposición húngara logra una “súper mayoría” y abre una nueva etapa tras 16 años de Orbán
Peter Magyar, líder y candidato a primer ministro del Partido Tisza, ofrece una rueda de prensa en Budapest. / Efe

Tras 16 años de hegemonía del ultranacionalista Viktor Orbán, el triunfo aplastante de Péter Magyar y su partido Tisza no solo cambia el color del Gobierno, sino que promete una refundación del Estado para devolver a Hungría al corazón de la UE y la legalidad internacional.

El mapa político de Hungría ha sido redibujado este domingo por una marea de votos que era difícil prever. Péter Magyar, un abogado de 45 años que hace apenas dos años era un desconocido para el gran público y que emergió de las propias filas del oficialismo, ha logrado lo que parecía imposible: desalojar a Viktor Orbán del poder. Con una participación históricamente alta del 79,5%, el partido Tisza ha obtenido una "súper mayoría" de 138 de los 199 escaños (casi un 70% de la cámara), dejando al hasta ahora todopoderoso Fidesz con apenas 54 representantes.

"Hungría era, es y será Europa"

En su primera comparecencia ante la prensa internacional en Budapest, flanqueado por banderas húngaras y, significativamente, de la UE —ausentes en los actos de su predecesor—, Magyar ha dejado claro que su victoria no es un simple relevo, sino un "cambio de régimen". "El lugar de Hungría era, es y será en Europa", ha sentenciado, comparando el significado de estos comicios con el referéndum de adhesión a la Unión de 2003.

Uno de los anuncios más contundentes del futuro primer ministro es la propuesta de una nueva Constitución que limite la jefatura del Gobierno a un máximo de dos mandatos de cuatro años. Esta medida tiene como destinatario directo a Viktor Orbán que, tras gobernar el país durante cinco mandatos (uno entre 1998 y 2002, y cuatro consecutivos desde 2010), quedaría legalmente excluido de cualquier intento de retorno al poder. "Orbán ya fue primer ministro durante 20 años; la Constitución también será válida en su caso", afirmó Magyar con firmeza.

Esta reforma busca romper con la personalización del poder que caracterizó la última década y media. Magyar, consciente del peso de su mandato, ha aceptado someterse a la misma regla: "Yo también podré ser jefe de Gobierno durante solo dos ciclos".

Limpieza institucional y lucha contra la corrupción

El diagnóstico de Magyar sobre el estado del país es demoledor. Ha calificado la administración saliente como un "grupo criminal organizado" que ha dejado a Hungría como "el país más pobre y corrupto de la UE". Para revertir esta situación, el plan de Magyar incluye medidas inmediatas como la adhesión a la Fiscalía Europea y crear una "Oficina de Recuperación de Activos", un organismo destinado a rastrear y recuperar fondos malversados por el sistema de Orbán.

Por otro lado, Magyar ha instado al presidente Tamás Sulyok a convocar el Parlamento antes del 12 de mayo, denunciando que el Gobierno de Orbán está destruyendo documentos "a gran escala" para encubrir actos de corrupción y acuerdos secretos durante los últimos 16 años.

En el plano internacional, Magyar ha anunciado que su primera medida será solicitar el reingreso de Hungría en la Corte Penal Internacional (CPI). Aunque Magyar busca mantener "relaciones pragmáticas" con Israel, basadas en los lazos históricos y la importante comunidad judía húngara —"no aceptaremos ninguna forma de antisemitismo"—, el regreso a la CPI simboliza el fin de la política de excepciones de Hungría ante el derecho internacional.

Respecto a la guerra en Ucrania, el cambio de tono es absoluto. Frente al bloqueo sistemático de Orbán, Magyar ha tendido la mano al presidente Volodímir Zelenski, quien felicitó la "victoria aplastante" del líder de Tisza. Magyar planea que sus primeros viajes oficiales sean a Bruselas y Polonia, buscando reconstruir el eje con Varsovia y desbloquear los 17.000 millones de euros en fondos europeos congelados por la era anterior.

Esperanza en Europa y luto en la ultraderecha

La victoria de Magyar ha dividido al continente entre el alivio democrático y la decepción de los movimientos ultranacionalistas.

Desde Bruselas, Ursula von der Leyen celebró que Hungría "retome su camino europeo", asegurando que trabajará "intensamente" con el nuevo Ejecutivo para liberar los fondos regionales y de recuperación. Líderes como Emmanuel Macron, Friedrich Merz y Keir Starmer coincidieron en calificar el resultado como un "momento histórico" para la unidad del bloque.

En el extremo opuesto, la internacional ultranacionalista lamentó la caída de su referente. Geert Wilders calificó la jornada como un "día triste", mientras que Marine Le Pen advirtió sobre los peligros para la soberanía húngara. El español Santiago Abascal (Vox) fue más allá, afirmando que la derrota de Orbán "pone en peligro a Europa".

El PNV celebra "una ventana de oportunidad"

Por su parte, el PNV ha valorado la victoria de Péter Magyar como una noticia de gran calado para la estabilidad de la Unión. La eurodiputada del PNV, Oihane Agirregoitia, dice observar "con esperanza el cambio que se ha producido en Hungría", señalando que este triunfo "trasciende las fronteras del país y abre una nueva ventana de oportunidad para Europa".

Agirregoitia ha recordado que el Parlamento Europeo ha "sufrido mucho la actitud de Viktor Orbán", a quien definió como un "caballo de Troya" dentro de las instituciones comunitarias. Para la eurodiputada, el resultado es, ante todo, "un voto a favor de la democracia y del Estado de derecho".

En la misma línea se ha pronunciado el presidente del EBB, Aitor Esteban, quien califica el resultado de "excepcional y extraordinario", insistiendo en que son "grandes noticias para los húngaros y para todos los europeos". Concluyó su mensaje: "Barri ona Europarentzat. Ona europear guztiontzako (Buena noticia para Europa. Buena para todos los europeos)".

Con una mayoría de dos tercios en el Parlamento y el respaldo de las principales capitales europeas, Péter Magyar se prepara para asumir el mando en una transición que espera que sea "corta y rápida" pero con un desafío que es inmenso: reconstruir un Estado cuyas instituciones han sido moldeadas durante 16 años por un solo hombre.

13/04/2026